Título original: Ruega por nosotras
Año: 2026
Duración: 136 minutos
País: España
Dirección: Daniel Monzón
Guion: Daniel Monzón. Jorge Guerricaechevarría
Reparto: Zoe Bonafonte, Manuela Calle, Adelfa Calvo, María Cerezuela, Carla Domínguez, María Gandiaga, Malena Gutiérrez, Belén Cruz, Bea Segura, Xavi Sáez, Shiara Fernández
Música: Roque Baños
Fotografía: Carles Gusi
Compañías: Arcadia, Amalur Pictures, Noodles Production
Género: Drama. Años 70. Religión. Internados
Este viernes 6 de noviembre se estrena en las salas de cine españolas la nueva película del director Daniel Monzón. Para su reciente trabajo ha contado con la colaboración del guionista Jorge Guerricaechevarría (Yucatán, Celda 211…). Juntos han escrito el largometraje del que hoy hablamos, Ruega por nosotras.
Barcelona, 1974. Ana (Zoe Bonafonte) es considerada, por su adinerada familia, una adolescente rebelde que mancha el honor de sus apellidos. Sus padres la ven como un caso perdido y creen que la única salida posible es ingresarla en el Patronato de Protección a la Mujer.
Este está integrado por monjas y liderado por la dictatorial y manipuladora madre superiora Socorro (Adelfa Calvo). Dentro de esta institución, Ana se reencuentra con una chica que había conocido en un reformatorio de su ciudad natal: Sole (Manuela Calle).
Ambas forjan una gran amistad e intentarán sobrevivir dentro del Patronato y pasar sus días sin perder la esperanza en un futuro que, mes a mes, se les está arrebatando.

Lo primero que cabe destacar del largometraje es su capacidad de hacerte sentir que estás viviendo dentro del Patronato y que tú también debes escapar de ahí. Es sencillo tener empatía por todas las chicas que están internas, porque ves lo cruda y dura que es su vida.
En muchos casos, son ellas las víctimas… pero la sociedad no está lista para darse cuenta de que es así. Otras, por increíble que resulte, prefieren quedarse entre las paredes del reformatorio que salir a la calle. La soledad, a veces, puede ser una mayor condena para ellas. Así, esta construcción de la atmósfera es uno de los puntos positivos: todas viven encerradas en una celda, ¿211?
Con respecto al guion, está claro que Daniel y Jorge se conocen perfectamente y saben cómo escribir una buena historia. Hay un par de escenas que reflejan una de las constantes de su nuevo trabajo: el silencio. Pero no es un silencio como en las películas de Melville, que se basa en el aislamiento; aquí, muestra más el miedo y la ignorancia.
En este caso, para cuando la veáis, baso mi tesis en dos momentos: la historia de una hija con su padre (silencio de miedo e impotencia) y la del cambio de retrato que simboliza la llegada de un nuevo régimen político (las niñas se callan porque desconocen lo que está pasando en el exterior).
Siguiendo con el estudio del guion, es un acierto la relación de amistad que crean entre Ana y Sole y cómo van cambiando sus personalidades. Además, la película podría caer en mostrar cómo las chicas «se vuelven locas» en un lugar como este; sin embargo, apuesta más por enseñar las distintas etapas por las que pasan y en lo fuertes que consiguen ser las mujeres incluso en una situación como esta.
Esta película es una reivindicación necesaria de la resiliencia femenina.

En cuanto a la fotografía, consigue capturar el ambiente claustrofóbico del Patronato y la rutina diaria que vivían las niñas que estaban internas. El vestuario nos transporta a la época de una manera muy acertada y resulta una experiencia muy inmersiva. Quiero destacar también al sonido; no es fácil captar de una manera tan nítida las plegarias (que son esenciales para la comprensión del largometraje, como nos explicó la actriz Zoe Bonafonte en nuestra entrevista a ella y Manuela Calle).
En cuanto a las actuaciones, todas las actrices realizan un buen trabajo. Zoe sabe interpretar todos los sentimientos que tiene Ana y plasma perfectamente su evolución. Manuela es una aliada excelente y clava a su personaje. Es muy interesante que ambas tengan caminos que, a nivel emocional, podríamos considerar inversos. Esto potencia mucho sus interpretaciones.
Adelfa, como la madre superiora, funciona como la antagonista de una manera muy precisa. Esa mujer ingenua, pero al mismo tiempo autoritaria. Defensora de la moral, pero… ¿Carente de ella? Es irónico que se llame Socorro, porque ella es la última persona a la que deberías acudir si estás en peligro.
El punto negativo es que hay algunos momentos en que la película pierde ritmo y puede parecer que tiene algún minuto de más.
Concluyendo, Ruega por nosotras me parece una notable película que trata un suceso nacional que no debemos permitir que caiga en el olvido. Y, sin hacer spoilers, tiene una secuencia final que me parece la más potente del cine español de este año. Una pasada. Recomendada. Aprendamos de ella. ¡Rueguen por ellas!


