Selton Mello: «El cine es una cosa eterna y no se va a acabar porque es muy importante para la formación de quiénes somos»

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Foto de Selton Mello (ftestrategias.com.br)

Con más de cuatro décadas delante de las cámaras, Selton Mello es uno de los rostros más respetados y queridos del cine brasileño. Su reciente trabajo en Aún estoy aquí (2024), la aclamada película de Walter Salles, ha vuelto a situarlo en el foco internacional. Aprovechando este gran momento de su carrera, conversamos con él sobre la película, su manera de entender la interpretación y los personajes que han marcado su trayectoria. Una charla cercana donde descubrimos a un actor enérgico y optimista que también se atreve a dirigir y combina ambas facetas con mucha pasión.

PREGUNTA: Respecto al trabajo de preparación para Aún estoy aquí, has contado que ganaste alrededor de veinte kilos para interpretar a Rubens Paiva y que una de las escenas más difíciles de tu carrera fue la de su detención. Más allá de la transformación física, ¿qué fue lo más complicado de interpretar a una persona real cuya historia sigue siendo una herida abierta en Brasil? 

SELTON MELLO: Fue un trabajo muy distinto. Primero porque trabajar con Walter Salles fue un honor ya que es uno de los grandes cineastas del mundo, no solamente de Brasil. Hacer un personaje real, exactamente como usted dice, que sigue siendo una herida abierta para hablar del pasado colocando una luz en el presente. Pienso que este fue uno de los motivos de la conmoción que generó la película en el mundo. Esto fue increíble y cambió mi vida totalmente. Ganar peso para el personaje fue fácil. La dificultad fue perder peso porque ganar es solamente comiendo las cosas buenas de la vida. Me costó cerca de 2 años librarme de esos 20 kilos. Es muy difícil después de una edad perder peso. En el rodaje creamos una atmósfera de familia real con muchos ensayos. Un detalle muy interesante para el cinéfilo que está leyendo esta entrevista es que mi parte la rodamos en orden cronológico. Por lo tanto, creamos este vínculo familiar y allí cada escena sabía que iba a ser la definitiva, que no volvería. Como actor era muy difícil porque pensaba: «¿Cómo hacer conmover al espectador con situaciones tan tranquilas en el rodaje?». La manera que encontré para hacer esto fue estrechando la relación con los niños. Eran muy pequeños, tenían de 7 a 10 años. Este día de rodaje especialmente me quedé con ellos. Hablando de fútbol, sobre la vida…Para estar desconcentrado de una cierta manera. Porque si estuviera muy concentrado para hacer la gran escena no saldría. Por lo tanto, fue algo muy especial. Todo lo relacionado con Aún estoy aquí es muy especial: El rodaje, toda la campaña de los Oscars viajando por el mundo y todas las cosas que pasaron después también. No quiero olvidarme de que es un placer hablar con prensa española porque ustedes tienen a Carlos Saura, Buñuel…Muchos cineastas importantes para mi generación. Y hay una generación después como Almodóvar que amamos aquí en Brasil porque es muy amigo de Caetano Veloso, uno de los mejores cantantes brasileños. Pedro Almodóvar va a casa de Caetano en Bahía a pasar el verano y cosas así y le tenemos un cariño muy grande. Pero también soy un gran entusiasta de la nueva generación de directores con Carla Simón, Rodrigo Sorogoyen, los Javis… Hay siempre una renovación como también la tenemos en Brasil. El cine es una cosa eterna y no se va a acabar porque es muy importante para la formación de quiénes somos.

P: Precisamente del cine brasileño te quería preguntar. En los últimos años películas como Aún estoy aquí o El Agente Secreto han vuelto a colocar el cine brasileño en el panorama internacional. ¿Cómo estás viviendo este momento desde dentro de la industria? ¿Crees que puede marcar un antes y un después para los cineastas brasileños?

