«La última película (The last picture show) (II)»: análisis del guion

En el anterior artículo, he hecho el análisis del primer acto entero del largometraje La última película. En este, voy a comentar el segundo acto hasta el punto intermedio. 

DUANE ES UN COBARDE

En la salida del baile, todos los amigos de Sonny están con Duane. Este último está completamente hundido. Por primera vez, se le ve bebiendo. Él propone: «Hacer algo (en el guion, la palabra «do» está subrayada. De nuevo, que esté subrayada implica algo de carácter sexual)». Su idea es conseguir que Billy, el chico mudo que limpiaba las calles de polvo en la primera escena de la película, pierda la virginidad. Todos, menos Sonny, aceptan su propuesta.

Recuerden que, en la secuencia inicial, Sonny se muestra cariñoso con Billy. Incluso Sam «El león» le pide que le proteja. Duane es distinto. No lo trata igual. Y se burla de que es virgen, cuando él también lo es. Aquí se percibe más la diferente personalidad que hay entre Duane y Sonny.

Para que Billy pierda la virginidad, contratan a una señora que tiene mucho sobrepeso del pueblo. Dentro de una furgoneta, Billy se pone muy nervioso y sufre de eyaculación precoz. Ella le insulta y le llama: «Estúpido, ni siquiera pudiste aguantar. Eres un desastre». Le tira de la furgoneta y Billy cae al suelo completamente humillado. En su cara se percibe un sentimiento nuevo: tristeza. Si pudiera hablar, diría que le han quitado toda su dignidad. Le ha hecho sentir que nunca será un hombre. Todos se ríen, menos Sonny. 

Los chicos llevan a Billy al salón de billares de Sam. Billy, con la cara manchada de sangre, entra en el salón. Sam se queda fuera para hablar con los chicos. Duane, que sabe que se va a enfadar con ellos, se hace el dormido y se queda en el coche. Sam le pregunta a Sonny qué ha pasado. Leroy, uno de los jóvenes, le cuenta todo lo que ha sucedido.

Sam, tras escucharlo, les sentencia al decirles: «He terminado con vosotros (…) Asustar a una criatura desafortunada como Billy, solo para que podáis reíros un par de veces. He visto mucha vulgaridad, he visto toda una vida de ella, y estoy cansado de aguantarla. Manteneos alejados de este salón de billar, y también de mi café y cine. No quiero saber nada de vosotros».

Sam «El león» les ha expulsado de la manada. Sus valores son opuestos a los que él tiene. Su defensa de Billy es una salvaguarda de la humanidad y la dignidad de una persona. Sam es el personaje que representa al hombre honrado estadounidense. 

Sam fija su mirada en Sonny. Está muy decepcionado, ya que confiaba plenamente en él. En la primera escena le había pedido que protegiera a Billy. Le ha fallado. Su castigo es condenar a Sonny a sufrir su mayor miedo: la soledad del desterrado.

Sonny lo sabe, por ello intenta disculparse. Sin embargo, Sam no le deja tiempo. Lo último que les dice es lo más duro: «Ni siquiera habéis tenido la decencia de lavarle la cara» (Me recuerda a la primera escena de El padrino (1972) y la frase de Vito: «Ni siquiera me llamas Padrino». Tanto Sam como Vito reflejan al hombre que se rige por un código de honor inquebrantable basado en el respeto, la decencia y la lealtad).

Análisis

Duane, desde dentro del coche, les dice: «Menos mal que me quedé dormido, odiaría no poder entrar al salón de billares». Leroy, por su parte, sostiene: «Somos sus mejores clientes, no puede expulsarnos. ¿Puede?». Ya te respondo yo, Leroy: Sí que puede.

A Sam no le importa el dinero. Leroy lo reduce todo al negocio. Hay cosas que valen más que aumentar tu cuenta bancaria. Y Sam lo sabe. Los ha expulsado de todos los sitios de ocio del pueblo: el billar, la cafetería y el cine. Frente a una juventud condenada al materialismo, Sam sigue apostando por lo emocional y el honor.

Respecto a Duane, él es el principal impulsor de que Billy perdiera la virginidad. Ahora, como sabe que Sam les va a reñir, se esconde. Es un cobarde. Solo dio la cara por Jacy.

