«La última película (The last picture show) (III)»: análisis del guion

En los anteriores artículos (puedes leer la primera parte aquí y la segunda parte aquí) he hecho un análisis sobre el primer acto y la primera parte del segundo acto del largometraje La última película. En este, voy a analizar desde la mitad del segundo acto hasta el final de dicho acto.

JACY EMPIEZA A SEDUCIR A SONNY

Sonny, a la salida del juicio de Joe Bob, ve que Jacy ha llegado con su coche. Ella se interesa por lo ocurrido y Sonny le aclara que Joe no hizo nada. Sentada en el asiento, Jacy le coge la mano a Sonny y le confiesa: «Te llamé», porque: «Me sentía sola y pensé que querrías ir a dar una vuelta con el coche». Sonny, que no se había enterado de la llamada de Jacy, mira su reloj. El suyo todavía funciona. Jacy, para quitarle las dudas, le dice: «Todavía tengo miedo». Sonny abre la puerta del coche y comienza a conducir.

Análisis

Esta escena es la que marca el inicio de la segunda parte del segundo acto. En ella, se ve que Jacy empieza a seducir a Sonny. Pero, no porque le quiera. Lo hace porque no puede soportar que ella (la chica que se ha pasado toda su vida estudiando su boca) esté sola y él esté con una mujer de cuarenta años. De manera egoísta, Jacy ha tomado la decisión de evitar que Ruth sea feliz. Ella debe ser, en todo momento, la protagonista. Y, para desgracia de Sonny, ahora no lo es.

Análisis

SONNY NO VA A CASA DE RUTH

Ruth está cambiada y lista para pasar la tarde con Sonny. Ha arreglado toda la habitación y la ha acabado de poner al gusto de Sonny. La radio está encendida (como siempre en casa de Ruth) y ella espera con ansias la llegada de su amado Sonny. Observa por la ventana. Está tardando más de lo habitual. No ve su coche. Mira su reloj. El suyo todavía no se ha parado. Tic-tac. Él ya debería estar aquí. Al mismo tiempo que Ruth está sola en su habitación contando los minutos para verle, él está con Jacy en el estanque donde fue con Sam.

Mientras Ruth está en un espacio cerrado esperando, Sonny está en un lugar abierto como el estanque. Ruth aguarda su llegada al sitio sagrado que han construido juntos. Jacy ha llevado a Sonny al confesionario de Sam. Sonny no es consciente, pero está profanando el templo de su mentor.

El espacio es utilizado en el guion para simbolizar lo que cada mujer significa para Sonny: Ruth le propone algo espiritual y verdadero; sin embargo, se nota ya atado a ella. Jacy, por su parte, le da la falsa libertad que él no siente con Ruth. Pero las aguas del estanque siguen sin albergar vida… Sonny no lo sabe, pero Jacy le va a arrebatar su existencia. 

Jacy abraza a Sonny y le pregunta por Duane. Sonny le comenta que está ganando dinero y que recibió una postal de él. Ella, de una manera muy hipócrita y manipuladora, le confiesa a Sonny: «Supongo que siempre estaré un poco enamorada de Duane. Es que teníamos demasiadas cosas en contra; no fue fácil ser yo quien diera por terminada la relación».

Esto es mentira. Desde que se fue a la fiesta con Lester y conoció a Bobby, su amor por Duane acabó. Desde el momento en el que el reloj que le regaló Duane se estropea… no hubo más hueco para Duane en el corazón de Jacy. 

Jacy se acerca más a Sonny y le llama por su nombre. A continuación, cierra sus ojos y le deja ver a Sonny que quiere que le dé un beso en los labios. Sonny no se lo puede creer. Llevaba tiempo soñando con este momento (recordemos que, en el primer acto, luego de dejarlo con Charlene, le reconoce a Genevieve que: «Jacy es la única chica guapa de la escuela». Bogdanovich y McMurtry ya habían construido este momento desde la página 18 del guion). Sonny la besa.

