«La última película (The last picture show)»: análisis del guion

En el año 1971, el director Peter Bogdanovich adaptó a la gran pantalla una de las novelas más importantes del novelista Larry McMurtry. Juntos escribieron el guion de la que muchos críticos consideraron su primera obra maestra. En efecto, estoy hablando de La última película.

Por primera vez en esta revista, voy a hacer un análisis (en total, 4 artículos) de la película a partir de su guion. Espero que lo disfruten y, les aviso, lean este artículo cuando hayáis visto el largometraje… lo disfrutaréis más y sin culparme por los spoilers.

 

 «COLD, WINDY MORNING IN TEXAS»

Estas cinco palabras son las primeras que están escritas en el guion (traducidas al español: «fría, ventosa mañana en Texas»). Junto a estos dos adjetivos, en la primera escena, el pueblo está descrito como desértico, vacío y polvoriento. No están elegidos al azar. Son una declaración de intenciones. Desde el principio, los guionistas desean establecer una atmósfera muy clara que sirva para comprender la soledad y la monotonía en la que viven los habitantes. Pero hay un edificio que parece romper con la rutina: el cine.

Sonny (Timothy Bottoms) conduce, con muchas dificultades, una vieja furgoneta que pide a gritos que la lleven al desguace. Los guionistas, esto es una constante, no gastan tinta en describir a los personajes y de él solo dicen que lleva el pelo sin peinar y que viste una chaqueta de la marca Levi’s. El contraste entre las líneas que utilizan para hablar del ambiente del pueblo y de la descripción física de uno de los protagonistas es muy importante: en esta película, lo relevante es el aspecto interno.

Sonny recoge a Billy (Sam Bottoms), un niño mudo que se pasa su vida barriendo el polvo de las calles del pueblo y viendo películas en el cine. No puede parar de hacer ninguna de las dos cosas. Ambos entran al salón de billares que es, junto al cine y la cafetería, uno de los espacios de ocio del pueblo. Dentro está su dueño, Sam «the lion» (Ben Johnson), del que solo dicen la ropa que viste. De nuevo, en el guion prescinden de las descripciones físicas. Sam tiene con Sonny la primera gran conversación del largometraje y sirve para introducir uno de los temas que recorren toda la cinta: la adolescencia y el fracaso.

The Last Picture Show (1971) | The Criterion Collection

Sam le confiesa a Sonny: «Estoy sorprendido de que hayas tenido la tranquilidad de venir aquí luego de la paliza que os dieron» (en el partido de fútbol americano). A esto, Sonny le responde: «Podría haber sido peor». Sam representa el Texas del pasado y es la personificación del mito fundacional masculino. Él aún cree en la gloria. La nueva juventud solo intenta sobrevivir y evitar experimentar el tedio que tienen tan presente en su vida. Esta primera interacción marca dos cosas:

  1. La idea del éxito estadounidense. Siempre va emparejado con el dinero y el deporte. Si no eres bueno en los deportes, eres un pringado. En este caso, si encima eres pobre y te han pegado una paliza, podemos decir que Sonny es un fracasado.
  2. La respuesta de Sonny. Sonny no se ve a sí mismo como una persona que se merezca ese apelativo por no ser bueno en los deportes. Si es un fracasado, no será por ser un mal deportista. Así, se destruye ya una primera idea que recorre todo el cine norteamericano: un joven es un triunfador si es un gran deportista.

Sam continúa incidiendo en el aspecto deportivo y pone su énfasis en: «Algunos equipos de fútbol han tenido suerte con los placajes, lo que impide que el equipo contrario marque con tanta frecuencia». El placaje es una acción defensiva imprescindible que impide que el atacante pueda recorrer metros con el balón. Sonny, ante esta apreciación, le afirma a Sam: «(placar) Suena demasiado duro para mí». Sonny es un mal defensa. Esto refuerza su personalidad: no es una persona agresiva o que le guste pelearse… y le da igual el fútbol.

Para acabar de resaltar la idea de la que estoy hablando, los guionistas escriben un nuevo intercambio entre Sam y Sonny. El primero, que claramente da importancia al éxito deportivo, le pregunta al segundo: «¿Dónde está tu espíritu deportivo?» y Sonny, tranquilamente, le confirma: «No lo sé».

Sonny no persigue el éxito deportivo (no es un joven norteamericano tradicional) y no es un personaje que sienta una gran vitalidad. El espíritu del que habla Sam se basa en el dinamismo, la competencia y el orgullo. En un pueblo desértico y polvoriento como Anarene y en una fría y ventosa mañana, es difícil que nazca ese espíritu. La competitividad ha sido sustituida por la rutina y la vida se ha convertido en un simple pasatiempo que arruina los días de los habitantes.

