Título original: Masters of the Universe
Año: 2026
Duración: 132 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Travis Knight
Guión: Chris Butler, Aaron Nee, Adam Nee, David Callaham
Reparto: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Alison Brie, Idris Elba, Jared Leto, James Purefoy, Morena Baccarin, Charlotte Riley, Kristen Wiig, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Sasheer Zamata, Jon Xue Zhang, Christian Vunipola
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Fabian Wagner
Compañías: Escape Artists, Laika Entertainment, Mattel
Género: Fantástico. Acción. Aventuras
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Ante ciertas películas es complicado ponerse en modo “crítico” sin que se cuele el niño que uno fue en los 80. Masters del universo significa mi infancia, literal. Crecí viendo la serie de Filmation (1983-1985), llenando la casa de batallas imaginarias con muñecos de Mattel y convencido de que subirme al sofá con una espada de plástico podía abrirme un portal hacia Eternia. Así que sí, llegaba a esta película con hype… pero también sabiendo de sobras que hay adaptaciones que prometen mucho y luego se quedan en nada. Spoiler: Esta vez la cosa funciona.
La película tiene muy claro algo que no siempre se entiende con este tipo de franquicias: no hacía falta “corregir” Masters del universo. No hacía falta justificarla en exceso. Su magia siempre estuvo en ese cruce descarado entre Conan, Flash Gordon y Star Wars dando lugar a una fantasía camp excesiva y alocada. En He-Man y los Masters del universo todo eso vuelve a estar presente, pero además con una puesta en escena que respeta el espíritu visual colorido de Filmation. Eternia no intenta ser realista: Criaturas imposibles, armaduras exageradas….Travis Knight aprendió de los errores ajenos cometidos por Gary Goddard en el film de la Cannon Masters del Universo (1987) y hace que la mayor parte del film no transcurra en la tierra sino en Eternia (aunque lo que ocurre en la tierra es una parte fundamental). En algo se tenían que notar los 170 millones de presupuesto.
En cuanto a la parte actoral, Nicholas Galitzine me ha sorprendido bastante. Como He-Man es muy sólido y muy creíble físicamente. Funciona como ese héroe casi mitológico que el personaje siempre ha sido en el fondo. El problema viene con su versión de príncipe Adam. La película insiste en esa versión más frágil que cuesta comprar ya que Galitzine es un auténtico armario empotrado. Es de esas contradicciones simpáticas que son herencia de la serie de dibujos animados. Aún así, Galitzine sale bien parado del reto. Cabe destacar que más de un espectador friki cuarentón se sentirá identificado ante la bronca que recibe el príncipe Adam de su jefa de recursos humanos por estar buscando espadas en horario laboral. Al final, considero un acierto que la película humanice a He-Man y podamos verle como alguien dialogante, empático y, en definitiva, buena gente.
Y luego está Skeletor. Es otro de los aciertos de la película. Recupera el tono de la Filmation: teatral, exagerado, bufonesco a ratos… Y me cuesta admitirlo, porque no soy precisamente defensor habitual de Jared Leto, pero reconozco que en esta película actúa muy bien. Desaparece detrás del personaje y consigue que Skeletor tenga esa mezcla extraña de peligro y caricatura que siempre lo ha hecho tan icónico.
El reparto de secundarios está sorprendentemente bien armado. Empezando por Idris Elba, que se apropia de un Man-at-Arms muy badass con una naturalidad brutal. Transmite una correcta mezcla de dureza y calma que le va como anillo al dedo. A su alrededor, Teela, la hechicera, el rey Randor y el resto del bando de los buenos tienen interpretaciones correctas. Fisto, en particular, tiene esos pequeños momentos de humor de brocha gorda que, particularmente, me encantan. Y luego está toda esa galería fantástica de villanos carismáticos con Trap Jaw y Tri-Klops a la cabeza. Aparecen como piezas de un imaginario que podría haber sido ridículo en otras manos pero que aquí encajan con bastante dignidad.

También me ha gustado mucho cómo la película se permite jugar con cosas que antes quedaban en subtexto o directamente no se tocaban. Hay una lectura bastante clara sobre la masculinidad, sobre la idea del héroe musculoso como símbolo de poder y lo que eso implica. ¿Puede haber una película mejor para hablar de la masculinidad? Lo dudo. Knight hace algo parecido a lo que Barbie hacía con la mujer y su feminidad. La película incluso se permite bromear con memes de internet relacionados con ese subtexto homoerótico que es bastante difícil de negar. Todo tratado con bastante naturalidad y, sobre todo, con humor.
El humor, de hecho, puede ser lo que más divida. A mí me ha funcionado muy bien. Hay gente que la está comparando con Thor: Ragnarok, y entiendo perfectamente por qué. Tiene ese mismo punto de aventura desenfadada con chistes que rompen esquemas. Hay también algo de James Gunn en la forma en la que los personajes interactúan, en cómo conviven lo absurdo y lo heroico dentro del mismo universo. En ningún momento sentí que lo humorístico estorbara. Al contrario: me devolvía constantemente a la esencia de lo que siempre fue esta franquicia. Nunca ha sido seria y solemne aunque a veces se la haya querido ver así.
En cuanto a los escenarios, tanto el castillo de Grayskull como la Snake Mountain de Skeletor están muy bien construidos. Consiguen imponerse como lugares carismáticos. Y la banda sonora es otro de los grandes aciertos del film. Ese enfoque metalero con Brian May implicado no se limita a acompañar lo que ves, sino que lo eleva y le da una energía tremenda al film. Sales del cine con la melodía fijada en tu mente.
Eso no quita que haya cosas mejorables. El guión tiene algunos atajos demasiado evidentes, momentos en los que la historia avanza porque tiene que avanzar, no porque todo encaje de forma orgánica. La escena de la salida de la mazmorra, por ejemplo, me sacó un poco de la película. Y el ritmo, en general, tiene altibajos. Hay tramos con mucha acción que conviven con otros mucho más planos. Probablemente, veinte minutos menos le habrían sentado genial a la película.
En conclusión, este film funciona porque entiende el material original y no intenta esconder lo que es. Y eso ya es bastante. Veo sus defectos, claro, pero también veo algo que llevaba mucho tiempo queriendo ver en la gran pantalla: cariño real por Eternia. Y eso lo cambia todo. Mattel tiene el poder y sabe qué hacer con él. ¡Que la fiesta nunca termine!