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Paralelamente, el guion hace un corte a la habitación de Ruth. Ella está sentada en la cama y escucha la radio profundamente triste. En un momento dado, oye la llegada de un coche al parking de su casa. Se levanta de inmediato. Cree que es Sonny.

La iluminación en esta escena es esencial: mientras el dormitorio permanece a oscuras, en el estanque todo es luz. Este contraste visual representa que Ruth siente cómo su mundo se apaga, mientras que Sonny piensa que Jacy le insufla vida. Resulta trágicamente paradójico que él esté eligiendo a su «asesina» y esté dando la espalda a su «salvadora». 

Ha cambiado el color de la habitación y se ha arreglado para Sonny. Lo está esperando. Él es su vida. No llegará. Aquí está el segundo cambio principal de Ruth. Al ver que Sonny se ha «olvidado» de ella, Ruth se abandona por completo y todo acaba para ella.

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Otro corte nos lleva, de nuevo, al coche de Jacy. Los dos se besan con muchas ganas. Cada vez va a más. La blusa de Jacy está desabrochada y tiene sus pechos al descubierto. Sonny la tumba sobre el asiento y ella le tapa la boca. Al mismo tiempo que le besa, Jacy le dice: «Aquí no, soy demasiado mayor para entregarse a la pasión en el coche. No me gusta ir deprisa».

Ahora, Jacy no quiere ir deprisa. No obstante, cuando quería perder la virginidad para irse con Bobby, a Duane le pedía que no perdiera el tiempo. Con este sutil rechazo, Jacy vuelve a venderse como un producto difícil de conseguir. Ella es una chica de valor. No como Ruth. Esa es su estrategia.

Hasta aquí ha conducido Sonny, porque Jacy aún tiene que engatusarlo. Será la última vez. En realidad, la que lleva el volante emocional en esta escena es ella. De fondo, mientras se besan, se escucha Blue Velvet.

A mi entender, los guionistas eligen esta canción por tres razones. En primer lugar, Sonny siente que está viviendo un romance cinematográfico, glamuroso e idílico con el que lleva muchos años soñando. Jacy se ha fijado en él. Como segundo punto, la música acentúa que Jacy es un oasis de belleza en medio del desértico, miserable y agonizante Anarene. Por último, la letra habla sobre una mujer que se fue y causó un dolor inmenso. Tan fuerte como el que Jacy le provocará. 

Análisis

Sonny le sugiere irse a un motel. Jacy, tras abrocharse la blusa, rechaza su oferta: «Ahora mismo me da miedo… Creo que mis padres me están mirando. Saben que no quiero ir a la universidad y podrían pensar que vamos a fugarnos para casarnos. Lo haremos cuando sea seguro… tenemos todo el verano». De vuelta al pueblo, Sonny pasa por delante de la casa de Ruth, pero decide no entrar y gira la esquina para seguir conduciendo.

Ruth ha entrado en un segundo plano; ahora él está con la guapa del pueblo. Por primera vez, Sonny actúa como Abilene y se ha olvidado de las lecciones morales que le enseñó Sam. Ese es el primer impacto que Jacy tiene en su vida: le incita a rechazar lo sagrado para abrazar lo material. Bienvenido al mercado, Mr. Sonny.

DUANE VUELVE AL PUEBLO

Una mañana, Sonny ve que Duane ha vuelto al pueblo. Duane se sorprende al enterarse de que Sonny ha empezado a trabajar en la refinería. Sonny le dice que es para poder mantener el salón de billar… Es falso. Lo ha hecho para poder estar con Jacy. Es más, su jefe es el padre de Jacy. 

Sonny se da cuenta de que Duane se ha comprado un nuevo coche y le traslada que le gusta mucho. Duane le ofrece una cerveza (ese es su desayuno diario) y Sonny la rechaza. Le confiesa que él no bebe. Duane le pregunta: «¿Sigues tirándote a esa anciana?». A Ruth le niega hasta su nombre y habla de ella con un gran desprecio. Sonny, lejos de defenderla, le contesta: «No. Sí. He estado bastante ocupado». Ya vemos lo que, en este punto, le importa a Sonny Ruth: nada. Es un bien sin valor.