La puerta se abre y entra Abilene (Clu Gulager). Sam y él se miran de una manera muy fría. Abilene lleva un billete de cincuenta dólares. Sam no lleva ningún billete. Al verlo, Sam le dice a Sonny: «Ves, esto es lo que obtengo por apostar por el equipo del pueblo», y Abilene le contesta: «No estaría mal que tuvieras un mejor pueblo». Los dos han nacido en el mismo.

Sam es una persona con valores que prefiere perder dinero si eso equivale a apoyar a sus raíces; mientras que Abilene solo tiene una motivación en su vida: ganar dinero. Por otro lado, si Sam personifica el viejo Texas, Abilene es la imagen del futuro corrupto del Estado. ¿Su diferencia? Abilene ha sustituido el valor por la codicia. Es una persona egoísta que basa toda su vida en la riqueza, sin importarle nada ni nadie más.

Abilene, dirigiéndose a Sonny, se burla al afirmar: «Eres más peligroso en una sala de billar que en un campo de fútbol. ¿Alguna vez has escuchado lo que es placar?». De nuevo, placar.

Con esta réplica de Abilene, se sigue reforzando el trasfondo del éxito y el fracaso, porque el «triunfador» del pueblo le recuerda que es un fracasado porque no sabe placar. En cambio, Abilene se presenta como el mejor jugador de billar del pueblo. Incluso tiene su propio taco. En un pueblo como este, la grandeza se consigue o por los negocios (petróleo) o por el deporte (futbol americano).

Análisis

Antes de la sorna de Abilene, Sam le pide a Sonny que cuide de Billy. Con esto, ya se aprecia una parte de la personalidad de Sonny que, hasta ahora, no había salido: es una persona responsable. Sam confía en él el cuidado del ingenuo Billy. Sí, es cierto, no es un buen deportista y no sabe placar… pero es una gran persona. Y, para Sam, eso es más importante.

Tras esta larga escena, es el momento de presentar a Duane (Jeff Bridges).  Él es el mejor amigo de Sonny y juegan juntos en el equipo de fútbol americano. Duane juega como fullback y suele recorrer casi la mitad de las yardas del equipo. Pero tampoco es que sea un jugador excelente. Ambos empiezan a pasarse un balón y se les da bien. Unos habitantes del pueblo, mientras los ven, recalcan: «Saben atrapar (el balón)» y lamentan: «Ojalá supieran placar». Incluso, el mecánico afirma: «Hacer algo útil».

Esto sirve para, desde unos personajes externos, recalcar una idea que lleva presente desde el inicio: no son buenos en los deportes y no saben defender (ser agresivos, tener hombría). Como mucho, saben atacar… pero eso, según ellos, no requiere tanta testosterona. Por ende, ni Duane ni Sonny tienen «virilidad» entendida como fuerza y son unos «inútiles».

Al llegar al café de Genevieve (Eileen Brennan), enseguida nos damos cuenta de que no es un lugar donde van las personas ricas del pueblo. Esta idea queda recalcada cuando Duane afirma: «Nadie próspero comería aquí».

Genevieve, en un momento dado, le dice a Sonny: «Tu padre está tomando demasiadas pastillas, ya lo sabes». Esta es la primera vez que se habla del padre de Sonny y es para deslizar que está adicto a los fármacos. No nos dan una explicación de por qué. Ante tal aviso, Sonny se muestra un poco nervioso y responde: «Sí». Ya está. No le da más importancia. Con esto, ya se deja ver que está acostumbrado a soportar que su padre esté tomando píldoras de manera abusiva. 

El tercer lugar que aparece en la película constituye el mayor espacio de ocio para los habitantes: el cine. Es sábado por la noche y Sonny llega tarde a la sesión nocturna. Al verle, la vendedora de entradas y palomitas le sugiere: «No deberías trabajar hasta tan tarde los fines de semana». Sonny, resignado, le contesta: «Eso es lo que le digo (al jefe)». La vendedora va más allá y le recuerda: «No has llegado puntual en las últimas tres semanas».

Nuevamente, a partir de un personaje secundario externo (es decir, que no lo dice Sonny), los guionistas nos dan más información de Sonny: está explotado laboralmente. Él está obligado a trabajar en estas situaciones, ya que no hay muchas oportunidades. Es una muestra más de la tortura que es vivir en Anarene. Ni siquiera en su tiempo libre es el dueño de su vida.

Dentro de la sala, en la parte de arriba, está Billy. Él no se pierde ninguna película. Es feliz en el cine.

Análisis

Abajo, hay una chica que está esperando la llegada de Sonny: Charlene (Sharon Taggart). Él se sienta a su lado y, luego, van a la última fila a besarse. Él está más pendiente de ver la película que de ella. En el guion lo dejan claro: «Se besan; Sonny mantiene su ojo en la película». De esta manera, parece que Sonny no está enamorado de ella. Si siente amor por algo dentro de la sala, sin duda, es por el cine. Es más excitante la ficción que la realidad.

