‘Hope’, la eterna caza

 

Título original: Hopeu

Año: 2026

Duración: 157 min.

País: Corea del Sur

Dirección y guion: Na Hong-jin

Reparto: Hwang Jung-min, Zo In-sung, Jung Ho-yeon, Taylor Russell, Cameron Britton, Alicia Vikander, Michael Fassbender

Fotografía: Hong Kyung-pyo

Montaje: Kim Sun-min

Música: Michael Abels

Productoras: Forged Films, Plus M Entertainment

Distribuidora: Bteam Pictures

Género: Acción, Ciencia Ficción, Terror, Comedia

Crítica en Letterboxd

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Reseña recogida, editada y extendida de la crónica de la Sección Perlak de la 74º edición del Festival de San Sebastián

Na-Hong Jin es un cineasta comercial, pero con un fuerte pulso autoral. Esta es solo su cuarta película, diez años después de la terrorífica ‘El extraño‘. Sus películas son locas odiseas de violencia en las que se suele mezclar el policiaco, el thriller, y hasta incluso una comedia negra que recae en sus carismáticos personajes. Pero también estamos ante un director que sabe darle el pulso necesario a la intensidad y a la imagen. Su imagen es intensa para thrillers policiacos como ‘The Chaser‘ o una odisea épica de la talla de ‘The Yellow Sea‘, pero también puede ser atmosférico como en su anterior película.

‘Hope‘ puede ser narrativamente su película más simple si tenemos en cuenta que no hay tantos giros de trama, pero conceptualmente es su más ambiciosa. Siendo la película coreana más cara de la historia, es extraño y a la vez muy gracioso el hecho de que haya competido en festivales prestigiosos como Cannes para competir por la Palma de Oro – o incluso en la sección Perlak de la pasada edición de San Sebastián -, y se haya tomado en serio.

No solo por su naturaleza comercial, sino por el loco manejo de tonos que ya en esta nueva era digital, es más difícil encontrar en autores que consiguen mezclar cine desenfrenado con una identidad cinematográfica propia. Esta loca película de acción de gente persiguiendo a monstruos recae en una estupidez en la cual se halla ingenio. La primera hora es una película de acción magistralmente dirigida en el que la tensión y el espacio juega un papel importante.

El cineasta surcoreano posee un lenguaje cinematográfico proveniente del mejor Spielberg, pero siendo fiel a su estilo. Es una caza hacia lo desconocido, y consigue mantener la tensión de la masacre en un pueblo destrozado y vacío y la naturaleza desconocida de lo que está acechando. Es ese desconcierto compartido con los personajes que parten una caza a algo que cada vez se vuelve más perturbador. Uno siente la violencia que se ha ejercido fuera de foco, y la presencia del acechador sin verlo o incluso conociendo su aspecto. La primera hora de ‘Hope’ no solo es cine de acción trepidante, sino también sumamente inteligente y hasta elegante.

Ahora bien, a la hora de película cuando la tensión ya ha escalado, se rompe el suspense del monstruo revelando cómo lucen. En sí, su estética hace honor a los inicios de un CGI que estaba por desarrollarse incluso en la década pasada por la industria asiática. Pero en vez de romper la tensión, consigue llevarlo a un nivel trepidante de comedia que está a la altura de la tensión ya establecida. No son los efectos más realistas ni por mucho menos, pero de ahí viene también una gracia y personalidad autoconsciente.

Una vez que pasamos una intensa primera hora, la película decide tomarse un respiro para conocer más a sus personajes y la naturaleza detrás de una amenaza que todavía sigue vigente. También llama la atención que en un pequeño instante, humano y criatura comparten una mirada, un gesto de desesperación y miedo. Es de esos pequeños instantes que rompen el espectáculo desenfrenado en medio de la acción elegante pero descarnada.

Esta épica persecución explota en un loco clímax de última hora en el que uno puede apreciar alguna de las escenas de acción más locas y divertidas del año. El culmen combina la naturaleza y la tecnología desarrollada para aniquilar, matar y deformar el propio curso de la naturaleza. Son dos criaturas: una más fuertes físicamente pero ya extintas, y una más pequeña pero destructiva en su afán de sobrevivir. La imagen de los cazadores montados en caballos con pistolas cazando aliens resume perfectamente tanto la espectacularidad absurdo como el manifiesto social que Na Hong-jin hacé sin pecar de ser explícito. Un manifiesto que habla sobre nosotros en medio del espectáculo más ambicioso y palomitero.

Hope
Fotograma de ‘Hope’ (Foto: BTEAM Pictures)

El tono cambia, pero el elegante lenguaje cinematográfico se mantiene en sus increíbles persecuciones. Podríamos estar hablando de una loca y divertida película de acción, pero es que de ahí podemos encontrar más. La historia toma lugar entre las fronteras de Corea del Sur y del Norte. Tenemos a los policías tratando de proteger su pueblo con armas, y unos monstruos violentos que actúan como espías de una civilización decaída. En ese caos constante de violencia y una estupidez ciega en la que la eterna persecución violenta acaba convirtiéndose en un manifiesto social.

Una persecución constante y llena del poder de la violencia que es guiada por una esperanza ciega. Una esperanza a un futuro y una utopía simple que difícilmente se llegará con la eterna violencia y deshumanización. Es la eterna e interminable caza ciega, a lo largo de 2 horas y media, en los que estos personajes se atacan entre sí por el desconocimiento del otro. Tal vez sean ciudadanos contra monstruos, pero la alegoría se puede aplicar perfectamente a la mitad de un país con convicciones radicalmente diferentes. Luchando por destacar en esa fe ciega hacia la gloria de su nación.

El final es abierto, probablemente para una secuela que tal vez lleguemos a ver o no. Pero la ambigüedad dramática con la que se deja es interesante. ¿Podemos redimirnos en un intento por la empatía humana y social en medio de toda esta violencia? ¿Podemos ser capaces de revertir este caos ciego en un futuro? De hecho ahí un personaje, que a pesar de ser herido de maneras mortales, aún sigue manteniendose en pie incluso en su escena post-créditos. Una respuesta y burla al cine de explotación palomitera que tanto disfrutamos y consumimos ciegamente en la desesperación del humanismo.

Na Hong-jin nos deja con una pantalla en negro para que reflexionemos, del mismo modo que Spielberg hizo este año con su polarizador ‘Dia de la Revelación‘. Siendo una de las películas más locas, directas, maximalistas y divertidas del año, también resulta en uno de los manifiestos sociales más sutiles y fascinantes bajo su capa de entretenimiento básico. A uno solo le queda tener esperanza para que el público español acuda a las salas de cine a experimentar la estupidez más inteligente del año.

Trailer
Fotograma de ‘Hope’ (Foto: BTEAM Pictures)
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LO MEJOR: SU RENDICIÓN A LA AMBICIÓN. ES LA ESTUPIDEZ MÁS INTELIGENTE DEL AÑO
LO PEOR: SUS DEFECTOS AL RENDIRSE AL EXCESO
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