Duane cambia el ritmo de la conversación, y de la escena, y le afirma que sabe que ha estado saliendo con Jacy. Sonny resta importancia y le comenta: «Sí, un poco… Ella se ha aburrido un poco… De vez en cuando comemos comida mexicana o algo así». Duane no se lo cree y lo confirma: «Por lo que he oído, eso no es todo lo que has estado comiendo». Duane sabe lo que ocurre y está enfadado porque le ha salido un competidor. Jacy ha logrado, con éxito, que suba la demanda.

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Sonny, ya un poco enfadado, le recuerda: «De todos modos, ella ya nunca más será tu chica». Esto enciende a Duane y le responde: «Ella es mi chica. No me importa si hemos roto». Aquí, el tiempo verbal «is=es» está subrayado en el guion. Esto es esencial: para Duane, Jacy fue, es y siempre será su propiedad. 

Duane va más allá y le confirma a Sonny que: «Y voy a recuperarla, te lo digo ahora mismo. Se casará conmigo uno de estos días, cuando tenga un poco más de dinero». Sonny no se cree que se vayan a casar. Duane se enciende: «No me digas que no lo hará. Nunca dejará que te la folles, eso está claro. Joder, solo quería ver lo sincero que eras… Sabía que Jacy no dejaría que te la follaras… No eres tan buen follador. Ni siquiera te follaste a Charlene Duggs en todo el tiempo que estuviste con ella». Duane proyecta una falsa superioridad sexual.

Sonny siente que han atacado su ego y va con todo a por Duane. En el primer «ataque» que hace en toda la película, le dice a Duane: «Bueno, la única razón por la que Jacy estuvo contigo tanto tiempo fue porque tú estabas en el campo de juego». Sacan, de nuevo, el tema que se había introducido ya en la primera escena del largometraje: salía con Duane porque jugaba a fútbol; Sonny estaba en el banquillo. De los dos, Duane era un poco más triunfador que Sonny.

Esto hunde a Duane. Él le responde que no tiene razón y que Jacy estaba enamorada de él. Sonny, para rematarlo, le asevera que: «¡Tú lo estabas! A ella le gusto tanto como ella te gustaba a ti», y que: «Ella ya me ha dicho que ni siquiera pudiste hacerlo aquella vez en Wichita Falls». Le acaba de decir que no fue capaz de acostarse con ella. Duane no aguanta más y comienza a pegarse con Sonny. Incluso, le rompe una botella en la cara y le deja el ojo sangrando.

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Al igual que hizo con Lester, Duane solo se pelea por Jacy y para marcar su territorio. Jacy es su debilidad y no puede olvidarla. Huye por no poder estar con ella, pero volvería si pudiese salir con Jacy. La relación entre los dos amigos ha quedado completamente rota por una mujer. Mejor dicho, por la codicia de poseer en exclusiva el mismo bien.

Lo que ninguno de los dos sabe es que no son suficientes para ella y que, como Genevieve dijo en una de las primeras escenas, Jacy les va a traer más desgracias que alegrías. Ya están comprobando que la camarera tenía razón. Los guionistas, de nuevo, ya habían preparado el terreno en el primer acto.

SONNY ESTÁ INGRESADO EN EL HOSPITAL

Como consecuencia de su pelea con Duane, Sonny ha sido ingresado en el hospital del pueblo. Tiene el ojo izquierdo dañado y vendado. Debe permanecer unos días en observación. La enfermera entra a la habitación y le da un papel con un mensaje escrito. Dice: ««¿Puedo pasar a verte un rato? Ruth». Sonny lo lee con hastío y le pide a la enfermera que le traslade a Ruth, que está durmiendo y que no puede recibirla. La enfermera acata la orden, aunque le echa en cara: «No estás durmiendo». Ruth abandona el edificio de urgencias.