Charlene tiene interés en hablar con Sonny. Para iniciar la conversación, le lanza una pregunta: «¿Adivinas qué?» y Sonny, sin mirarla (esta descripción está puesta en el guion), le responde: «¿Qué?». Ella, mientras ve que Sonny esquiva su mirada y fija la suya exclusivamente en la pantalla, le recuerda: «Hoy es nuestro aniversario». Sonny lo había olvidado o, simplemente, no sentía que fuera una fecha para ser recordada. No ve un futuro con ella y ese día carece de significado para él. 

Análisis

JACY ALTERA LA NORMALIDAD

En la sala del cine entran Duane y su novia Jacy (Cybill Shepherd). Se sientan delante de Sonny y Charlene. La primera línea de diálogo que Jacy tiene en la película es muy importante y ya comienza a definir a su personaje. Es la siguiente: «¡Ey!, ¿qué hacéis aquí detrás en la oscuridad?». Indirectamente, ya está hablando sobre sexo e intimidad.

Al acabar la sesión, Sonny y Charlene salen del cine. En el guion subrayan que lo hacen sin: «Sostenerse (o cogerse) las manos». Al acabar mi análisis, veréis lo esencial que es el papel de las manos en esta película. Solos en el coche, Sonny se lanza y le propone: «Hacer algo diferente (en el guion la palabra «something» = algo está subrayada)» por su aniversario. Comienza a meterle mano. Charlene le para.

Además, Charlene recalca: «No me has comprado ni un regalo y ya quieres dejarme embarazada». Sonny, desesperado, responde: «¡Por Dios, Charlene! Era solo mi mano». Para Charlene, una cosa es besarse y otra muy distinta es dejar a Sonny progresar físicamente. Ante su reacción, Sonny decide dejarla.

Charlene, muy enfadada, sostiene: «Así es como las mujeres decentes son tratadas en este pueblo», y se dirige a Sonny confesándole: «Sabía que no eras un chico de confianza… ni siquiera estás en el «backfield» (de manera directa, le dice que no juega en el equipo de fútbol). A continuación, le echa en cara: «Tu chaqueta tiene un agujero, pero no me necesitabas para coserla. Y ya puedes devolverme mis fotos. No quiero que las vayas enseñando a todos los chicos y diciéndoles lo buena que estoy». Sonny, depresivo, finaliza la relación con un: «No estabas muy buena».

Por partes, en esta escena hay dos cosas. Primero, la visión que las mujeres «decentes» tenían del sexo. Las que lo eran, era porque no se acostaban con un hombre antes del matrimonio. El resto de mujeres, si lo hacían antes de estar casadas o lo hacían con muchos chicos, eran unas frescas. El problema es que, si una mujer no se dejaba manosear, los hombres no querían saber nada de ella y se buscaban a otra.

Segundo, Charlene le vuelve a recordar que es un fracasado porque no es bueno en los deportes. Todos los personajes recalcan esta parte de Sonny. Bogdanovich y McMurtry lo tenían claro cuando escribieron el guion: querían establecer la relación entre el fracaso y ser malo en los deportes. 

Antes de irse a casa, Sonny pasa por la cafetería y habla con Genevieve sobre su ruptura. Él le confiesa: «No hay nadie con quien salir en este pueblo. La única chica guapa en el instituto es Jacy y Duane la tiene». Genevieve, sin dudarlo, le advierte a Sonny: «Jacy le traerá más miseria (a Duane) de lo que jamás valdrá». Como mujer, le deja claro que Jacy no trae tranquilidad y alegrías. Todo lo contrario. Por otro lado, ya se ve que a Sonny le gusta Jacy… no Charlene.

Siguen hablando y, cuando ya iba a pagar la cuenta, Sonny le comenta a Genevieve que ya ha escuchado que su marido volverá a trabajar pronto. La respuesta de Genevieve es la que, a mi entender, está pensada por los guionistas para definir toda su vida. Es esta: «Cariño, tenemos que pagar cuatro mil dólares en facturas médicas. Probablemente prepararé hamburguesas con queso para tus nietos».

Genevieve es lo opuesto al éxito económico y laboral. Su trabajo no tendrá recompensa ni le dará progreso: es una olvidada del capitalismo. Su esfuerzo solo le sirve para pagar las deudas, no para darle una vida mejor. Es una «perdedora» para la visión norteamericana porque va a tener que estar haciendo hamburguesas toda su vida para pagar las deudas. Y, como ha dicho Duane: «La gente próspera no viene a comer aquí».

Por otro lado, hay una feroz crítica al sistema sanitario estadounidense. Si Genevieve está en esta situación, es por la factura que debe pagar al médico que solucionó los problemas de salud de su marido. Le salvó la vida, sí; pero, por eso, han hipotecado el resto de sus días.

