El cineasta Álex de la Iglesia será distinguido con el Premio Fugaz de Honor 2026, un reconocimiento que los Premios Fugaz conceden a figuras esenciales del audiovisual español. La entrega tendrá lugar el próximo 22 de junio durante la gala de la décima edición de los galardones, que se celebrará en Kinépolis Ciudad de la Imagen, en Madrid.
Director, guionista y productor, De la Iglesia ha construido una filmografía única dentro del panorama cinematográfico nacional, marcada por la combinación de humor negro, fantasía, terror y sátira social. Nacido en Bilbao en 1965, De la Iglesia inició su carrera vinculado al cómic, la ilustración y la dirección artística antes de convertirse en uno de los cineastas más reconocibles del panorama europeo.
La organización de los Fugaz ha querido destacar especialmente el vínculo del cineasta con el cortometraje. Su debut detrás de las cámaras llegó en 1990 con Mirindas asesinas, una pieza convertida con el tiempo en obra de culto. Aquel cortometraje sirvió como carta de presentación ante la productora El Deseo, impulsando el salto de De la Iglesia al largometraje con Acción mutante en 1993.
Desde entonces, el director bilbaíno ha desarrollado una carrera marcada por títulos fundamentales del cine español contemporáneo como El día de la bestia, La comunidad, Crimen ferpecto, Las brujas de Zugarramurdi o Balada triste de trompeta, obra por la que obtuvo el León de Plata al Mejor Director y el premio al Mejor Guion en el Festival de Venecia en 2010. Su influencia también se ha extendido a la televisión gracias a proyectos como 30 monedas, serie que trasladó su imaginario fantástico y sobrenatural a la pequeña pantalla.
“Álex de la Iglesia es uno de esos cineastas que han ampliado los límites del cine español”, señala Samuel Rodríguez, codirector de CortoEspaña, «Premiarle es también reivindicar el cortometraje como un espacio donde pueden nacer miradas capaces de dejar una huella profunda en el cine español”.
Con este reconocimiento, los Fugaz buscan homenajean una trayectoria excepcional y el valor del cortometraje como espacio de descubrimiento que puede convertirse, como demuestra la carrera de Álex de la Iglesia, en el punto de partida de algunas de las voces más influyentes del cine español.