En el hospital, la mujer que va a visitarle es Ruth, no Jacy. No obstante, él la descarta por completo. Es lógico que el nuevo Sonny lo haga. En este punto de la película se comporta como un hombre desprovisto de espiritualidad en su interior. No va a arriesgarse a que el pueblo lo vea con una mujer mayor. Perdería valor en el despiadado mercado de Anarene. Él está con la guapa del pueblo. ¿Cómo se atreve Ruth a pensar que él se rebajaría a pasar un rato con ella? 

El parche es otro recurso que tiene mucho potencial. Simboliza, para mí, dos cosas. En primer lugar, el guion nos muestra a nivel físico lo que ya le sucede a Sonny en el plano mental: está completamente cegado por el fantasma de Jacy. Como segundo punto, el hecho de conservar la visión en un solo ojo le impide percibir el panorama en su totalidad, volviéndose incapaz de advertir el dolor que Jacy provocará en su vida. Sonny solo ve la luz e ignora la oscuridad que su parche le proporciona en el ojo izquierdo.  

SONNY SALE DE URGENCIAS

Tras salir del hospital, Genevieve va al salón de billares a ver a Sonny. Tiene un parche en el ojo izquierdo que le cubre todo ese perfil. Inician una conversación sobre la entrada de Duane en el ejército. Sonny le resta importancia a su pelea y sostiene que él no quería clavarle la botella en su cara. Ha perdonado a Duane. Genevieve no está de acuerdo y afirma: «Ese chico siempre ha tenido malicia en su interior… porque Jacy es justo el tipo de chica que saca a relucir la malicia de un hombre».

Con esta contestación, Bogdanovich y McMurtry continúan reforzando el personaje de Genevieve. En la página 18 del guion, ya habían escrito que: «Jacy le causará (a Duane) más problemas de los que ella jamás merecerá». Ahora, en este momento de la película, Jacy ya ha provocado esas desgracias. Genevieve tenía razón. Otra vez, una información que los guionistas habían «plantado» en el primer acto ha «florecido» en la parte final del largometraje. Todos en el pueblo ven lo que Jacy está haciendo con Sonny. Bueno, hay una persona que no: él.

A continuación, Genevieve le cuenta a Sonny la relación que su marido y ella tenían con los padres de Jacy. Es la siguiente: «Siempre le tendré un cariño especial a ella, eso sí… Me he preguntado muchas veces qué habría pasado si Dan hubiera hecho las jugadas que hizo Gene —le ofrecieron la plataforma primero a Dan—, pero es que Dan Morgan nunca se arriesgó en su vida».

La opulenta vida que está teniendo Lois podría haberla tenido ella… si hubiera tenido un marido valiente y se hubiera arriesgado económicamente. No obstante, tuvo miedo de perseguir el «sueño americano». Por culpa de esa cautela, Genevieve se ve obligada a pasarse el resto de sus días cocinando hamburguesas. Es la condena por dar la espalda a las dinámicas del mercado. En esta película, los que más trabajan son los que menos éxito tienen. Con el poco tiempo libre que tienen, ¿cómo van a soñar? 

Ella, sin Sam, es la única que puede ser un faro moral en el pueblo. Sin embargo, Anarene hace tiempo que decidió dar la espalda a los valores. En la nueva Texas, el único motor es el dinero. Todo está en venta. Incluso el amor.

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Sonny, luego de una pausa, le confiesa a Genevieve que él no podría ir al ejército. Tiene el ojo dañado. Genevieve le responde con un claro mensaje antibelicista: «Ah, ¿quieres irte a Corea y dejar que te maten? Aún no has recuperado el juicio, por poco que tuvieras».

Está claro: las guerras solo sirven para ir a que te maten, no valen la pena y son innecesarias. Sonny ya no sirve ni para morir por su país… Otro elemento más para que lo consideren un fracasado. No obstante, su mente lo resuelve todo bajo una premisa ciega: bueno, «estoy con Jacy». Este es el único refugio de Sonny. El que tenía con Ruth lo ha descartado. 

Al salir Genevieve del salón de billar, Jacy llega con su coche. La joven mira mal a Billy y, al cruzarse con Genevieve, le queda claro que la camarera no le tiene ningún cariño. No parece importarle. Ella tiene otro objetivo: seguir engatusando a Sonny. Aún no ha acabado su misión. Es normal que a Jacy no le guste Billy. Él es un niño mudo que se pasa la vida limpiando el polvo de las carreteras. No es Bobby Sheen.

