Festival de Sitges 2026: Críticas

 

En su edición número 59, el Festival de Sitges ha traído grandes títulos a los cines de la ciudad catalana. Desde grandes películas (Wildwood), hasta más pequeñas que fuera del certamen a lo mejor no podríamos ver (Chapter 51).

De entre todos ellos, nuestro compañero Àlex Pérez de Arenaza ha cubierto aquellos títulos más interesantes y que más llamaban la atención a los asistentes del festival. A modo de resumen, os dejamos a continuación sus impresiones de ellas.

  • The Carpenter’s Son, de Lofty Nathan (Reino Unido)

Nunca llega a ser la película que se propone, y eso resulta bastante frustrante. Todo parecía indicar que nos encontraríamos ante una especie de What If religioso llevado al terreno del terror, una propuesta con potencial para explorar una versión más oscura y perturbadora de una historia tan conocida. Sin embargo, la película nunca termina de aprovechar esa premisa ni de desarrollar las ideas que plantea, quedándose a medio camino entre lo que promete y lo que realmente ofrece.

Al final, acaba sintiéndose como otra cinta religiosa de terror más, con una ejecución bastante convencional y una falta de personalidad que le impide destacar. Es una pena, porque tenía los ingredientes necesarios para ofrecer algo diferente, jugar con conceptos interesantes y construir una atmósfera verdaderamente inquietante. Pero todo termina resultando mucho más genérico de lo esperado, dejando esa sensación de estar ante una película que podría haber sido mucho más de lo que finalmente es.

Nota: 5/10

  • Chapter 51, de Tyler Shields (Estados Unidos)

Me fascina su apartado técnico; me parece tan cuidado, elegante y visualmente bello que solo puedo aplaudir el trabajo que hay detrás. Hay una sensibilidad estética en cada detalle que consigue darle una personalidad propia y que demuestra que no hace falta contar con un presupuesto desorbitado para construir algo visualmente fascinante. De hecho, viendo propuestas así, es inevitable preguntarse por qué tantas grandes producciones, con muchos más recursos a su disposición, no consiguen lucir la mitad de bien que esta.

Por el contrario, donde más falla es en su planteamiento narrativo. No puedo evitar pensar en lo mucho que habría disfrutado de un noir de época que aprovechase ese apartado visual para sumergirnos en una atmósfera oscura, elegante y llena de misterio. En su lugar, opta por el formato de falso documental con un tono de comedia que no termina de convencerme. Es una pena, porque técnicamente me parece una auténtica maravilla, pero siento que la película habría ganado muchísimo si hubiese apostado por un enfoque completamente distinto.

Nota: 5/10

  • Family Movie, de Kevin Bacon y Kyra Sedgwick (Estados Unidos)

El principal problema que le veo es que su premisa recuerda demasiado a Serial Mom, hasta el punto de que resulta inevitable establecer comparaciones entre ambas. Eso, y que la película de John Waters tenía mucha más personalidad, un ritmo bastante más acertado y una mala leche que aquí echo en falta. Family Movie juega con una idea que podría dar mucho más de sí, pero que le cuesta encontrar una identidad propia.

Eso sí, su temática cinéfila y  que esté involucrada la familia Bacon al completo es algo bastante gracioso, algo que le aporta un encanto particular y que, inevitablemente, despierta cierta curiosidad.

Nota: 4/10

  • Imposters, de Caleb J. Phillips (Estados Unidos)

Sí, resultarà bastante predecible durante buena parte de su metraje y se nota demasiado que bebe de otros títulos, sin embargo, cuando parece que ya ha mostrado todas sus cartas, la película consigue remontar gracias a un último tercio bastante original, retorcido y con una mala leche que se agradece. Es precisamente ahí donde encuentra su mejor versión y demuestra que todavía tiene algo interesante que ofrecer.

Al final, Imposters me parece un buen ejemplo de cómo no innovar dificulta mucho destacar, pero tampoco te condena necesariamente al fracaso. Puede que sus referentes sean demasiado evidentes y que su desarrollo no sorprenda demasiado, pero sabe jugar bien sus variables, aprovechar sus recursos y encontrar la manera de mantener el interés. No estamos ante una película que vaya a revolucionar el género ni que destaque especialmente por su originalidad, pero sí ante una propuesta que entiende bastante bien el concepto de entretener.

Nota: 6/10

  • Hungry, de James Nunn (Reino Unido)

Debería ser ilegal hacer una película de un hipopótamo asesino aburrida. Después de la maravillosa Primate de la edición anterior, tenía ganas de encontrarme con otra propuesta de terror animal capaz de ofrecer tensión, muertes salvajes y momentos verdaderamente disfrutables. Sin embargo, Hungry fracasa estrepitosamente en su objetivo, desaprovechando una premisa que, sobre el papel, debería dar muchísimo juego. No puede ser que la bestia aparezca tan poco, que las muertes sean tan poco originales y que la película apenas consiga generar tensión con un concepto que prácticamente se vende solo.

Hungry tenía los ingredientes para convertirse en una de esas películas de terror animal tan absurdas como divertidas, pero termina siendo una experiencia bastante insípida que ni siquiera consigue entretener con su propia premisa.