SM: Pienso que el Oscar para Aún estoy aquí fue una cosa muy importante y definitiva para el cine brasileño. Cambió la manera en que todas las personas alrededor del mundo miraban el cine brasileño. La impresión que tengo es que hay un interés mayor, una curiosidad mayor. ¿Quiénes son los nuevos talentos?, ¿Qué películas brasileñas del pasado me he perdido?. Y hay también una cosa interesante. Yo soy actor desde niño, tengo 53 años pero a los 8 años ya estaba trabajando en esto. Lo que pasó interesante en Brasil principalmente, y fuera de Brasil de una manera distinta es que una generación muy joven vio Aún estoy aquí  y se emocionó mucho y vibró con el Oscar en medio del carnaval. Fue algo inédito: Nunca habíamos ganado un Oscar. Fue la primera vez que Brasil lo consiguió y ofreció este placer al público. Y lo que pasó es que hay toda una generación muy joven que se interesó por mi trabajo, por el de Fernanda, por el de Walter y empezaban a ver nuestras películas antiguas. Le preguntaban a sus padres ¿Quién es el actor que hace de Rubens Paiva? Y los padres le decían «Si, es un actor que lleva haciendo cine 30 años». Fue una educación hacia una nueva generación que empezó a redescubrir películas del 2000, 2004, 2005….Muy interesante.

P: Respecto a Walter Salles. Es un director que confía mucho en los pequeños gestos, en las emociones contenidas y en todo aquello que no se dice. Como actor, ¿qué es lo que más valoras de trabajar con un director así?

SM: Cada director tiene su método, su modo de trabajar. Y Walter es un director muy preciso. Sabe muy bien lo que quiere. Y nuestro desafío era mantener una fuerza contenida. Hablábamos mucho de la diferencia entre tragedia y drama. En el drama se llora mucho y hay muchas lágrimas. Y en la tragedia se siente el dolor pero se guarda la fuerza interna. Y esto fue una cosa decisiva en Aún estoy aquí. Me encantó hacer de Rubens Paiva. Es un personaje muy interesante porque al mismo tiempo que estaba interpretando ese personaje yo estaba metafóricamente interpretando la luz. Porque después de bromas, casa llena, danza, música, aventuras divertidas…..Cuando Rubens se va  a la media hora de película se cierra todo y se transforma en una película más densa y oscura también en la fotografía. Por tanto mi trabajo era un poco también de fotógrafo al mismo tiempo. Porque tenía que hacer uno de los trabajos más difíciles ya que era un trabajo donde yo tenía que ser importante y cautivar lo suficiente para cuando saliese de escena causase un gran dolor a Eunice, a los hijos y a la audiencia. El público que veía la película debía sentir lo mismo. Por lo tanto es un ejercicio muy interesante. Noto que estoy en cada fotograma de esta película, tal vez más cuando estoy fuera que cuando estoy dentro. Es la fuerza de la ausencia.

P: Has hecho drama, comedia, televisión, cine de autor… ¿Hay algún personaje que sintieras que cambió tu manera de entender la interpretación?

SM: Varios. En realidad hice varios trabajos con directores distintos, técnicas distintas de trabajo….Y con ello fui preparando el artista que soy hoy. Y también a partir de algún momento empecé a dirigir. He dirigido tres películas como director, una de ellas se estrenó en España. Se llama El payaso (2012). Fue una película de 2012 que escribí, dirigí y  protagonicé. Es una peli de autor que fue un gran éxito de taquilla también en Brasil. Una cosa un poco rara juntar ambas cosas. Fue la película representante de Brasil para la tentativa de los Oscars de aquel año. Viajamos hacia varios sitios del mundo, hice la campaña para los Oscars y la película se estrenó en España en Madrid y algunos lugares más. Yo fui para el estreno y fue interesante porque descubrí que en España los espectadores están acostumbrados a ver las películas dobladas. Este es un fenómeno que está aconteciendo ahora en Brasil. Cada vez es más difícil encontrar horarios en el cine en versión original. Es como una tendencia.

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Foto de Selton Mello (ftestrategias.com.br)

P: Cuando te pones detrás de la cámara y diriges, ¿descubres cosas de los actores que antes no percibías?