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JACY QUIERE CASARSE CON SONNY

Toda la desolación que arrastra Sonny se desvanece en el instante en que ve a Jacy entrar. De pronto, su rostro dibuja una gran sonrisa y sus ojos —incluso el que no puede ver—se iluminan por completo. En la mente de Sonny, Jacy es la única capaz de inyectar felicidad en su existencia. Él quiere creer que ha hecho una buena inversión apostando por Jacy.

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Lo primero que le comenta Jacy es: «No te puedes ni imaginar lo famosos que somos: ahora todo el mundo habla de nosotros en esta ciudad…». Mientras Sonny se muestra confundido y no quiere convertirse en el cotilleo del pueblo, ella lo celebra. Ya ha logrado su fin: que la perciban como la figura central de la comunidad y el activo más demandado en el mercado local. 

Para que sigan hablando de ella (porque él le da completamente igual), le propone a Sonny casarse. Él está sorprendido, pero acepta. Cómo no iba a hacerlo. Jacy está en su momento álgido de fama; todas las miradas apuntan a ella. Quiere aprovecharlo al máximo. En este momento, ella es la mano visible de Anarene. No podría soportar, ni en esto, ser invisible.

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Jacy coge la cartera que le regaló Ruth y la acaricia. Ha marcado su terreno. Después, en referencia a casarse, sigue reforzando su ego y le asegura a Sonny: «Apuesto a que todo el pueblo se quedará boquiabierto si lo hacemos. Nunca lo olvidarán». Ella es plenamente consciente de que sus padres no aceptarán la boda, por eso le propone a Sonny fugarse. Sonny se preocupa porque dice que no podrá ponerse al volante. Jacy le garantiza que ella conducirá.

Si en los diálogos entre Ruth y Sonny es la primera la que pregunta siempre y se adapta a los deseos de Sonny, en las escenas entre Jacy y Sonny la dinámica cambia completamente. Sonny no se entera de la película y es una marioneta en manos de Jacy. Hace con él lo que quiere. Ella propone y él acata las órdenes. Con esta simple diferencia conductual, los guionistas ya nos marcan nítidamente la personalidad y el estatus de los tres personajes.

Por otro lado, el uso de los vehículos es muy esclarecedor. Siempre conducía Sonny el coche cuando iba con Duane u otros hombres. No obstante, cuando comparte plano con Jacy, ella es la que conduce. Es decir, ella es la que dirige la dirección física y emocional de su relación. Ruth pregunta, pide perdón, llora y nunca conduce. Jacy afirma, no pide perdón y conduce.

Entre Ruth y Sonny, manda Sonny; entre Jacy y Sonny, manda Jacy. Ruth es una mujer secundaria en su propia vida y Jacy es la protagonista de su propia historia. Sonny es el objeto de deseo de Ruth, pero representa solo un juguete desechable para Jacy. 

CASADOS Y FUGADOS

En una carretera van, recién casados, Sonny y Jacy. Ella conduce —un detalle que en el guion recalcan— en dirección a Oklahoma. Sonny parece el hombre más feliz del mundo. Por su parte, Jacy finge su sonrisa y está pendiente del espejo retrovisor que tiene a su izquierda. Sonny le pone la mano en la entrepierna y Jacy, enfadada, le exige que la quite. Él, desinhibido, le contesta que ya son marido y mujer. Quita la mano e intenta besarla. Jacy se estremece.

Jacy le dice a Sonny: «¡Dios mío!, ¿no sería horrible que mamá y papá llamaran a la policía para que nos detuvieran?». Sonny, tranquilo, le contesta que eso es imposible, ya que no saben dónde están. Entonces, Jacy le confiesa: «Bueno, tuve que dejarles una nota, para que no se preocuparan demasiado». Lo ha planificado ella, por eso estaba pendiente del retrovisor. Jacy quiere que la policía los encuentre. No quiere pasar su vida con Sonny. Pero no lo va a decir. Duane y ella son unos cobardes. Tal para cual.