 SONNY PIERDE LA VIRGINIDAD

Tras la expulsión de Sam, Sonny está sufriendo la soledad más que nunca. Sus dedos se han quedado sin nadie que los coja. En ese instante, recuerda a Ruth. Ella puede salvarle de su condena y conseguir que vuelva a sentirse parte de algo. Por eso, va a su casa. Busca refugio y compañía. Como Ruth.

La descripción de la escena comienza así: «Sonny llega con su coche. Busca las manos de Ruth». Lo primero que busca Sonny son las manos de Ruth. Esto es un detalle muy importante. Ruth, que va más mudada, le busca y se besan. Entran a la habitación de matrimonio.

Sonny quiere asegurarse de que su marido no vendrá. Ruth, hablando con ironía por primera vez, le dice: «Ya sabes que no vendrá. Tiene una sesión de entrenamiento de baloncesto».

Indirectamente: está pasando el tiempo con otra persona. ¡Pero me da igual! Estoy contigo. Entre tener tus manos o creer que mi marido me está siendo infiel, prefiero perderme en la compañía que tus palmas me ofrecen. Por eso, Ruth coge la mano de Sonny. El hecho de que ella no sepa que su marido estará, en todo caso, con otro hombre refuerza su personalidad de mujer ingenua y aislada.

Se acuestan y comienzan a hacer el amor. No obstante, Sonny apenas sabe una posición y lo hace rematadamente mal y muy lento. Se nota que no tiene experiencia previa. Por otro lado, los muelles de su cama hacen mucho ruido. Ruth empieza a llorar y Sonny se preocupa por ella. Ruth le pone su cabeza entre sus hombros y sigue llorando. Al acabar, Ruth le pide perdón y le afirma: «Supongo que estaba asustada». Comentemos brevemente esta parte:

Sonny no sabe qué hacer con una mujer en la cama. ¡Normal! Esto es muy relevante para la película… Ruth no lo quiere porque sea un semental. Ella llora porque quiere hacerlo bien y ser suficiente para Sonny. Se nota que ella tampoco tiene mucha experiencia. Es más, ni siquiera sabe quitarse la ropa para desnudarse. Este es otro elemento sutil que refuerza la idea de que su marido, en realidad, es homosexual. Apenas se acuestan. 

Este es el primer GRAN CAMBIO de Ruth: no pregunta, actúa y se acuesta con Sonny. Pero, la culpa es inherente a ella y no puede dejar de pedir perdón. 

El sonido de los muelles de la cama también es esencial. Ruth piensa que, al igual que los escucha ella, también lo pueden oír las personas que pasen por fuera de la casa. Si esto ocurre, el pueblo comenzaría a especular y se podrían enterar de que Ruth está siendo infiel a su marido.

Esto le atemoriza mucho y no le deja estar cómoda mientras está haciendo el amor con Sonny. Ella no es Jacy. No quiere ser el centro de atención. Su único deseo es salvar ese instante de compañía con Sonny y conseguir que lo efímero y casual se convierta en norma y costumbre. Pero, sin que nadie lo sepa.

Análisis

Sonny, que no entiende el motivo de su miedo, intenta tranquilizarla: «No va a venir. Están en medio de un partido». Ruth le aclara la razón: «No estoy asustada por eso. Pensaba que no podría hacerlo. No puedo hacer nada sin llorar, ¿cómo puedo gustarte?». Esta línea de diálogo es, para mí, la que define todo el personaje de Ruth.

¿Cómo te puedo gustar? Una mujer fracasada, mayor y poco atractiva. La línea que define a Ruth es esta: no puedo hacer nada sin llorar por ello. Ruth es una mujer pasiva que vive ajena al papel que la sociedad le impone (está siendo adúltera y no es una buena ama de casa) y que lleva todos estos años pidiendo permiso para vivir. Sonny es su esperanza, la persona que da sentido a su vida y que le permite imaginar un futuro feliz y en compañía.

Al volver a su casa, Sonny ve que Duane está con Sam y Billy dentro del salón de billar. La cobardía de Duane no ha tenido ningún castigo. Es más, por el hecho de no haberse hecho responsable de sus decisiones, Duane puede seguir yendo a jugar al billar. La justicia moral no existe en Anarene. 

RUTH SE ARREGLA PARA RECIBIR A SONNY

Si en la primera escena en la que aparece Ruth ella está «sin arreglar», ahora la situación ha cambiado. Desde que está con Sonny, se preocupa mucho por estar guapa para él. Repito, para él. No lo hace para verse bien ella misma, sino por Sonny. 

