Título original: Morir no siempre sale bien
Año: 2026
País: España
Dirección: Claudia Pinto
Guión: Claudia Pinto, Luis Moreno
Idea: Luis Moreno
Reparto: Ana Wagener, Carmen Arrufat, Tamara Casellas, Pau Durà, Roberto Hoyo, Jorge Motos, Paula Muñoz, Daniel Pérez, Raúl Prieto
Música: Vanessa Garde
Fotografía: Aitor Echevarría
Compañías: Tornasol Media, Voramar Films, Movistar Plus+, Institut Valencià de Cultura, RTVE, À Punt Mèdia
Género: Comedia negra
Crítica en Letterboxd
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La premisa de Morir no siempre sale bien es de las que llaman la atención: una familia decide secuestrar el cadáver del empresario que les dejó sin trabajo y pedir dinero por el «rescate». La locura sale de la desesperación de una familia que no puede pagar el alquiler. El trasfondo social es de vital importancia en esta comedia negra. Vemos un claro enfrentamiento entre una familia humilde y otra acomodada. No obstante, la directora Claudia Pinto no se limita a buscar situaciones cómicas sino que aprovecha para hablar de dos maneras completamente distintas de afrontar los problemas. Unos sobreviven como buenamente pueden y buscan salir de la pobreza. Los otros llevan tanto tiempo instalados en la riqueza que saben mucho de ocultar dinero pero nada de ocultar cadáveres.
El pulso entre Tamara Casellas y Ana Wagener acaba siendo el auténtico corazón de la historia. Casellas interpreta a una mujer agotada de recibir golpes sin caer en el dramatismo fácil. Y además, es de las que nunca se rinde. Ana Wagener juega otro partido. Se nota su más que contrastada experiencia. Basta una mirada suya para entender por qué es ella quien termina llevándose todas las miradas cuando comparte plano con el resto del reparto.
Da rabia que el guión sea tan irregular. Hay giros que alimentan el enredo y otros que enseñan demasiado las costuras. En algunos momentos da la impresión de que los personajes dejan de comportarse como venían haciéndolo porque si. Para que la historia avance y punto. Y eso termina pasando factura.
El caso más evidente es el del inspector (interpretado por Daniel Pérez). Durante buena parte del film parece el típico policía serio, metódico y exhaustivo que no suelta nunca una presa cuando huele el crimen. Observa, insiste y va siempre con pies de plomo. Hasta que deja de hacerlo de la noche a la mañana. Empieza a pasar por alto evidencias claras y pierde el olfato. Cuesta de creer.
También me llamó la atención la música. Los temas de hip hop y demás melodías ligadas a la escena valenciana le dan una personalidad muy concreta. La película respira un ambiente costumbrista valenciano fácil de ubicar.
El tramo final de la película deja una sensación agridulce. Después de enfrentar durante toda la película a dos familias separadas por una brecha económica enorme, la resolución opta por el camino más cómodo. Para una comedia negra con una premisa tan salvaje, cuesta aceptar un desenlace donde prácticamente todo termina encajando. Da la impresión de que la película no quiere meterse en demasiados charcos. Le falta mala leche. Y, sobre todo, le falta atreverse a llevar hasta las últimas consecuencias el conflicto que ella misma plantea. Que no se moje es muy decepcionante.
Los 97 minutos de duración, en cambio, son un acierto. Se agradece que no se haya intentado estirar el chicle inútilmente.
Morir no siempre sale bien me deja la sensación de ser un quiero y no puedo. La premisa es fantástica y el retrato de la familia que vive al límite conecta con una realidad muy cercana (los desahucios están a la orden del día). Pero ese impulso inicial se diluye como un azucarillo cuando el guión empieza a buscar atajos y el final decide contentar a todos. Aún así, no deja de ser una comedia negra simpática y entretenida. Es de admirar la valentía de Claudia Pinto a la hora de levantar un tipo de película que no abunda en el cine español, mucho más tendente a la comedia familiar blanca y facilona.