Análisis

Jacy sigue conduciendo, pero le molesta muchísimo la presencia de Sonny en su coche. Él no es merecedor de poder estar sentado a su lado. Incluso, le recrimina: «Ojalá no llevaras ese estúpido parche en el ojo. Da mucho miedo». ¿Ruth le diría eso? No, ella le cuidaría.

Pero, Sonny, ella no fue al hospital a verte, ni se preocupa por tu herida en el ojo. Le das igual. El pueblo hablaba de ella y había hundido a Ruth. Con eso, ya era feliz. Eso sí, ahora que ve tu herida, le molesta que tengas el ojo con una gasa. Queda mal y no da sensación de tener clase. ¿Qué pensarán los demás cuando vean a una mujer como ella con un chico así? Jacy solo piensa en que ojalá llegue pronto la policía.

Sonny no se molesta y trata de consolarla: «Me lo puedo quitar enseguida. Llegaremos al lago Texoma en dos horas y tendremos una habitación para nosotros solos». Jacy, molesta, le exige: «Por Dios, estás tan cerca que casi no puedo conducir».

Sonny, Jacy no quiere ni que te acerques a ella. Le irrita tu proximidad. Nunca le has importado; todo ha sido por egoísmo y egocentrismo propio de una chica que, en clase, se estudiaba los labios. 

Sonny se aleja de ella y, cuando ve que hay un coche de policía, se muestra abatido. Jacy es la cara contraria: su cara es plena y pura esperanza. Sin embargo, cuando ve que el coche patrulla pasa de largo, se vuelve cabizbaja. No obstante, por el retrovisor ve que el policía hace un cambio de sentido y va a detenerlos. En este momento, a Jacy se le ilumina el rostro, pero finge lo contrario. Por fin ha acabado su tortura de tener que soportar a Sonny. Ya se ha cansado de tener que fingir que desea un producto inferior a ella.

Análisis

Al acercarse el agente de policía al coche, Sonny se defiende: «No hemos hecho nada malo, ¿no tenemos derecho a casarnos? ¿Cómo puedes arrestarnos así sin más?». Por su parte, Jacy está muy feliz y apunta: «Creo que será mejor que lo sigamos, cariño. Me rompería el corazón si mis padres hubieran hecho esto». Jacy besa a Sonny y sale del coche. Su historia se ha acabado. Jacy ha ganado.

Jacy es una mentirosa, ya que ha sido ella la que ha orquestado todo esto. Claro que va a seguir a la policía. Como es una cobarde, evita asumir sus responsabilidades. Dice que acepta la orden de la policía por no romper el corazón a sus padres, no porque desea acabar de verse con Sonny. Ella lo ha utilizado todo este tiempo.

De ser una persona que apostaba por el amor antes que por el dinero, ha acabado jugando con una persona solo por ser el cotilleo del pueblo y recuperar su ego herido por Bobby y Abilene. Ahora es todo lo que ella le echó en cara a su madre en el primer acto: se ha convertido en una miserable.

La policía lleva a la pareja hasta donde están los padres de Jacy. Allí, el padre le dice la verdad a la cara a Sonny: «¿Crees que me he matado a trabajar toda mi vida para que mi hija acabara en una sala de billar?». Es una línea de diálogo clasista que deja en evidencia lo que toda la película se ha ido deslizando: Sonny es un pobre fracasado que ni trabajando podrá progresar y pertenecer a la élite. Nunca tendrá un lugar en la cumbre.

Análisis

Con el último plano de Jacy, pretendo concluir el análisis de su personaje. A grandes rasgos, ella representa lo opuesto a Sam «El león»: encarna el nacimiento del consumismo, el materialismo sin escrúpulos, el vacío narcisista y la falta de valores.