JACY ESTÁ ESTUDIANDO SU BOCA

Sonny, Duane y Jacy van juntos al mismo instituto y comparten clase. Mientras todos están esperando al profesor, Jacy saca su espejo y comienza a maquillarse. Aprender no es tan importante como estar guapa. Al llegar el docente, Duane hace una broma. Enseguida se gira para ver si a Jacy le ha hecho gracia. Es lo único que le importa. Ella pasa de él, porque: «Está estudiando su boca».

Con estas palabras: «Duane busca la reacción de Jacy. Ella está estudiando su boca», acaban de describir los guionistas toda la relación existente entre los dos personajes: él lo hace todo por ella, es su mundo. Sin embargo, el mundo de Jacy es Jacy. Para ella, el resto de las personas son solo objetos que puede manipular a su antojo.

Análisis

Antes de acabar la clase, Sonny mira por la ventana y ve a dos perros apareándose. Hasta un perro puede hacer una cosa que él es incapaz de hacer con una mujer. Jacy sigue «estudiando su boca»… no ha hecho otra cosa. Esta escena sirve para ver las debilidades de los tres protagonistas: Sonny = la soledad / Duane = Jacy y Jacy = no ser el centro de atención.

Last Picture Show, The | Reelviews Movie Reviews

En clase de Educación Física, el pringado de la clase es el que menos corre y lo hace como si fuera un ganso desorientado. La idea del deportista y del éxito se vuelve a repetir. Es una constante en esta primera parte. De hecho, para recalcarla, el entrenador grita: «¡Tenéis que ser unos hombres («be a man» va subrayado) como el resto de nosotros! No sois lo suficientemente guapas para ser chicas».

Siempre que subrayan una palabra es por algo. En este caso, 1) ser un hombre implica ser un gran deportista y 2) ser una mujer (o un ganso) es ser un mal deportista.

Al terminar el entrenamiento, el entrenador le pega -cariñosamente- con una toalla al quarterback del equipo de fútbol americano. Luego, busca a Sonny y le pide que lleve a su esposa al médico. A cambio, le permite no asistir a clase de ciudadanía. Le dice a Sonny: «Ya sabes cómo son las mujeres, siempre les duele algo». Sonny, contento, le hace saber: «Es la mejor oferta que he tenido en todo el día». Acepta llevar a su esposa. Para zanjar la conversación, el marido le recomienda a Sonny: «Dile que debes volver a la escuela, así no te retendrá».

The Last Picture Show (1971) - Bill Thurman as Coach Popper - IMDb

El entrenador, superficialmente, es lo que «debe ser» un hombre tradicional. Es deportista, duro, domina a su mujer y no la respeta. Pero, si nos fijamos en su cruce de miradas con el quarterback, nos damos cuenta de que es homosexual. Es un hecho muy sutil, casi imperceptible. Bogdanovich y McMurtry querían solo sugerirlo.

Este personaje sirve para hacer una crítica muy fuerte a la sociedad tradicional: los hombres y las mujeres no podían salir del armario y experimentar sin ningún miedo su sexualidad. Temían ser repudiados y marginados. Por eso, vivían reprimidos. Además, el hecho de que un entrenador que proyecta sus deseos más íntimos en los alumnos sea el profesor de ciudadanía ya marca que los valores están en crisis. En Anarene hay un vacío que la moral no puede llenar.

LA TELEVISIÓN ESTÁ ENCENDIDA

Estamos en la casa de la familia de Jacy. Son de las personas más ricas del pueblo, ya que su padre es el jefe de una refinería de petróleo. Los padres están mirando la televisión. Esto es esencial para comprender la película. Estamos en 1951 y la televisión se ha instalado en las casas de muchos estadounidenses (mayoritariamente ricos). Ahora, su rutina está complementada por la tele y esta mata su aburrimiento.  Se está abriendo una batalla por el entretenimiento: salas de cine contra televisión doméstica.

Jacy, en su habitación, escucha la radio. En su cuarto hay dos objetos relevantes: una figura de un caballo y un póster de ella siendo la reina del fútbol. Su madre, Lois (Ellen Burstyn), entra.

The Last Picture Show (1971) - Cinema Cats

Antes la había visto con Duane y Sonny. Ella no acepta que su hija esté con Duane y se case con él, ya que: «No serías ya nunca más rica». Jacy, muy enojada, le recuerda: «No me importa el dinero». Hay, en principio, una brecha entre madre e hija. La primera da más importancia al dinero que al amor y la segunda da prioridad al amor frente al dinero y tener un buen futuro en lo económico. 

Para reforzar su argumento, Jacy le recuerda a su madre: «Te casaste con papá cuando era pobre y se hizo rico». Lois, mientras se fija en la figura del caballo, le confiesa: «Asusté a tu padre para que se hiciera rico», y: «Tú no asustarías a Duane lo suficiente». Ante esto, Jacy trata de hundir a su madre diciéndole: «Tú eres rica y eres miserable. Tengo claro que no quiero ser como tú». En este punto, para Jacy, ser rica implica ser miserable. 

