Título original: La ventana abierta
Año: 2026
Duración: 79 min.
País: España
Dirección: Ana Graciani
Guion: Ana Graciani
Reparto: Unax Ugalde, Adriana Camarena, Mara Guil, Alberto López, Adriana Espina, Sofía Allepuz, Daniel Mantero
Música: Paloma Peñarrubia
Fotografía: Alejandro Espadero
Género: Thriller, Drama
Crítica en Letterboxd
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Bajo una tempestad costera, un ambiente enigmático mueve las olas a un ritmo maligno. Rubén (Unax Ugalde) aparece en un pequeño pueblo andaluz con la felicidad y esperanza de aquel que ha comenzado a amar. Allí no encuentra a su pareja virtual, Merche (Mara Guil), para la que había organizado una visita sorpresa. En cambio, se encuentra con una serie de acontecimientos que le hacen replantearse si la mujer de la que se había enamorado era realmente como él creía. Una sucesión de recuerdos reales e impostados adentra al espectador en una historia profundamente oscura y siniestra.
Vera (Adriana Camarena), la hija adolescente de Merche, es la guía de Rubén. Ella desvela la información tanto para Rubén como para el espectador. Mediante flashbacks o momentos de imaginación, el guion de Ana Graciani avanza hacia momentos cada vez más tenebrosos. El comienzo es más dramático, sin embargo, el film evoluciona hacia el thriller e incluso hacia el cine de terror. Destacar un gran papel de Alberto López en un registro muy alejado de su habitual talento como cómico.
Quizás el guion se toma algunas licencias que tensan la cuerda de la verosímilitud, pero funciona ya que sabe atrapar al espectador. La dirección es inquietante, con esa gran importancia de los espacios vacíos y del ambiente. El viento es un personaje más, que sirve como enlace de diferentes momentos de la historia. La narración, que alterna entre pasado y presente, aturde lo suficiente como para generar un suspense latente en gran parte de la cinta.
El gran punto fuerte de ‘La ventana abierta’ es su capacidad para entretener y mantener al espectador en una constante incertidumbre. Es posible que su conclusión sea algo decepcionante, a pesar de ser un giro estructurado con bastante solidez. Sin embargo, toda la tensión y el ambiente opresivo generados durante la primera hora, parece deshacerse en un cierre demasiado convencional, carente de una fuerza emocional equivalente al suspense del resto del film.
Además, en los últimos instantes de la película, la delicadez con la que se crea la tensión desaparece, para transformarse en formas demasiado explícitas. No obstante, es una película ideal si se busca mezclar entretenimiento con incomodidad. Aunque por el camino pierde parte de su capacidad para sorprender, Ana Graciani triunfa en su capacidad de generar una atmósfera hostil, gracias tanto al guion como a una puesta en escena muy cuidada.