No considero que Jacy sea una villana convencional dentro de la película; su significado va mucho más allá. Ella es la consecuencia directa de lo que sucede cuando una sociedad pierde toda su moral, su vocación espiritual y su brújula ética. El resultado de ese vacío es el surgimiento de individuos obsesionados con ser el centro de atención y con el estatus. Esa es la única manera de sentirse vivas e importantes. Por eso, Jacy empieza a seducir a Sonny tras la muerte de Sam, nunca antes.

Sam se ganó el respeto del pueblo con lágrimas, sudor y trabajo. No nació rico. Tuvo que crear su riqueza. Luego, cuando tuvo dinero, vio que lo importante no eran los billetes… sino tener unos buenos valores. Pero Jacy ya ha nacido en el seno de una familia rica del pueblo. Por eso, ella no sabe lo que es el esfuerzo… Todo le ha venido heredado.

Como ha quedado claro, ella entiende que las relaciones humanas, el sexo y el amor son bienes que pueden ser consumidos. Nada más. No los ve como algo emocional o sagrado. Son mercancías y accesorios que sirven para elevar el estatus social.  

Weber afirma que el puritano clásico busca la validación en la mirada de Dios a través del éxito material. Jacy es una mujer totalmente secularizada y su validación solo la encuentra en la envidia que suscita en el pueblo. Esto se percibe claramente en el momento en el que ella se desnuda delante de todos durante la fiesta de Bobby Sheen en la piscina: su existencia depende de sentirse consumida visualmente y deseada.

Por otro lado, Sam intentaba mantener al pueblo unido bajo una serie de valores que aseguraban la decencia. Jacy, por su parte, es la fuerza que destruye todo el tejido social. Al final, ella se va a la universidad y abandona el pueblo. Ya ha quitado toda la energía a Sonny y Duane (les ha extraído todo su petróleo) y se va a la urbe huyendo del espacio rural. 

Se me ocurre esta metáfora para definir por completo, y acabar el análisis, al personaje de Jacy: Ella maneja a los chicos y a la sociedad como una mano invisible, pero necesita ser visible y acaparar toda su atención para poder vivir.

 

LOIS Y SONNY

Lois se queda con Sonny y lo llevará al pueblo. Cuando Jacy se ha ido, Lois le aconseja a Sonny: «No me vas a creer, Sonny, pero tienes suerte de que te hayamos sacado de su lado tan rápido como lo hicimos… Te habría ido mucho mejor quedándote con Ruth Popper». Acto seguido añade: «No deberías haber dejado que Jacy te volviera loco». Hasta la madre está de acuerdo con Genevieve: Jacy solo trae desgracias. Está harta de su hija. Sonny le contesta que Jacy es más guapa (que Ruth). No obstante, por primera vez, se plantea que ha tratado mal a Ruth.

Lois, tras la muerte de Sam, ha sufrido una profunda transformación y en esta escena se ve. Al asegurarle que estaría mejor con Ruth, reconoce que ella podrá ofrecerle lo que él demanda: amor, cariño, compañía y respeto. Jacy nunca lo hará. Parece que, a diferencia de lo que le aseveró a su hija, ahora le da más importancia al amor (espiritual) que al dinero (material, capitalismo). Esa es su gran evolución: ha decidido dejar de ser Jacy.

Al llegar al pueblo, Lois aparca delante del salón de billar que Sam cedió a Sonny. Ella le da una botella de bourbon y Sonny le afirma: «Supongo que ya no podré alistarme en el ejército, no con este ojo». Resulta revelador que acuda al alcohol; antes de salir con Jacy, Sonny no bebía.

El ejército se veía como una escapada y una manera de convertirse en un hombre y en un patriota. A Duane ya solo le queda eso. Pero Sonny vuelve a ser un fracasado. Repasemos: es malo en los deportes, no es un emprendedor, no tiene novia, no se lleva bien con su familia y, encima, es un discapacitado que no puede ir a la guerra. ¿Es Sonny estadounidense? Para los parámetros de la época: NO.

