Título original: Siempre es invierno
Año: 2025
Duración: 117 minutos
País: España
Dirección: David Trueba
Guion: David Trueba; Novela: David Trueba
Reparto: David Verdaguer, Amaia Salamanca, Isabelle Renauld, Jon Arias,
Vito Sanz, Naiara Carmona, Carla Nieto, Violeta Rodríguez
Música: Maika Makovski
Fotografía: Agnès Piqué Corbera
Compañías: Atresmedia Cine, Ikiru Films, Siempre Es Viernes, La Terraza Films.
Distribuidora: BTeam Pictures
Género: Drama. Romance. Comedia | Drama romántico
Este viernes 7 de noviembre se estrena en las salas de cine españolas «Siempre es invierno» la nueva película de uno de los directores más importantes de nuestro país: David Trueba. En este caso, Trueba ha apostado por adaptar al cine su novela «Blitz». Su nuevo proyecto ha supuesto su reencuentro con el actor David Verdaguer (ganador del Goya por su interpretación de Eugenio en la película «Saben Aquell«, también de David Trueba) y explora el poder del amor en la vida del ser humano.
La sinopsis, si atendemos a lo escrito en FilmAffinity, es la siguiente: Miguel (David Verdaguer), arquitecto paisajista, viaja a Bélgica con su novia Marta (Amaia Salamanca) para participar en un congreso. Allí se precipita el final de su relación y tras la ruptura con su pareja decide quedarse a solas unos días más para tratar de recomponer su futuro. Roto y desubicado, Miguel conoce a Olga (Isabelle Renauld), una mujer que trabaja como voluntaria en el congreso de arquitectura. A su lado comenzará a reconstruirse y a entender en qué consiste su nuevo proyecto de vida.
La trama es completamente realista y eso ayuda a que el espectador se pueda sentir identificado con los personajes. Un acierto de Trueba es hablar sobre un tema que muchos humanos pueden sentir en algún momento de su vida: la falta de propósito vital o, mejor dicho, el comprobar que no estás triunfando en nada de las cosas que te habías planteado… que las cosas no están saliendo como tú esperabas.
Las personas actuamos a raíz de nuestro comportamiento adquirido por la experiencia, es decir, no ponemos la mano donde hay fuego porque sabemos que nos vamos a quemar; pero… ¿Qué sucede cuando, si ponemos la mano, no nos quemamos? Surge en nosotros un abismo: el efecto no ha sido el que siempre era. Nuestra expectativa no se ha visto satisfecha.

Pues bien, todos los personajes de la película se encuentran en este abismo vital. Están perdidos, en medio de la nada. Congelados, en un perpetuo invierno que les impide vivir. El amor entre Marta y Miguel ha llegado a su final, ya no existe esa curiosidad por intentar conocer al otro, por sorprenderse de las cosas que les suceden (sobre esto reflexionaban Amaia y David en la entrevista que les hice). Al mismo tiempo, Miguel está en un país donde desconoce el idioma… y esto le hace estar incomunicado y aislado de la sociedad. Está «Lost in translation».
En este contexto, Miguel conoce a Olga. Olga es extranjera en su propio país, por eso lo que más le gusta es irse a Mallorca. Miguel y Olga se necesitan para sobrevivir, para seguir hacia adelante. Ambos se ayudan y, juntos, consiguen darle un nuevo sentido a su vida. Así, podemos decir que los personajes pasan por una trama educativa que les provoca cambiar su mentalidad: del nihilismo a encontrar una razón para vivir.
Miguel pasa de «odiar muchas cosas» a encontrar su refugio con Olga. Tras un invierno sin amor, la primavera hará que florezca el amor entre ellos. Y lo más importante, un horizonte por compartir. Ya no está el miedo de que hay una diferencia de edad alta entre ellos. Antes, esto les paralizaba.
En cuanto a la interpretación de las actrices y los actores, considero que todos están muy bien en sus respectivos papeles. Amaia construye una Marta que siente que debe abandonar su relación con Miguel; David, en un personaje muy físico e interpretado desde fuera hacia dentro, crea un Miguel que busca encontrar de nuevo su sitio en la sociedad e Isabelle, con su Olga, consigue que el espectador empatice con la soledad que siente su personaje.

Por otro lado, la duración de los acontecimientos que conforman la trama me sacaron un poco de la película. Ésta está dividida en los doce meses del año, siendo enero el mes que más dura (casi una hora). Luego, hay algunos que solo duran un minuto o menos. Esto me provocó que sintiera que Trueba tenía ganas por acelerar el ritmo y llegar al final sin dar mucha importancia a algunas situaciones que sucedían en los meses entre enero y diciembre. Este cambio de ritmo no me gustó, porque creo que no era el que necesitaba el largometraje.
Por dejarlo claro, lo que me disgustó fue que algunos meses duren tan solo una escena. Esos los habría eliminado. Hay otros en los que lo que se cuenta es esencial para la película: la subtrama con el arquitecto surcoreano o el nuevo trabajo de Miguel en Barcelona como arquitecto en el despacho de una persona a la que no soportaba. Esos son muy interesantes y me gustan.

Concluyendo, la nueva película de David Trueba me gusta mucho por la trama y la situación vital de los personajes. El único «pero» es que considero que ese cambio de ritmo me hace sentir que había que llegar pronto al final. Dicho esto, es un largometraje notable y recomiendo ir a verla. A ver si, ahora que llega el invierno, podemos descubrir que también es tiempo para el amor.


