‘Coyote vs. Acme’, esta vez el coyote tiene un abogado.

 Título original: Coyote vs. Acme
Año: 2026
Duración: 103 min
País: Estados Unidos
Dirección: Dave Green
Guion: Samy Burch, Ian Frazier.
Historia: James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch
Reparto: Will Forte, Lana Condor, John Cena, P.j. Byrne, Tone Bell
Música: Steven Price
Fotografía: Animación, Brandon Trost
Compañías: Lin Pictures, Warner Bros.
Distribuidora: Ketchup Entertainment
Género: Animación. Aventuras. Comedia. Cine familiar

Crítica en Letterboxd

 

Lo confieso, tengo debilidad por el Coyote. No sé si es una opinión especialmente popular, pero siempre me ha parecido el más humano de todos los Looney Tunes. Bugs Bunny es demasiado listo, el Pato Lucas demasiado insoportable y el Correcaminos, bueno, el Correcaminos ni siquiera necesita hacer nada. Solo corre. El Coyote, en cambio, se equivoca. Se obsesiona. Se convence de que esta vez sí. Compra otra máquina absurda de Acme y vuelve a intentarlo.

La premisa de Coyote vs. Acme es sencilla: después de años sufriendo las consecuencias de productos que él mismo compra a Acme, el Coyote decide demandar a la compañía. Y, por una vez, tiene motivos. Lleva toda la vida intentando cazar al Correcaminos. Ha construido cohetes, trampas, catapultas, túneles, bombas y todo tipo de artefactos de una empresa que, visto lo visto, debería haber cerrado hace décadas por atentado contra la integridad física de sus clientes, así que ¿qué ocurriría si, después de tantos accidentes, el Coyote decidiera que quizá la culpa no es suya? ¿Y si Acme tuviera que responder por todos esos productos que, sobre el papel, parecían perfectamente seguros?

Dave Green ha construido una comedia judicial que tiene muchísimo encanto.
Will Forte interpreta a Kevin Avery, un abogado que tampoco está precisamente en el mejor momento de su vida y que encuentra en el Coyote un caso capaz de devolverle algo parecido a la ilusión. Lana Condor interpreta a Paige, la parte más optimista y enérgica de los demandantes, y luego está John Cena, quien parece encantado de ser el abogado de Acme que nadie querría tener sentado enfrente en un juicio.
Forte, además, tiene una cualidad que le viene de perlas a la película, y es que sabe interpretar a hombres ligeramente ridículos sin convertirlos en idiotas. Kevin no es un gran abogado venido a menos. Es, más bien, un tipo que lleva demasiado tiempo intentando que algo le salga bien. Por eso entiende tan rápido al Coyote.

Esa es una de las cosas que más me gustan de la película. Que, detrás de todos los golpes y las explosiones, hay una pequeña historia sobre dos perdedores que deciden que esta vez no van a agachar la cabeza. Y eso lo vemos sin necesidad de que la cinta se ponga trascendente.
No nos dicen que el Coyote representa la perseverancia ni convierte su desgracia en una fábula sobre la vida. Tan solo nos muestra cómo se levanta después de otra catástrofe. La máxima esencia del Coyote. Es algo que siempre he encontrado muy tierno. Puede acabar estampado contra una montaña y, cinco minutos después, volver a mirar un producto de Acme como si acabara de descubrir la solución definitiva a todos sus problemas.

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Fotograma de la película ‘Coyote vs Acme’ (Foto: Ketchup Entertainment)

Técnicamente, la integración del Coyote (y del resto de personajes animados) en la acción real está muy cuidada. La película presta atención a cuestiones que pueden parecer pequeñas, pero que son fundamentales para que la mezcla funcione, como la escala del personaje respecto a los actores, la iluminación, las sombras y, sobre todo, la interacción física con el espacio. El Coyote no está simplemente colocado dentro del plano. Cuando corre, tropieza, atraviesa una puerta o comparte escena con alguno de los actores, la puesta en escena está construida para que su presencia tenga peso y consecuencias sobre el entorno.
Cuando hablamos de hacer convivir animación y acción real, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? sigue siendo la gran película de referencia, y probablemente lo seguirá siendo durante mucho tiempo, pero Coyote vs. Acme da un golpe en la mesa para decir que este lenguaje todavía tiene recorrido. Puede que no busque la misma ambición que su gran predecesora, pero logra que en ningún momento nos preguntemos si el Coyote encaja o no ahí. Lo hace.

La parte judicial es, quizá, donde la película resulta menos sorprendente. El guion sigue con bastante fidelidad las convenciones de este tipo de comedias y se puede anticipar más de un giro, pues tampoco tiene demasiadas ganas de jugar con las reglas del género. Dicho esto, no creo que sea un problema. Mantener el argumento en terrenos conocidos consigue que el peso recaiga donde realmente interesa: en el Coyote, en sus desastres y en la relación que va construyendo con quienes han decidido defenderlo.

Mientras veía la película no podía dejar de pensar en una cosa: ¿quién decidió que esto no merecía estrenarse? Coyote vs. Acme puede gustarte más o menos, pero cuesta imaginar el momento en el que alguien la ve terminada, mira al Coyote, mira a Will Forte, mira todo el trabajo de animación que hay detrás y dice: “No. Esto no lo va a ver nadie”.
Por si no lo sabíais, eso fue lo que pasó. Warner Bros decidió no estrenarla y durante un tiempo la película estuvo a punto de desaparecer sin que el público llegara siquiera a conocerla. Después de todo el ruido que generó la decisión, Ketchup Entertainment terminó haciéndose con los derechos y recuperándola para los cines. ¡Y menos mal!

Yo salí de ver Coyote vs. Acme bastante contenta. Y quizá sea porque le tengo cariño al Coyote, pero me gusta pensar que él también habría salido contento. Bueno. Contento durante unos diez minutos. Hasta que comprase otra cosa en Acme.

 

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LO MEJOR: LA INTEGRACIÓN DE LA ANIMACIÓN CON LA ACCIÓN REAL
LO PEOR: LA AUSENCIA DE GIROS SORPRENDENTES
8