Para persuadir a su hija, Lois le mete la duda al suponer: «Acuéstate con Duane un par de veces y verás que no tiene nada de mágico, y entonces podremos enviarte a una buena escuela». Sin embargo, Jacy no quiere irse del pueblo ni abandonar a Duane. Lois le trata de convencer haciéndole ver: «Todo está plano y vacío en este pueblo. No hay nada que hacer». Jacy no cede. Por último, su madre le amenaza de esta manera: «Si quieres descubrir rápidamente lo que es la monotonía, cásate con Duane».

Si Duane fuera rico, Lois no opinaría lo mismo. Es más, hasta le daría igual que fuera malo en la cama. La pobreza es un pecado que su madre no está dispuesta a perdonar. El planteamiento general de Lois queda muy claro en esta escena: Duane solo te dará monotonía y pobreza. Si no quieres tener una vida rutinaria, cásate con un rico.

Análisis

Al llegar al salón, Lois descuelga el teléfono y llama a Abilene (recuerden: es el hombre que entra en el billar y ha ganado dinero por apostar en contra de su pueblo) para ver si quiere quedar (y pasar al terreno físico) con ella. Él prefiere ir a ver cómo está la refinería. Es coherente con lo que se nos ha mostrado de él en la primera escena: prioriza el trabajo porque es lo que le da dinero.

Respecto a Lois, no ha pasado ni una escena y ya se descubre la hipocresía del discurso que acaba de darle a su hija Jacy en su habitación. Está llamando al triunfador del pueblo para estar con él y pasa de ella. Luego, se sienta a ver la tele. Parece que, aun estando casada con un rico, está viviendo una rutina permanente (solo alterada por su adulterio) que intenta olvidar viendo la televisión. ¡Vaya!, la monotonía no es una cosa exclusiva de los pobres (como ella le decía a su hija al hablar de Duane).

Ningún habitante de Anarene puede escapar de su monotonía. La única diferencia es que los ricos la soportan viendo la televisión en sus lujosas mansiones. 

RUTH POPPER ENTRA EN ESCENA

Sonny llega a la casa del entrenador para recoger a su esposa, debido a que tiene que llevarla al médico. Lo primero que sabemos de Ruth Popper (Cloris Leachman) es que no ve la televisión, sino que escucha la radio (de hecho, en el guion, la palabra está en mayúscula: RADIO. Esto sirve para enfatizar su relevancia).

Los ricos se anestesian con la televisión, mientras ella sigue atrapada en el pasado de la radio. Vive en otro tiempo. Ajena al futuro. Su vida hace tiempo que se quedó parada. No pertenece a ningún sitio.

Ruth, sorprendida al ver a Sonny, le pregunta: «Oh, hola, Sonny, ¿qué quieres?». Él le contesta: «El entrenador dijo que necesitabas un conductor, ¿no te dijo que venía?». Abatida, la esposa afirma: «No, no lo mencionó».

Die letzte Vorstellung - Film ∣ Kritik ∣ Trailer – Filmdienst

De primeras, ya vemos que existe una incomunicación tremenda en su matrimonio. Además, frente a la figura de su marido, el rudo entrenador del pueblo que representa la acción y la fuerza, la necesidad de Ruth de ir al médico la posiciona de inmediato como el eslabón débil de la pareja. En el amor, sin duda, es una fracasada. Como Sonny. 

Al regresar del médico, Ruth comienza a llorar en el coche. No sabemos el porqué. Antes de regresar al instituto, Ruth le agradece a Sonny que la haya llevado. Al final, ella solo ha ido a la clínica para sentirse acompañada y escuchada. Por suerte, no le ocurre nada grave de salud. Su enfermedad está en su alma y en sentir que la soledad se apodera de toda su vida.

Le comenta: «Fue amable por tu parte el llevarme», a lo que Sonny, de manera sincera e ingenua, responde: «Es mejor que estar sentado en clase de ciudadanía». Ruth, como último intento por no quedarse sola, le propone: «¿No te gustaría entrar y tomar una Coca Cola?, si puedes aguantarme unos minutos más». Comentemos esta conversación, pues es muy importante.

Ruth no es una persona activa que tome decisiones; al revés, es una mujer que se pasa su vida pidiendo permiso. Es una esposa que pregunta, no actúa. Esto se verá mejor en las próximas escenas que compartan ella y Sonny. Pero, en referencia a su primera aparición, se aprecia que Ruth no es como Jacy. Ella no estudia su boca, no se preocupa solo por su belleza. De hecho, ahora la descuida. Luego, Sonny le deja claro que no ha ido a recogerla porque le haya nacido estar con ella, sino que lo ha hecho para ahorrarse ir a clase de ciudadanía. 