Luego, tras beber un poco más de alcohol, Sonny abre su corazón y le confiesa a Lois: ««Ya no es lo mismo. Nada ha ido bien desde que Sam el León murió». Bogdanovich y McMurtry ponen en texto lo que antes, con el semáforo en rojo en la escena que Sonny se entera de la muerte de Sam, habían dejado en subtexto: la vida de Sonny se para cuando se entera de que Sam ha muerto. Todo se va a pique cuando «El león» (líder de la manada) muere.

Lois opina lo mismo que Sonny y le pregunta a Sonny: «¿Sabías que tenía unas manos muy bonitas?». Él le hace una observación: «Supongo que te caía bien, ¿verdad? Supongo que a todo el mundo le caía bien». Lois va más allá y nos revela una información que los guionistas ya habían empezado a darnos en la escena del estanque: «No, para mí fue más que eso, cariño… Yo lo amaba. Él… me amaba». Lo que más recuerda Lois de Sam son sus manos. Cree que estas son las más sinceras.

Lois era la mujer que iba con Sam al estanque. Era la mujer por la que perdería la cabeza. Ellos no se gustaban, se amaban. En el desierto emocional de Anarene, eso son palabras mayores. Ahora, se comprende por qué Lois se fijaba en los caballos que están en la habitación de Jacy: le recuerdan a su tiempo de libertad con Sam. Ese objeto representa todo el espíritu que ella tuvo y que su codicia por el dinero apagó.

Análisis

Sonny se queda sorprendido. Rápidamente, se acuerda de lo que Sam le contó y así se lo hace saber a Lois. Ella saca de su interior todas las cosas que pasaron juntos y, mirando a Sonny (pues le recuerda a Sam), se dice a ella misma: «Si no hubiera sido por él, ya sabes, me lo habría perdido —sea lo que sea eso. Habría sido una de esas mujeres de Amity que piensan que el bridge es lo mejor que la vida puede ofrecer. Él es el único hombre que he conocido que sabía lo que valía. Sam el León (…) ¿Sabes una cosa, Sonny? Es terrible encontrar solo a un hombre en toda tu vida que sepa lo que vales».

Yo saco este significado de estas oraciones que ha dicho Lois (aprovecho, también, para hacer una última observación de su personaje y su comparación con Jacy):

El espejo de Jacy es su propia madre, Lois. Ambas fueron las manos invisibles del pueblo cuando eran jóvenes. Lois se reconoce en las actitudes que su hija está teniendo. Y se odia a ella misma por eso.

Ahora, tras la muerte de Sam, se ha dado cuenta de que ha caído en la gran trampa del sistema capitalista: te hace creer que lo único importante es lo material y elimina cualquier atisbo de sentimiento y de espíritu en tu ser. Lo esencial eres tú. Nadie más. Todo es una mercancía y tú debes ser el mejor vendedor (para que te quieran) y el comprador líder (para que te respeten). Jacy aún no ha aprendido la lección y sigue siendo presa de la jaula de hierro. Lois se ha liberado y se ha refugiado en el único bien que el sistema no puede mercantilizar: el amor auténtico que sobrevive en el recuerdo.

Lois se casó con su marido por dinero, pero nunca lo ha querido. Siempre ha estado engañándose a ella misma y le ha dado la espalda a sus sentimientos. Estaba, está y estará toda su vida enamorada de Sam. Ni su marido, ni mucho menos Abilene, han sabido ver lo que ella vale. El único que ha podido verla como es y le ha permitido ser Lois en todo su esplendor ha sido Sam. Cuando llegas a los cuarenta años, eso es lo que más valoras. Es la más rica del pueblo, pero la más pobre en el amor. Y ella lo sabe.

Indirectamente, le está diciendo a Sonny que se vaya con Ruth Popper. Ella le ama, le valora, le respeta y le cuida. No quiere que la deje escapar por miedo a lo que dirán las personas del pueblo o por no poder prosperar económicamente. Eso es lo que hizo ella con Sam y no hay un día en el que no se arrepienta. Con Ruth no conseguirás el sueño americano (cosa que sí hice yo), pero alcanzarás la felicidad en compañía de una persona que lo daría todo por ti. Como Sam.

Con esta escena, se acaba el segundo acto. En el último artículo, analizo el tercer acto final.