Al entrar en la habitación, Ruth le pregunta a Sonny: «¿Qué te parece mi pelo?», a lo que él le responde: «Está bien». De nuevo, se aprecia una de las constantes en el personaje de Ruth: busca la validación externa de Sonny. 

Además, si bien la cama está hecha, en el suelo hay una colcha arrugada. Indirectamente, se deduce que mantienen sus encuentros íntimos en el suelo… así Ruth no escucha el sonido de los muelles y el pueblo no puede elucubrar si están juntos o no. Esto tranquiliza a Ruth y le deja disfrutar más de su tiempo con Sonny. 

Ruth, tras ver que los pantalones de Sonny están descosidos, le pide: «Dame tus pantalones. Te coseré el bolsillo. Nunca me había fijado en lo fea que es esta habitación. ¿Cuál es tu color favorito?». Esta línea de diálogo es esencial y establece una diferencia entre Charlene y Ruth.

Charlene le dijo que su ropa estaba descosida y Ruth se ofrece a cosérsela. No es un detalle menor de guion la reacción de las dos mujeres ante un mismo hecho: Charlene usa su ropa descosida como un ataque materialista para recordar a Sonny su falta de dinero, mientras que Ruth lo percibe como una oportunidad para cuidar a Sonny y mostrarle su ternura.

Luego, le pregunta de qué color quiere la habitación. Ahí duerme con su marido, pero ya está roto. Probablemente ya ni compartan cama. Por eso, le abre lo más sagrado de su vida a Sonny y lo va a adecuar a su gusto.

Es más, Ruth está vistiendo una camisa de hombre. Es como una manera de transmitir lo a gusto que está con Sonny y la mimesis que ella está teniendo con su joven amante. Ella ya ha desahuciado simbólicamente a su marido.

Análisis

A continuación, Sonny se interesa en saber la razón por la que Ruth seguía con su marido. Ella sostiene: «No me criaron para dejar a un marido; supongo que por eso. O tal vez simplemente tenía miedo». El miedo, tan presente en la vida de Ruth, estando con Sonny, ha desaparecido. 

Hay una explicación que la une aún más a Sonny. Ella se casó con su marido porque: «A mi madre no le gustaba». Sonny se lleva mal con su padre y Ruth tenía una relación muy mala con su madre. Ruth y Sonny sienten que nunca han tenido familia. Ahora han iniciado su nuevo núcleo familiar. Es muy pequeño. Solo hay dos personas: ella y él. ¿Para qué más? Si se tienen, ya nunca más volverán a temer al fantasma que recorre su vida: la falta de compañía y de pertenencia a un lugar.

Mientras mantengan su vínculo sagrado, nada les detendrá. La riqueza no está en las mansiones, sino en lo espiritual. Ruth y Sonny tienen lo que las clases altas nunca podrán comprar: sentimientos puros, compromiso y amor real. Por el contrario, carecen por completo del gran defecto burgués: la adicción cínica a los bienes materiales y al estatus. Esta colisión directa entre la espiritualidad afectiva y el materialismo capitalista se consolida como una de las tesis fundamentales de los guionistas.

EL CONSEJO DE GENEVIEVE Y LA VUELTA A LA MANADA DE SONNY

En la cafetería, Genevieve se da cuenta de que Sonny ha perdido peso. Él lo achaca a que ha estado semanas sin comer sus hamburguesas. Ella, si bien le dice que no estuvo bien lo que le hicieron a Billy, le va a hacer una. Antes, quiere saber si la idea fue suya. Sonny se lo niega. Entonces, Genevieve da otro nombre: Duane. Sonny finge ignorancia y le contesta: «¿Huh?». Defiende a su amigo.

Entonces, los guionistas vuelven a utilizar una herramienta muy poderosa: darnos información de un personaje utilizando un personaje externo. En este caso, Genevieve dice: «Él estaba allí, ¿no? Simplemente no tuvo la decencia de admitirlo.(Mira a Sonny.) No te preocupes, no lo delataré. Aunque debería». La camarera confirma al espectador que todo el pueblo sabe que Duane es un cobarde y que no se hace responsable de sus errores. 

Sonny no sigue hablando sobre este tema y prefiere cambiar el rumbo de la conversación. Le asegura a Genevieve: «(la hamburguesa) Huele muy bien». Genevieve se gira y vuelve a variar el asunto del que hablan. Eso sí, con uno de los subtextos más relevantes de todo el guion: «Una cosa que sé con certeza es que una persona no puede estornudar en este pueblo sin que alguien le ofrezca un pañuelo».