Análisis

Al entrar a casa, la cocina está toda desordenada y sucia. Esto ya nos dice más cosas del personaje de Ruth. En esa época, la mayoría de mujeres se quedaban en el hogar y su preocupación era ser una buena ama de casa. Para ello, todo debía estar perfectamente ordenado y limpio. La limpieza del espacio doméstico era directamente proporcional a lo buena familia que eras. Pues bien, Ruth tiene la cocina hecha un desastre. Así, es una manera indirecta de transmitir al espectador que su hogar está completamente roto y que ella no cumple el papel social que se le encarga a la mujer. 

Ruth le pregunta a Sonny: «¿Preferirías leche? Siéntate en la mesa o puedes irte ahora mismo si quieres. Estaba asustada por quedarme sola. Perdón por hacerte entrar».

Antes comentaba que Ruth es un personaje pasivo y aquí, en el uso de su vocabulario, se aprecia muy bien. Ella hace preguntas y habla con condicionales. No afirma, sugiere. Habla como si estuviera pidiendo perdón todo el rato.

De repente, Ruth empieza a llorar y se disculpa con Sonny diciéndole: «Sé que nunca me perdonarás. Vete, no tienes que quedarte más rato». Sonny, antes de marcharse, intenta animar a Ruth comentándole: «Supongo que estarás agradecida de que acabe la temporada de baloncesto, porque el entrenador -probablemente- no puede estar mucho tiempo en casa durante las temporadas de fútbol y baloncesto». Ruth, por primera vez, le mira directamente a los ojos y deja de llorar. A continuación, se da cuenta de: «(Sonny) No sabes nada sobre lo que sucede, ¿no?». Comentemos estos últimos diálogos.

Ruth dice que «nunca podrás perdonarme», ¿el qué? Ella no ha hecho absolutamente nada malo. Su único pecado ha sido pedir compañía y llorar. Es una mujer muerta en vida. Luego se ve la ingenuidad de Sonny (cree que, al acabar la temporada, el entrenador estará más en casa y ella estará feliz), ya que no se entera de que su marido le está siendo infiel. Ruth no se lo dice; aún le queda mucho por aprender.

El guion brilla por su sutil uso del subtexto. Un mal guionista habría escrito el problema de Ruth: «Me está siendo infiel». Aquí, ella siente el sufrimiento en silencio. Esto subraya, además, la trágica ceguera de Ruth: en su mente, no cabe la posibilidad de que la homosexualidad latente de su marido sea la causa de la incomunicación y de su falta de vida juntos. Ruth se culpa a sí misma y considera que es porque no es lo suficientemente guapa o buena esposa. Esa comparación constante con otras mujeres la hunde y le incita a creer que nunca será merecedora de tener un amor mejor.

Por otro lado, la homosexualidad del marido se refuerza: él entrena a varios equipos y se pasa el tiempo entre chicos jóvenes y, probablemente, menores.  Esto añade una capa muy oscura e incómoda a la figura del mentor deportivo.

EL BAILE DE NAVIDAD

Jacy llega con su coche al baile de Navidad. Allí ve a Lester (Randy Quaid), un chico rico que no tiene todas sus facultades mentales, descrito en el guion como: «Un chico más civilizado (añado yo, que Duane)». Ella pasa de él, aunque Lester tiene un gran interés en Jacy. Siguiendo lo que estuvo hablando con su madre en la escena de la habitación (ya comentada previamente), es lógico que no sienta nada por Lester. De momento, el personaje de Jacy mantiene una continuidad.

Lester, lo primero que hace es preguntarle si vendrá Duane y, luego, le propone ir con él a una fiesta que organiza el chico más rico del condado: Bobby Sheen. Para convencerla, le dice: «Supongo que habrás escuchado algo sobre la última fiesta; se fueron a Miami y todos nadaron desnudos». Aquí, consigue captar el interés de Jacy. Nunca antes una chica del pueblo había ido a una fiesta donde la gente se baña desnuda. Si va, todo el mundo hablará de ella.

Ella le pide que no se vaya a la fiesta sin ella. Puede tener problemas con Duane, pero no parece importarle. Ha sucedido algo inédito: ha priorizado el mundo de los ricos sobre Duane. No le abre la puerta a Lester, sino al mundo que él puede darle. Ha durado poco su convicción sobre su amor con Duane.

Duane ve a Jacy con Lester y, para tranquilizarle, ella le afirma: «Te quiero muchísimo esta noche y deseo que podamos estar juntos toda la noche». Por primera vez le está (y se está) mintiendo. Intuye que, para que Duane no se enfade con ella, ahora tiene que bailar con él y hacerle ver que le ama. Si lo hace, no la podrá culpar cuando se vaya. Ella sabe que se va a ir con Lester. Esto supone un primer giro importantísimo para el personaje de Jacy y para su relación con Duane. 

Dentro de la fiesta, Abilene le presenta a su mujer a Lois (su amante). Lois viste un vestido de escote profundo y todos los hombres la están mirando impresionados. En este punto, los guionistas nos dan una información nueva: Abilene es un empleado del marido de Lois. Así, realmente, el que iba de ganador no es más que un trabajador que está a merced de las decisiones de su jefe. La esposa, al ver que Lois ha besado a su marido, se lo echa en cara. Gene, el marido de Lois, se va. Lois, irónicamente, le pregunta: «¿Francés? ¿Ese es tu apellido o algo que sabes hacer?». Ambas se pelean. Están marcando su territorio.