SM: Cuando estoy trabajando como director estoy siempre aprendiendo más de mi oficio. Y no solamente como director, como actor también. Cuando estoy allí con una cámara y con un actor yo conozco las dificultades y sé como manejarlo. Ellos se sienten también seguros porque detrás de la cámara hay alguien que comprende exactamente las dificultades de todo. Y cuando estoy dirigiendo a esos actores muchas veces veo cosas que hacen los actores y yo pienso: «¡ah!, ¡que interesante!». Jamás pensaría algo así como actor. Por lo tanto, aprendí algo nuevo ahí. Y no fue algo que manda hacer un director, fue algo espontáneo que aconteció. Algo mágico. Y esas cosas mágicas son bonitas. Ahora exactamente sé que un director está con doscientos problemas. El vestuario, actores, la comida, la lluvia….El actor en cambio solo piensa en su trabajo, en su personaje. Después de empezar a dirigir, cuando iba a trabajar como actor eran como vacaciones. Muy tranquilo. Yo vengo más tarde porque solo me toca una escena hoy y me voy más temprano. El director está ahí con doscientas cosas pensando en todo. Pero me gusta mezclar las cosas. Y es siempre bueno hacer las dos.

P: Hablando de directores, como fan de Tarantino me ha llamado la atención un corto que hiciste en 2006 llamado Tarantino’s Mind. ¿Como fue el tema del rodaje y demás?

SM: Fue escrito y dirigido por un dúo como los Javis. Bernardo Dutra y Manitou Felipe Tuvieron esta idea en 2004 más o menos. Fue un día de rodaje en un bar en Sao Paulo para hablar de la obra de Tarantino de teorías un poco locas de que todo lo que hizo fue una película sola dividida en partes. Fue muy gracioso. Y fue un suceso en Youtube, hasta tu me estás hablando de ello en España. Muy interesante. Y después de esto hicimos un largometraje con ese mismo grupo que se llama Soundtrack (2017) pero muy poca gente vio la película. Es una lástima porque es muy bonita. Pero nada que ver con dos tipos hablando de Tarantino, era otra cosa distinta. Tarantino’s Mind (2006) pasó por festivales, por cine y luego a Youtube porque fue en la época antes del streaming. Y en Youtube todo el mundo la vio, muy interesante este fenómeno. Como ahora estamos viendo que los dos mayores box office del año son dos chicos que vienen de Youtube: Kane Parsons con Backrooms (2026) y Curry Barker con Obsession (2026). 

P: Si pudieses hablar con el Selton Mello de hace treinta años, ¿qué consejo le darías?

SM: Le diría que tiene que hacer lo que ama, lo que siente. Que siga su intuición y va a ir bien la cosa. Cuando colocas tu amor en tu profesión y en lo que haces este amor va directo a la pantalla. Las personas perciben esto rápidamente.

P: Y ya para cerrar, después de tantos personajes y de una carrera tan larga, ¿qué tipo de historia sientes que todavía no has tenido la oportunidad de contar y te gustaría interpretar?

SM: Es una pregunta que tiene algo de relación con la primera pregunta. Lo que pasa es que Aún estoy aquí me abrió puertas en el mundo. Muchas posibilidades. Como Anaconda (2025) con Jack Black que fue una cosa graciosa y una oportunidad para ver como hacen películas tan gigantes y de conocer a ídolos como Jack y Paul Redd. Por el mismo motivo, Dominga Sotomayor una gran cineasta de Chile me llamó para hacer La perra (2026) y ahora tengo varios proyectos de los que no puedo hablar aún. Pero ya estoy ahí en varios proyectos en español. En América Latina esta película fue una cosa muy fuerte. Claro, porque está hablando de hoy de alguna manera. Las personas recibieron una conmoción muy fuerte. Ahora estoy muy entusiasmado y estimulado con esta idea de trabajar en diferentes países, otras culturas, otras lenguas, con personas diferentes, otros ambientes….Todo esto es muy nuevo para mi. Hay un momento en la vida que miro al horizonte en Brasil y digo: «¿Qué más?». Porque dirijo películas, me auto-dirijo, escribo, hago teatro….¿Qué más?. Siempre hay que querer más. Y ahora tengo la oportunidad de trabajar fuera de mi país, en otras circunstancias. Tengo que entrenar español, entrenar francés, entrenar inglés….Y todo esto es muy interesante.

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Foto de Selton Mello (ftestrategias.com.br)