Detrás de esta oración se esconde lo siguiente: en este pueblo no puedes hacer nada sin que nadie se entere y sé que estás con Ruth. La privacidad, en Anarene, es una ilusión. No es cuestión de muelles en la cama. Sin ellos, tampoco existe.

Mientras Sonny está en la cafetería, la puerta se abre y entran Billy y Sam. Debido a que Sam le dijo que no quería volver a verle y que le había prohibido la entrada al cine, el billar y la cafetería, Sonny se va. Sam, en un segundo subtexto, le dice a Sonny: «Tu comida se está enfriando». Luego, ya sentados, le recuerda a Sonny que les pegaron una paliza en el partido de fútbol (este tema ya se trata en la primera escena de la película) y Sonny le pide perdón. Sam le perdona. Esto libera muchísimo a Sonny y le quita la culpa. Ha vuelto a la manada de Sam «El león».

Análisis

EL MONÓLOGO DE SAM EN EL ESTANQUE

Llego a la que, sin duda, es una de las escenas más importantes del largometraje. Sam, Sonny y Billy están en un estanque a las afueras del pueblo. Sonny observa: «No creo que haya nada en este estanque, excepto tortugas». Así, parece que va a ser imposible que pesquen algo. Eso, el no ser posible pescar, es lo que más le gusta a Sam del estanque (ya que no quiere quitarle las espinas a los peces y tampoco es lo que más le gusta comer). ¿Seguro? No.

Sam se enciende un cigarro y comienza un monólogo. Afirma: «Yo era el dueño de este terreno, ¿sabes? La primera vez que di de beber a un caballo en este estanque fue hace más de cincuenta años», y: «La razón por la que siempre vengo aquí, probablemente es porque… soy tan sentimental como cualquier otro cuando se trata de recordar los viejos tiempos».

Sam se mantiene en silencio… hasta que no puede callarse más y le confiesa a Sonny: «Una vez traje a una joven a nadar aquí… debe haber sido hace veinte años. Fue después de que mi esposa perdiera la cabeza; mis hijos habían muerto. Esta jovencita estaba bastante loca. Estaba metida en un buen lío. Tenía un espíritu indomable, y a veces… Solíamos venir aquí a caballo y cruzar el estanque a nado. Era una locura, una buena forma de ahogarse. Me apostó un dólar de plata a que podía ganarme, y lo hizo. Mi caballo nunca quería meterse en el agua. Siempre estaba buscando algo así, algo salvaje. Ella todavía conserva el dólar de plata».

En esta parte, Sam deja claro que él no venía por los peces, ya que él no se los comía. Su motivación elude cualquier lógica capitalista: él no busca explotar materialmente el estanque. Como sí que harían los representantes de la nueva Texas: los jefes de las petroleras. 

Él acudía para evadirse y, lo más importante, para poder estar con ella y poder olvidar sus problemas familiares. Esa chica daba luz a su oscuridad. Sin duda, este es el único momento en el que los valores de Sam se pueden ver cuestionados. Pero ahí era joven; ahora ha cambiado.

Siguiendo, Jacy tiene una figura de caballo en su cuarto y Lois se queda mirándola cuando habla con su hija en la escena de la habitación anteriormente comentada.

Análisis

Sonny, interesado, le pregunta: «¿Por qué nunca te casaste con ella cuando murió tu esposa?», y Sam, tras pensarlo, le contesta: «Estaba casada». Para acabar la escena, Sam reconoce: «Si ella estuviera aquí ahora, probablemente volvería a estar loco por ella en unos cinco minutos. ¿No es ridículo? (pausa) En realidad, no. Estar loco por una mujer como ella siempre es lo correcto». Sam sigue enamorado de ella… y ella también de él. Ya lo veréis. 

Haciendo un análisis de corte filosófico y político, este monólogo es una muestra del paso del ascetismo puritano a la melancolía del vacío moderno. Hay tres momentos claves:

  • La pérdida del dinamismo: Cuando era más joven, Sam encarnó la ética del esfuerzo y adquirió ganado y terreno. En otro tiempo, el territorio en el que están fue de su propiedad. El trabajo era lo prioritario en su día a día. Ahora, Sam ya no cabalga y pasa algunas horas de la semana visualizando el devenir de un estanque en el que no hay peces. Donde antes hubo vitalidad (él viniendo con el caballo y una mujer), actualmente hay una mansa agua que simboliza el estancamiento y el detenimiento de la existencia. 