Nota: 2/10

  • Onslaught, de Adam Wingard (Estados Unidos)

Como amante del cine de acción, quiero dar las gracias a Wingard por Onslaught. Sí, tiene sus defectos, desde toda la trama de Starkey hasta esa necesidad constante de querer «molar» que a veces juega en su contra, pero estamos ante una película que rebosa el espíritu del cine de acción más salvaje y desenfrenado de Carolco Pictures. Frenética, desvergonzada y con un estilo visual único, una auténtica celebración de un tipo de cine que cada vez echo más en falta.

Mención especial para Adria Arjona, que está estupenda y se convierte en uno de los grandes atractivos del conjunto (y que vuelve a demostrar que debe ser nuestra próxima Wonder Woman).

Nota: 7/10

  • Wildwood, de Travis Knight (Estados Unidos)

Siempre he respetado el stop-motion como técnica de animación, pero nunca había terminado de conectar del todo con ella ni de disfrutarla tanto como me habría gustado, hasta que he visto Wildwood. Secuencia tras secuencia, es imposible no quedarse maravillado ante el trabajo que hay detrás y estrujarse el cerebro intentando comprender cómo han conseguido dar vida a algo así. El nivel de detalle, la expresividad de sus personajes y la imaginación que desprende cada plano son sencillamente fascinantes.

Sin embargo, más allá de sus impresionantes virtudes técnicas, creo que Wildwood peca de ser excesivamente larga y ambiciosa. Su empeño por construir un universo tan amplio y desarrollar tantas ideas termina jugando en su contra, haciendo que algunos pasajes se alarguen más de lo necesario y que la historia pierda algo de fuerza. Aun así, me quedo con la sensación de haber descubierto una película que ha conseguido algo que pocas habían logrado hasta ahora.

Nota: 6/10

  • Bad Lieutenant: Tokyo, de Takashi Miike (Japón)

Menudo desastre… Más allá de la siempre maravillosa Lily James y de la atmósfera japonesa que consigue construir, pocos aspectos más se pueden salvar de una película que nunca termina de encontrar su identidad. La historia carece de garra, no consigue generar demasiado interés y avanza con un ritmo mortífero que hace que sus minutos pesen como una losa. Lo que debería ser un relato turbio, incómodo y cargado de tensión acaba convirtiéndose en una experiencia bastante insípida, incapaz de aprovechar el potencial de su premisa. Es frustrante, porque entre su ambientación y las posibilidades narrativas que plantea, había material suficiente para construir algo mucho más atractivo.

Por desgracia, los problemas no se quedan únicamente en el guion y el ritmo. Shun Oguri me parece un error de casting que perjudica considerablemente al conjunto, sin conseguir transmitir la fuerza que necesita su personaje. Para rematar, la resolución termina de hundir una película que ya llevaba muchos problemas encima.

Nota: 3/10

  • Sacrifice, de Romain Gavras (Reino Unido)

Sacrifice ha sido injustamente vapuleada, porque, más allá de sus evidentes defectos, esconde virtudes bastante interesantes que merecen algo más de reconocimiento. Es cierto que la película no termina de encontrar el tono adecuado y que hay varias subtramas que podrían haberse eliminado para conseguir un conjunto más cohesionado, pero creo que quedarse únicamente en esos problemas es pasar por alto lo que realmente propone. Bajo esa sátira de los ricos, sus excesos y su particular forma de entender el mundo, encontramos una película con una mirada bastante más existencialista de lo que cabría esperar, que intenta explorar cuestiones relacionadas con el sentido de la vida y la posición que ocupamos en ella. Puede que no siempre acierte en la forma de desarrollar sus ideas, pero hay una intención detrás que me parece interesante.

Además, cuenta con un diseño de producción estupendo, capaz de reforzar esa sensación de opulencia y artificialidad que envuelve a sus personajes, y con una Anya Taylor-Joy absolutamente magnética.

Nota: 6/10

  • Rogue Trooper, de Duncan Jones (Reino Unido)

Me ha gustado bastante la animación de Rogue Trooper, especialmente esa puesta en escena tan «de videojuego» que le aporta una personalidad visual muy marcada. Hay algo en su forma de construir la acción, en la composición de los planos y en cómo presenta su universo que me resulta muy atractivo, consiguiendo que la película tenga una identidad propia dentro de la animación. Además, el mundo que plantea y los personajes que lo habitan tienen suficiente potencial como para construir una historia bélica de ciencia ficción realmente interesante.

El problema es que, por mucho que me convenza su apartado visual, no puedo decir lo mismo de su narrativa. Su historia me parece excesivamente alargada, hasta el punto de que sus 120 minutos se sienten vacíos en demasiados momentos. Le cuesta mantener el interés, desaprovecha las posibilidades de su universo y termina dando vueltas sobre ideas que podrían haberse desarrollado de una forma mucho más directa y efectiva. De hecho, tengo la sensación de que todo lo que cuenta podría condensarse perfectamente en un episodio de 40 minutos de una buena serie, sin perder nada realmente importante por el camino.

Nota: 4/10