En otro lado del edificio, se encuentra el matrimonio Popper. Él le riñe a Ruth diciéndole: «¡Joder! Nunca te encuentras bien». Ella, cómo no, se disculpa. Otra vez. Como siempre. Él pasa de llevarla a casa, ya que: «Tengo una partida de dominó», y le exige que se vaya ella. Ruth se va. Ya está. Esta es la vida que tiene Ruth. Nada más que añadir.

En el fondo están bailando Abilene y Lois. Todo el mundo está pendiente de ellos y nadie presta atención a Jacy. Ahora mismo, todas las miradas han elegido a la misma protagonista: Lois. El narcisismo de Jacy no puede soportar ser, ni por un segundo, la persona secundaria. Para ella, si su madre le está arrebatando su momento, es porque viste de una manera muy provocativa. Jacy está dispuesta a subir su apuesta por tal de volver a ser el tema de conversación de Anarene. Lo acaba de decidir: se va a ir a la fiesta de Bobby Sheen.

Mientras baila con Duane, Jacy le hace una señal a Lester para que le espere fuera. Sonny, por su parte, se encuentra con su padre y tiene con él la única conversación de toda la película. Os la escribo:

PADRE

Hola, Sonny

SONNY

Hola, padre

PADRE

¿Cómo te va?

SONNY

Okay

PADRE

Eso está bien.

SONNY

Bueno, nos vemos.

Esto es todo lo que hablan. Está muy claro que su relación es completamente inexistente. Sonny no tiene familia y no parece preocuparle mucho que su padre tenga problemas serios con las medicinas.

Fuera, en su coche, Duane le ha comprado a Jacy un regalo de Navidad. Ella no. La que tiene dinero no le ha comprado nada y el pobre sí. A Duane no le importa y acepta su excusa: «No he tenido ningún momento libre para ir a comprar». Sí que lo has tenido, pero no has pensado en él. Tu dinero te lo gastas en ti. Tú estudias tu boca en clase. Tú, eternamente tú. 

Duane le confiesa: «He ahorrado seis meses para poder comprártelo». Es un reloj. Ella comienza a besarle, mientras le comenta: «Eres muy dulce, ¡gastándote todo ese dinero en mí! Eres muy sexy. Deseo que no tuviera que abandonarte esta noche». Duane, sexualmente muy caliente, contesta: «No tienes que hacerlo».

Ella, mintiendo, le dice: «Tengo que hacerlo, si no mataría a mi madre (…) Me hizo prometerle que iría a una fiesta de piscina en Wichita, con ¿cuál es su nombre? Lester Marlow, porque sus amigos son muy ricos». Duane le pide si puede ir con ella, pero ella le cierra la puerta: «No, es todo culpa de Lester (…) Yo todo lo que quiero es quedarme con el hombre al que amo». Jacy culpa a su madre y a Lester porque sabe que así Duane le dejará ir y no se enfadará con ella. 

Comienza a besarle más apasionadamente y coge la mano de Duane para ponérsela entre sus piernas. No obstante, cuando Duane la empuja para empezar a desvestirla (nunca han hecho nada), ella le aparta y sale del coche para irse con Lester. Ella lo tiene todo calculado. Le ha dejado ir un poco más allá para que él no le pueda echar nada en cara.

Duane se encara con Lester y le incita a pegarse. Por ella, Duane es capaz de morir. Él no sabe defender en un campo de fútbol, pero sí puede atacar por su querida Jacy. La fuerza la saca solo por el amor de su vida. Ya se vio en la escena del instituto: ella es todo su mundo. El sheriff los separa.

Análisis

Jacy, al llegar Lester al coche, se desespera: «No sé qué voy a hacer con él. Está loco por mí. No tiene sentido». Lester, de manera plenamente clasista, afirma: «(los pobres) Nunca son muy sofisticados en estas cosas». Jacy ha llevado su decisión hasta el final: esta noche va a comprobar lo que es entrar al mundo de los millonarios. En este, Duane no tiene cabida.

Dentro del edificio, Ruth está ordenando los vasos que están en la cocina. Qué paradójico, la cocina de su casa está sin ordenar y esta sí que está gastando su tiempo en tenerla limpia. De cara a los demás, intenta mantener su fachada de ser una buena esposa. En la intimidad de su hogar ya se ha rendido. Mientras todo el mundo está bailando y disfrutando, ella está sola en la cocina. La vida se le escapa entre las manos y no parece que haya esperanza en poder recuperar la felicidad. Pobre Ruth.