 

  • La secularización del mito: Max Weber postula que, con el paso del tiempo, el capitalismo pierde su raíz religiosa y se convierte en pura inercia material. Este monólogo es la prueba de esta pérdida. El pueblo en el que viven ya no actúa acorde a una «misión divina» o una vocación de crear para prosperar, sino que se mueven por cotilleo, aburrimiento y una supervivencia económica gris y desalmada.

 

  • El amor como el único valor sagrado: En el ocaso de su vida, Sam no recuerda todas sus propiedades (el cine, la cafetería o el salón de billares). Teóricamente, es lo que debería tener en mayor aprecio, ya que son fruto de su esfuerzo y su trabajo. No. Sam percibe que lo único que puede redimir su existencia es revivir en su memoria los días en los que disfrutó de un amor pasado y prohibido. En el crepúsculo de su vida, ese amor es el único rastro de gracia divina que queda en un mundo desértico y carente de significado, propósito y valores.

 

JACY Y EL PEAJE PARA ACCEDER A LA ÉLITE

En la casa donde Lester y Jacy se habían ido de fiesta, todos están besándose de una manera muy sexual. La menos afortunada es Jacy. Su acompañante no sabe dar un beso y no es capaz de desabrocharle el sujetador. Jacy se desespera y se va a la cocina. Allí se encuentra Bobby.

De repente, él se acerca y realiza un avance físico explícito. Jacy sonríe y no se mueve. Él le besa y ella no se aparta. Antes de pasar a la acción, Bobby se interesa en saber si es virgen. Ella se lo confirma, aunque le afirma que desea dejar de serlo. Bobby finaliza la conversación con un reto para ella: «Ven a verme cuando no lo seas».

Jacy ya sabe que, para poder estar con él, deberá perderla. Ese es el peaje que tiene que pagar para poder entrar a la élite social y económica norteamericana. Por el momento, ella no es un bien mercantil deseable. Por eso, Bobby no lo quiere poseer. Es un producto incompleto.  Esto supone una continuación de la crítica que los guionistas llevan haciendo a las clases sociales altas durante el largometraje.

Veamos qué hay detrás de esta escena. Jacy había abandonado a Duane para poder conocer a Bobby. Él, que ha conseguido que Jacy le ponga como su objetivo prioritario, le dice que no estará con ella hasta que deje de ser virgen. Es decir, no le interesa ella… sino su físico. Y ya no su físico; lo que le gustaría es tener sexo con ella… como tiene con otras «más experimentadas». Como con Annie-Annie.

Para él, Jacy es «una más» y para Duane ella es su mundo. Jacy, ahora, sabe que para poder estar con Bobby deberá «bajar» de clase social y consumar el acto con Duane. Todo y que, como comentaba anteriormente, su tiempo con él ya se ha parado. Le da igual. Si para estar con Bobby tiene que jugar con Duane, lo hará. La ética de Jacy es muy clara: el fin justifica los medios. Siempre. 

DUANE PROPONE IRSE A MÉXICO

Duane y Sonny están en la cafetería. Mientras comen, Duane le propone: «Oh, ¿por qué no nos vamos a algún sitio? Estoy harto de este pueblo. Eres el único amigo que tengo aquí, aparte de Jacy». Otra vez, Duane demuestra que lo que decía Genevieve es verdad: es un cobarde y siempre huye de los problemas. Ya se hizo el dormido para que Sam no le riñera, a pesar de que fue él quien quiso hacerle la broma a Billy. Es un irresponsable. Sonny acepta.

Cogen el coche y pasan por delante del salón de billares de Sam. Él está sentado en las escaleras del local. Sonny le propone irse con ellos a Matamoros. Duane dice: «¡He oído que es lo más salvaje!». Para Duane, lo salvaje es la degradación y el alcohol; para Sam era la libertad de su espíritu en el estanque con la mujer a la que amaba. Los tiempos han cambiado.

Sam les desliza que si fuera más joven iría con ellos y les da más dinero, ya que:»El dinero se esfuma cuando lo pasas por la frontera. Y tratad de no beber demasiado de esa agua contaminada». Sonny le tranquiliza y le contesta: «Solo beberemos cerveza y tequila!».

