Título: The Echo Chamber
Año: 2026
Duración: 123 min.
País: Italia
Dirección: Andrea Pallaoro
Guión: Bernardo Bertoluccni, Llaria Bernardini y Ludovica Rampoldi
Reparto: Luca Marinelli, Alicia Vikander, Susan Sarandon, Ann Akin, Peter Coonan, Aomi Muyock y Antonia Fotaras
Música: Clément Ducol
Compañías: Indigo Film; Rai Cinema; Versus Production; O’Brother Distribution; Roma Lazio Film Commission; Mimisterio della Cultura; Regione Lazio; Creative Europa Media II
Género: Drama Romance
Todas las comedias románticas malas se parecen. En una hora y media, los protagonistas se conocen, flirtean, hacen el amor, se pelean, se reconcilian, se saltan el control del aeropuerto y se besan ante la mirada emocionada de un guardia de seguridad al que probablemente despidan al día siguiente. Vale, el espectador puede comprarlo una vez. Pero el amor perfecto cansa. Y tal vez no cansarnos, pero sí interesarnos y asustarnos con su amor, sea la mayor virtud de los protagonistas de The Echo Chamber (2026), la nueva película del director italiano Andrea Pallaoro.
Leo, interpretado por Luca Marinelli (La vieja guardia) es un joven productor musical con un problema de adicción en la cima de su carrera profesional. Ha conseguido convencer a Ava, una legendaria cantante, a la que da vida Susan Sarandon (Thelma & Louise), para salir de su retiro y grabar un nuevo disco. Sus planes quedan temporalmente suspendidos cuando sufre una sobredosis de la que es rescatado por Anne, su pareja, interpretada por Alicia Vikander (Hope).
Tras un tiempo en rehabilitación, Leo vuelve a su lujoso apartamento de Londres, único escenario de la película, en el que trata de rehacer su vida sin las drogas. Anne no contacta con él ni él con ella, aunque, cuando el protagonista abandona su apartamento, su pareja entra a escondidas en el piso y transita el espacio que vio nacer su relación como un eco de ese mismo amor que ahora parece estar roto.
La historia está basada en el último guión que escribió Bernardo Bertoluccni (El último tango en París) antes de morir, adaptado por las guionistas Llaria Bernardini y Ludovica Rampoldi. A través de un uso prodigioso de la elipsis y los saltos temporales, The Echo Chamber logra mantener la atención del espectador en todo momento, incluso en las partes más reposadas y densas. Al principio puede ser fácil perderse entre los distintos niveles temporales de la película, pero una vez pasado el shock inicial, la acción se vuelve intrigante y fácil de seguir.
A través de la relación de sus tres protagonistas, la película emprende una cruda exploración de la dependencia y el dolor. Misterios como la adicción de Leo o los extraños paseos de Anne por el apartamento cuando su dueño está ausente van cobrando un enorme sentido a medida que la película avanza. Lo que a priori parece que va a ser otra película sobre un músico adicto y su novia que trata de sacarlo de las drogas se convierte en una compleja historia llena de grises.
Las guionistas consiguen convertir los opiáceos en una gran metáfora del amor, que se tuerce cuando alguien trata de evitarle el dolor a la persona amada. La película apunta de forma sútil a los peligros de huir del sufrimiento en vez de enfrentarlo. El escapismo lleva a la dependencia en esta película en la que es difícil juzgar a los personajes incluso en sus peores errores.
La banda sonora son las canciones que Leo y Ava están grabando, cantadas por la propia Susan Sarandon. Su actuación es espectacular y sirve como un elemento externo a la pareja, una voz sabia que parece ver en Leo y Anne un eco de su propia vida. Los diálogos entre el protagonista y la vieja cantante son de lo mejor de la película. Un agujero de verbosidad y emocionalidad en una historia en la que predominan la acción silenciosa de sus personajes.
The echo chamber también tiene aspectos menos brillantes. El filme está salpicado de momentos excesivamente dramáticos muy poco creíbles. Pareciera que las guionistas no confiasen plenamente en la fuerza de sus personajes y hubieran querido añadir recursos narrativos un tanto artificiosos para reforzar la carga dramática de su historia. No hacía falta. El final —quizás el más notorio de estos giros innecesarios— es gratuito y excesivo. Se entiende lo que querían conseguir, aunque habrían logrado una mejor historia terminando la película veinte minutos antes.
Aún así, The echo chamber es una película cargada de grandes momentos y con una historia desgarradora y profunda. El excesivo drama de algunos de sus giros y escenas no llegan a estropear el conjunto. A esto contribuyen sin duda las actuaciones de todos los actores que dan vida al elenco minimalista de la película. A esto contribuye sin duda la actuación de todos los actores que participan en el minimalista elenco de la película. Todo ello hace que el amor y el dolor que sienten los protagonistas resuenen en la cabeza de los espectadores como una cámara de eco una vez que abandonan el cine y están en sus casas, viendo, quizás, alguna comedia romántica mala.