Sonny entra y le saluda. Ruth le pregunta, otra vez preguntando, si quiere ayudarle y él acepta. Ella le hace la siguiente observación: «No estás bailando, ¿no tienes novia?». Esta pregunta es muy importante para el personaje de Ruth. Es la primera que hace con segundas. Con intención.

Sonny le responde que rompió con Charlene y ella, pidiendo permiso, le pide saber porqué. Sonny se lo cuenta y, luego, le comenta que no le ha visto bailar con nadie. Ruth, cabizbaja, le confiesa : «No bailo mucho». De aquí, se puede sacar esta reflexión acerca del personaje de Ruth: No bailo, no vivo. Mi vida es pasar sola la angustia de saber que mi matrimonio (lo único que parece importarle a la sociedad) no funciona y que no sirvo para que mi marido me quiera. 

Sin embargo, cuando van a tirar la basura a los cubos… Sonny se lanza y besa a Ruth. Él siente que ella está interesada y está ilusionado por haber podido encontrar a una mujer que le arrebate su soledad. Este es el primer cambio que hay en los dos personajes. Son dos perdedores que parece que han encontrado compañía. 

Ruth, en una pregunta cargada de subtexto (por segunda vez), quiere saber si Sonny le llevará al médico la semana que viene. Sonny dice que sí. Ahora, no le acompañará para saltarse la clase de ciudadanía, sino para poder estar con ella. En este caso, sí que le ha nacido. Ese es el gran cambio.

Análisis

JACY Y LAS DEPRAVADAS ÉLITES

Jacy y Lester llegan a la casa de la familia Sheen, la más rica del condado. En la piscina están todos los jóvenes invitados desnudos. Incluso el hermano menor de 10 años. Jacy entra de una manera tímida. Desde dentro del agua, Bobby Sheen (Gary Brockette) comenta: «¡Mirad! Nuevas víctimas». El uso de la palabra «víctima» es muy acertado para referirse a Jacy. ¿Ella morderá la «manzana»? 

Bobby, junto a una chica llamada Annie-Annie, salen desnudos y le dan la bienvenida a Jacy. Le ordenan que, para poder formar parte de su fiesta, debe quedarse sin ropa. Además, tiene que quitársela encima del trampolín… así podrán verla todos. No es suficiente con que se quede sin ropa. Desean convertir su cuerpo desnudo en un espectáculo público. El primer acercamiento que los guionistas hacen a la élite norteamericana está marcado por el voyeurismo y la depravación. Lo contraponen con la clase más baja: trabajo y sudor (Sam, Sonny, Genevieve, Duane).

The last picture show (Peter Bogdanovich, 1971) - Allen John's attic

Jacy duda. Pero, ¿acaso antes alguna mujer de su pueblo se había desnudado delante de tantas personas? Si lo hace, será la chica más popular al regresar. La mirarían todos a ella y nadie a su madre. Por eso, decide quitarse la ropa.

Es torpe, no lo hace bien. Hay un momento en el que casi se cae. Se nota que no está acostumbrada a desvestirse delante de alguien (ella es virgen). El hermano pequeño es el que más ganas tiene de ver su vulva.

Stripper of the Day: Jacy Farrow - Blog - The Film Experience

En esta parte del guion, continúan con la denuncia social a los excesos de los ricos y a su falta de moral. Después de todo, ellos tienen el poder… ¿Para qué la necesitan? Eso es para los pobres.  Estos, que se autodescriben como civilizados y sofisticados, están desnudos y obligan a una mujer a quitarse la ropa delante de ellos para poder aceptarla. ¿El dinero trae valores? Aquí hay otra crítica, que ya lleva toda la película, a la sociedad norteamericana y a la idea del éxito y la prosperidad. 

Una vez desnuda, Jacy se tira al agua. Ella está fijándose en Bobby. Está sonriente y encantada de haber hecho lo que acaba de hacer. En un momento, se da cuenta de que se ha tirado con el reloj que le acaba de regalar Duane. Se lo pone en la oreja, con el objetivo de comprobar si sigue funcionando. No lo hace; se ha estropeado. Las manecillas del reloj se han parado. Ella, lejos de preocuparse, levanta la cabeza para comprobar que Bobby le mira. Al ver que sí que está atento a ella, sonríe. El plan le ha salido bien: ha captado la atención del chico más rico. 

Análisis

 

Análisis

La metáfora que Bogdanovich y McMurtry escriben sobre el reloj es muy dura. Yo la veo así:

Ella está escuchando el tic-tac del reloj que Duane le ha regalado por Navidad. Pero, al final, este se ha roto y se detiene. El reloj ya no marca las horas. Su amor con él se ha acabado. Y, al mismo tiempo, ella busca con la mirada a Bobby. Su decisión está tomada: prefiere la riqueza. Este es el CAMBIO PRINCIPAL en el personaje de Jacy.

Con esto, se acaba el primer acto. Que comience el segundo (aquí podéis seguir leyendo mi análisis… aún queda mucho que comentar).