El largometraje documental de divulgación científica La última gota ya está listo para su estreno tras completar un recorrido de más de 5.000 kilómetros por distintos puntos de España con el objetivo de analizar la gestión, el uso y la conservación del agua en un contexto marcado por el cambio climático.
La producción ha sido financiada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), cofinanciada por CaixaForum+ y cuenta con la participación de Canal Sur Televisión. El proyecto está producido por José Carlos de Isla, de Sarao Films, mientras que la dirección y el guion llevan la firma de los profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla (FCOM) Ángeles Martínez y Antonio Gómez, junto al cineasta y egresado de la institución Paco Ortiz.
Patrocinado por GSA Servicios Ambientales y con el asesoramiento estratégico de Greenpeace, el documental busca acercar al público uno de los grandes retos ambientales del siglo XXI mediante un formato accesible y dinámico. Para ello, abandona la estructura clásica de los documentales científicos y adopta el estilo de una road movie conducida por el periodista y comunicador Julio Muñoz Gijón.
A lo largo de su recorrido, La última gota visita acuíferos sobreexplotados, ríos afectados por la contaminación agrícola e industrial y proyectos pioneros relacionados con la gestión hídrica y la adaptación climática. El viaje permite observar de primera mano tanto los problemas derivados de la escasez de recursos como las iniciativas que buscan garantizar un uso más sostenible del agua.
La producción reúne además el conocimiento de 17 expertos procedentes de universidades españolas, centros de investigación y organismos internacionales. Entre ellos figuran especialistas de la Universidad de Sevilla, la Universidad de Alicante, la Universidad Complutense de Madrid, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y entidades vinculadas a Naciones Unidas, con el objetivo de ofrecer una visión rigurosa y multidisciplinar de la problemática.
El documental se estructura en cinco grandes bloques temáticos que abordan cuestiones como la gobernanza de los datos relacionados con el agua en Sevilla, la aplicación de la inteligencia artificial a la gestión hídrica en Valencia, los conflictos entre cuencas en Zaragoza y Elche o la degradación de ecosistemas acuáticos en Galicia.
Pese a la dureza de algunos de los escenarios retratados, La última gota apuesta por un mensaje esperanzador. En su tramo final pone el foco en proyectos de restauración fluvial y en el desarrollo de las denominadas “ciudades esponja” en Barcelona, Madrid y Sevilla, modelos urbanísticos diseñados para aprovechar mejor los recursos hídricos y adaptarse a fenómenos climáticos extremos.
Con esta propuesta, sus responsables pretenden fomentar la concienciación ambiental y promover una reflexión colectiva sobre la necesidad de transformar la relación entre la sociedad y el agua, defendiendo un nuevo paradigma basado en trabajar junto a la naturaleza en lugar de hacerlo contra ella.


