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‘Este cuerpo mío’, en busca de un metro cuadrado de paz

Título original: Este cuerpo mío
Año: 2025
Duración: 86 min.
Dirección: Afioco Gnecco, Carolina Yuste
Guion: Afioco Gnecco, Raquel Zas
Reparto: Afioco Gnecco, Carolina Yuste
Fotografía: Samuel Rojo
Compañía: Potenza Producciones
Género: Documental| Amistad. Transexualidad.
Crítica en Letterboxd

En 2024, Afioco Gnecco decidió, a sus cuarenta y dos años, comenzar su transición de género e intentar ser un poquito más feliz. Contó con el apoyo incondicional de su amiga, la actriz Carolina Yuste, que no paraba de animarle a encontrar ese m2 de paz en el que pudiera estar bien consigo mismo y que pronto se convertiría en su co-directora, porque Gnecco no sólo decidió dar el paso definitivo para empezar su transición, sino también documentar el proceso. 

Los primeros vídeos, diez meses después de esa primera cita con el endocrino, tuvieron como fruto el corto Ciao Bambina, nominado a los Goya 2024 en la categoría de Mejor Corto Documental. A partir de ahí, lo que en su origen había sido un documental casero a modo de diario personal, se convirtió en Este cuerpo mío, una película que explora el proceso de reconciliación de Afioco Gnecco, de Rafael, con su cuerpo.

El documental acompaña a Gnecco desde los primeros meses de su transición y muestra su relación con un cuerpo que cambia constantemente y con su propia percepción de ese cuerpo. Es un largometraje que enfatiza especialmente el papel de la mirada, el efecto de la mirada de los demás sobre Gnecco, pero, sobre todo, cómo se mira a sí mismo una persona trans no binaria de cuarenta y dos años. 

Muchas veces no es una mirada amable ni cariñosa y es aquí donde la aportación de Carolina Yuste es esencial. Cuando la mirada de Afioco Gnecco se vuelve demasiado dura, ahí está su amiga para recordarle que existe una realidad diferente, más amable. Este cuerpo mío es el intento de “Afi” de verse a sí mismo como lo ve Carolina Yuste, que le presta sus ojos para transformar su mirada. 

Pero la experiencia de Gnecco no es sólo de la de una persona trans, sino la de una persona trans migrante. El director vivió sus primeros años en Chile antes de mudarse definitivamente a España. En Chile dejó atrás a la mayoría de su familia, a sus abuelos, tíos y primos, a aquellas personas que lo conocieron antes de ser Rafael, pero que, de alguna manera, ya sabían quién era. El documental se transforma en una especie de road movie para mostrar el reencuentro de Gnecco con su familia en Chile, que abraza sin reticencias y eufemismos a ese niño travieso que se les había ido tan lejos.

La película retrata, así, la realidad de muchas personas que viven lejos de sus familias, desprovistos de las redes de apoyo más fundamentales. Y muestra también la importancia de la familia elegida tanto para los migrantes como para la comunidad LGTBQ+. A lo largo del filme, Gnecco repite una y otra vez lo importante que ha sido Carolina Yuste para él, no sólo como la persona que le dio la valentía para iniciar su transición, sino como alguien que lo ha acompañado en su camino y le ha brindado su amor incondicional. 

Este cuerpo mío acompaña a Gnecco en su lucha para reconocerse a sí mismo y ser reconocido por los demás como quien verdaderamente es. Pero hay una persona, quizás la más importante, que no es capaz de reconocerlo o sólo lo hace a medias: su madre padece un Alzheimer muy avanzado que le impide comunicarse con claridad y por el que necesita un cuidado constante. 

Las pocas escenas en las que Gnecco visita el centro de mayores están cargadas de emoción porque la enfermedad ha privado a su madre de la posibilidad de ofrecer una de las cosas que su hijo más necesita: el reconocimiento de su identidad. En la manera en la que Gnecco se dirige a ella se puede observar la ternura, el cuidado, el amor incondicional de un hijo, pero también el dolor que provoca el Alzheimer, que roba la memoria de quien la padece. 

Es una historia que da más de sí y el propio director lo sabe. Gnecco está desarrollando un largometraje de ficción titulado Mapá, que explorará la relación entre un hombre a las puertas de su transición de género y su madre, cada vez más dependiente por culpa del Alzheimer. 

Este cuerpo mío es un documental que se atreve a buscar la felicidad, la felicidad de Afioco Gnecco y Carolina Yuste, pero también la de cada uno de los espectadores, la de todas las personas trans, la de las personas migrantes. Es una película que anima a mirarse con algo más de cariño, con la ternura con la que se mira a amigos y familiares. Y también es una película que no ignora que mirarse con ternura requiere luchar por unos derechos que cada vez se ven más amenazados. Ya sólo por eso, es una película necesaria y valiente. 

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Fotograma de ‘Este cuerpo mío’ (Foto: Seminci)
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LO MEJOR: la mirada honesta hacia el proceso de transición
LO PEOR: la falta de un hilo conductor potente entre los diferentes aspectos que explora la película
7.2