la noche está marchandose ya

‘La noche está marchándose ya’, una buena historia con demasiadas pretensiones

Título original: La noche está marchándose ya

Año: 2025

Duración: 105 minutos

País: Argentina

Dirección: Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini

Guión: Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini

Reparto: Octavio Bertone, Juana Oviedo, Rodrigo Fierro, Martín Emilio Campos, Fabián Costa, Lionel Castelli, Martín Álvarez, Pablo Limarzi, Eva Bianco y Rubén Gattino

Música: Francisco Albarracín

Fotografía: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini (B&W)

Compañías: Gong Cine, Punto de Fuga Cine, La Bruja Roja

Género: Comedia dramática

Crítica en Letterbox

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Hay algo que da un poco de rabia en La noche está marchándose ya. La película de los directores argentinos Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini cuenta una historia interesantísima: Pelu es un proyeccionista treintañero que lleva toda su vida trabajando en un cine municipal en el centro de su ciudad. Un día el director del cine lo llama a él y a su compañero para comunicarles que no hay presupuesto para mantener a dos proyeccionistas. Pelu y su compañero se disputan con una partida de “piedra, papel, tijera” quién se queda en su puesto y quién pasa a trabajar de sereno del edificio por las noches. El protagonista pierde. 

Al caer el sol, Pelu, interpretado por Octavio Bertone (Sobre las nubes), se dedica a robar cerveza y ver películas clásicas. A deambular por los oscuros pasillos del que ha sido su lugar de trabajo por 14 años. Entre borrachera y borrachera le acompañarán diversos personajes de la noche con los que entablará relación, como una amiga de la infancia que ahora se dedica a hacer vídeos para OnlyFans o un grupo de sintecho que buscan un refugio de la noche.

Da rabia porque La noche está marchándose ya tiene todos los ingredientes necesarios para ser una buena película. La historia es original y colorida. Está salpicada de momentos de gran comicidad amarga, de ironías visuales que dejan una sensación agridulce al espectador. Los personajes parecen sacados de una novela de Steinbeck y es un acierto muy original adoptar un tono de película clásica para hablar de la decadencia y la crisis económica y social. 

Sin embargo, la película peca de vanidad. El filme, grabado en blanco y negro, se hace difícil por momento. Al inicio predominan planos largos y, a menudo en silencio. Parece que la intención es reflejar la soledad del protagonista en el impresionante espacio que es el cine en el que trabaja, aunque el espectador puede tener la sensación de que los directores tratan de demostrar algo que, sinceramente, ya prueban de sobra con su guión. Los alardes técnicos y el lenguaje audiovisual no terminan de conjugar bien con una historia como esta, en la que lo que dicen los personajes es lo suficientemente significativo y honesto. 

Hay momentos en que lo que pasa en pantalla ya es lo bastante interesante como para adornarlo más desde la dimensión técnica. Por ejemplo, hay una escena en la que Vale, la amiga de Pelu, a la que da vida Juana Oviedo, le pide grabar un directo para su canal de OnlyFans en la sala de proyecciones. Finalmente le dice que ponga una película en la pantalla para “iluminar la escena”. El concepto es brillante. La secuencia sin florituras ya estaría bien. Sin embargo, los directores insisten en hacer el momento excesivamente largo con yuxtaposiciones visuales del protagonista en la terraza del cine y su amiga haciendo el directo. 

Con todo, La noche está marchándose ya es una buena película. Un bello retrato de la crisis económica actual que ensalza el valor de la amistad como una forma de resistencia ante el horror neoliberal. La cinta es también una carta de amor al cine clásico y está lleno de momentos visualmente muy conseguidos. Logra de una manera tan natural crear una atmósfera añeja que, cuando suena un teléfono móvil o aparece un trípode de los que se usan para grabar para redes, uno se siente extrañado por la presencia de tecnología actual.

Una película que advierte sobre la necesidad de unirse ante la precariedad, no solo para lograr llegar a fin de mes sino también para reír, encontrarse y vivir dignamente en un mundo donde a los pobres les llueven piedras.

Fotograma de la película 'La noche está marchándose ya'
Fotograma de la película ‘La noche está marchándose ya’ (Imagen: Gong Cine)
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Lo mejor: Bella reivindicación de la amistad en momentos de desarraigo y crisis
Lo peor: Pretenciosa por momentos
6.8