México, para los estadounidenses, simboliza el desenfreno, la falta de valores y de normas. Cruzan la frontera para hacer todo lo que no pueden hacer en su país. Van para desfogarse y emborracharse. Para evadirse de su mundo y disfrutar de cualquier tipo de placer sin arrepentimientos. Conciben a los mexicanos como inferiores a ellos y menos civilizados. Ahí «tienen agua contaminada»: esto lo resume todo. Incluso dos desgraciados como Sonny y Duane se sienten los reyes en el país vecino. 

Respecto al gesto de Sam de darles dinero, él sabe que no se lo van a poder devolver. Tampoco aceptaría ese dinero de vuelta. Lo hace para que, al menos, puedan alejarse de su monótona rutina y de la sensación de estar atrapados en el pueblo. 

Sam, antes de decirles adiós, se queda pensando qué decirles. Como si supiera que iban a ser sus últimas palabras. Los despide y se queda moviendo su mano desde su local. Una mirada triste surge en su cara. Duda de que les vuelva a ver.

9. The Last Picture Show (1971) | Wonders in the Dark análisis

LA MUERTE DE SAM «EL LEÓN»

Al volver al pueblo, los dos jóvenes están muy borrachos. Sin duda, han disfrutado de su fin de semana en México.  Al entrar en la calle principal ven una cosa que les sorprende: por primera vez, la cafetería está cerrada. Por eso, van al salón de billares de Sam. Él no cierra ni en vacaciones. Al llegar a la puerta, descubren que no está abierto. Desconcertados, van a hablar con el guardia del pueblo. Les dice que, mientras estaban fuera, Sam ha muerto y que le ha dejado el salón de billares a Sonny (esto refuerza la confianza que Sam tenía con Sonny… ya se ve en la primera escena cuando le pide proteger a Billy).

Este gesto de cederle el billar no es solo una transacción de propiedad. Es pasarle a Sonny la responsabilidad de ser el nuevo faro moral y que personifique los valores del viejo Texas. Pero Sonny no es Sam. Ni nunca lo será. Su luz no puede apagar la oscuridad provocada por la falta de valores en Anarene. El pasado ha muerto y el futuro… ¿Existe?

Análisis

Sonny no se lo puede creer. Sam «El león» no puede morir. Mira hacia un semáforo y se pone en rojo. Es el único momento en el que sale en plano un semáforo. Los guionistas han introducido uno de los grandes cambios en el personaje de Sonny. Sin Sam, su vida ya no volverá a ser igual. Ruth le da compañía, sin embargo era Sam quien le guiaba a él y a todos los jóvenes del pueblo. Sin él, su vida se ha pausado. Se ha puesto, al igual que la luz del semáforo, en rojo. 

Análisis

En el entierro, menos Lois, todos visten de luto. Ella va de blanco y está ligeramente alejada del resto. No puede parar de llorar. Es un día triste para el pueblo. Ruth está presente y mira a Sonny… Él solo piensa en que Sam ya no está y no le devuelve la mirada. Las prioridades de Sonny han quedado claras. Ahora, no encuentra refugio ni en lo más sagrado que había buscado (compañía) y encontrado (las manos de Ruth). 

Análisis

Si el monólogo de Sam representaba el núcleo filosófico de la película, su muerte funciona como el clímax metafórico. Sam no era solamente un anciano respetado en el pueblo. Su pérdida simboliza, a mi parecer, tres cosas:

  • El fin del «Viejo Oeste» y sus valores: Sam todavía lleva un sombrero y esto no es una casualidad. Él personifica a los hombres del viejo oeste norteamericano. Para los jóvenes, él es el único nexo de unión que tienen con los tiempos pasados, sus costumbres y sus valores. Sam es «el último cowboy» y tiene un código de honor muy claro y basado en la decencia, la caballerosidad, el respeto y el cumplimiento de la palabra. Con su muerte, la épica y la heroicidad que definían pretéritamente al pueblo son sustituidas por un desierto amoral lleno de industria y petróleo.

 

  • La brújula moral del pueblo se queda sin aguja: Anarene es un pueblo moralmente en ruinas. Está lleno de personas que pasan sus días bebiendo, engañando a sus parejas, humillando a otros ciudadanos… Sam era el único que funcionaba como un dique de contención contra la decadencia, que era justo, que protegía a los discapacitados y que exigía a los jóvenes que se comportaran como unas personas con valores. Genevieve lo intenta, pero las personas no siguen sus consejos. Sin él, la moral ya no existe más en el pueblo. Sam era el faro y su luz se ha apagado.

