
El 30 de julio de 2026, el actor andaluz Manolo Solo falleció a la edad de 62 años tras una dura batalla contra un cáncer que no le impidió seguir actuando con ilusión. No solo ha sido esta noticia una enorme sorpresa para muchos, sino que tanto la industria española como los cinéfilos, han estado dolidos a partir de ese día. Por qué no solo hemos perdido a un gran actor en nuestro cine, sino también a una de las personas más talentosas y honestas en los últimos años.
Normalmente, no me gusta ponerme emocional en este medio, ya que consideró que debo ser imparcial en mi profesionalidad como crítico. Pero en este caso, me ha afectado profundamente, ya que no solo admire los grandes personajes que Manolo Solo dio vida en estos últimos años, sino que además fue el protagonista de la película que me motivó a estudiar y escribir sobre este medio que tanto amo como es el cine: ‘Cerrar los Ojos’.
Manolo Solo estuvo durante años como un actor secundario que destaca entre todos por su increíble naturalidad y versatilidad, pero en estos últimos años que cogió un protagonismo y prestigio mayor, se interesó particularmente por personajes tan complejos como humanos. En ‘Una quinta portuguesa’, y recientemente ‘A la cara’ por poner ejemplos, encarna a personajes solitarios y/o perdidos, que realizan un viaje intenso y complejo para remediarse con sus errores del pasado.
En el caso de la emblemática obra maestra de Erice ‘Cerrar los Ojos’ – con diferencia la mejor película española del siglo XXI -, su personaje: un director de cine fracasado que hace una crónica sobre su amigo desaparecido, y el paso del tiempo, me habló profundamente de diferentes maneras. Pero por supuesto no solo es eso, lo que destacó su gran trayectoria, porque el cuando interpretaba, no sólo actuaba, sino que se transformaba.
En ‘Tarde para la Ira’, ‘Anatomía de un instante’, y también ‘Cerrar los ojos’, y muchísimos trabajos más no solo se limitaba al maquillaje, sino que era capaz de cambiar su voz, postura, y movimiento. Él sin duda a través de su naturalidad, transmitía una magia palpitante y memorable. Pocos actores en la actualidad consiguen llamar mi atención de esa manera tan extrema al cobrar vida diferentes personas tan características como humanas.
Normalmente como crítico, me suelen interesar más los trabajos de los directores que de los actores – aun respetando por supuesto ese arte tan difícil – pero en su caso, él ya hacía del personaje suyo, lo transformaba de una manera irreconocible y de manera tan constante, como no se suele ver ya.
Por supuesto que uno puede hablar, no solo de su faceta dramática, sino también la cómica, la musical, la teatral, y sobre todo, la enorme humildad que manifestaba. El no solo veía el arte de la actuación en el cine como un trabajo prestigioso, sino cómo una forma de vida y expresión que se palpitaba con esa ilusión.
De alguna manera, todos los personajes que nos ha reglado en el cine, incluso los más pequeños, le importaba, y hacía que a nosotros nos importase. Era con mayor diferencia, el mejor actor de nuestro cine trabajando en la actualidad, y fue hace poco cuando por fin gozo del protagonismo y prestigio que se merecía. Víctor Erice, el mejor cineasta de nuestro país, no lo escogió para protagonizar su última y rompedora gran obra maestra como cualquier cosa.
Aún habiendo pasado el día de su fallecimiento, hay un vacío tremendo entre todos, tanto cinéfilos como profesionales del cine, una gran ausencia que se hace notar. Tal vez no esté entre nosotros, pero al igual que en el fantástico final de ‘Cerrar los ojos’, su memoria y diversos personajes que tanto nos han conmovido y divertido, estarán con nosotros por siempre mediante el recuerdo inmortal del cine. Tal vez Manolo Solo haya cerrado los ojos en un momento inesperado cuando estaba más activo que nunca, y eso duele mucho. Pero él siempre vivirá entre nosotros gracias al arte que él ha tenido el placer de compartir con todos nosotros.
Se pueden decir muchísimas cosas sobre el actor español más emblemático y talentoso de los últimos años, tanto a nivel artístico como personal. Este ha sido mi humilde intento por expresar las palabras mínimas que este gran hombre se merecía. Ahora queda a la espera de ver su gran obra póstuma ‘Aquí’, la cuál se estrenó en esta pasada edición de Cannes. Gracias por tanto, Manolo, todos te extrañaremos muchísimo.