 

  • La llegada de la «Jaula de Hierro» moderna: Weber anticipó que el espíritu comunitario original y la ética protestante acaban siendo devorados por el capitalismo materialista y burocrático. La muerte de Sam acelera este proceso por tres razones: 1) pérdida de autoridad carismática: los jóvenes ya no tienen a alguien a quién imitar para aspirar a ser como él. Ahora, entre sus escasas opciones, solo pueden escoger entre alistarse al ejército o quedarse atrapados en la rutinaria y apática vida del pueblo; 2) cierre de espacios: sus propiedades son cerradas (el cine = proyecta películas sobre mitos del pasado como John Wayne) o vendidas y 3) muerte de la inocencia: el jefe de la manada ya no está y eso impulsa a los jóvenes a tener que crecer para ser sus propios líderes y dejar atrás la inocencia y la ingenuidad.

JACY PIERDE LA VIRGINIDAD

Jacy espera a Duane en la habitación de un motel de carretera. Al entrar a la habitación, Jacy le dice: «¡Oh, Duane! Date prisa». Ella no tiene tiempo que perder. Lester no vale y Bobby no quiere saber nada de ella mientras sea virgen y un producto que no puede comercializar. Hay una cosa con la que ella no cuenta: Duane sufre un episodio de impotencia funcional. Esto desespera a Jacy. Como es lógico. No está siendo capaz de pasar el peaje. Su plan no está saliendo tal y como lo tenía pensado.

Análisis

Jacy le mete presión y Duane se derrumba. No sabe qué ha podido pasar. Lleva tiempo esperando este momento. Jacy, completamente irritada, explota y le grita: «Fue en México. Quién sabe lo que hay por allí. ¡Te odio de verdad! No sé por qué me fui contigo. ¡Te odio! (La palabra odio está subrayada)». Jacy ni le mira. A continuación, le sentencia: «No sé cómo puede estar contigo».

Esto acaba con Duane y le hunde. La chica por la que haría cualquier cosa le odia. Por otro lado, Jacy vuelve a dejar claro que México es un país inmoral e inferior y no acepta la posibilidad de que ella no excite a Duane por estar forzándole. Ella nunca hace nada mal.

Jacy, que sigue muy enfadada, le confiesa: «Debería haber sabido que no podías hacerlo. Ahora nunca dejaré de ser virgen. ¿Qué les decimos a todos? Toda la clase lo sabe. Solo quiero llorar. Creo que eres el chico más cruel que he conocido. Mi madre tenía toda la razón sobre ti».

De esta línea de diálogo destaco dos cosas: primero, ella se preocupa por las cosas que van a opinar los demás. Si se enteran de que no han podido hacerlo, se convertirá en un chiste. No se lo puede permitir. Segundo, en la escena con su madre, ella apuesta por Duane y se opone a su madre… ahora, al ver que Duane no vale ni para tener sexo, ya no. Jacy ha claudicado y ha roto su fachada de rebelde adolescente para asumir el discurso clasista y pragmático de su madre. Ella se ha convertido en Lois. 

Antes de irse, Jacy le exige a Duane: «¡No salgas ahí fuera! No hemos tenido tiempo de hacerlo… ¡Se enterarían! ¡No quiero que nadie se entere! ¡Será mejor que no se lo cuentes a nadie! (Recoge unas prendas íntimas.) ¡Solo finge que fue maravilloso!».

Si se enteran de que sigue siendo virgen, Jacy no podrá ascender socialmente. La mujer que se desnudó delante de más personas no puede ser el hazmerreír del pueblo. Así, ella se vuelve a preocupar por la validación externa y por su opinión. 

Duane se marcha y las amigas de Jacy están fuera esperando. Él sale como un triunfador, aunque sabe que es un perdedor. Las amigas, al cabo de unos segundos, entran a la habitación y le preguntan a Jacy sobre la experiencia. Ella les contesta: «Simplemente no puedo describirlo… simplemente no puedo describirlo con palabras». Con esta escena, Bogdanovich y McMurtry dejan clara otra de las ideas de la película: la hipocresía es el pegamento de la sociedad.

Duane le pide una segunda oportunidad y Jacy accede. Seamos claros, no se la da porque le quiera… sino porque necesita saldar su peaje biológico para poder competir en el mercado sexual de Bobby y convencerle de que ella es el mejor producto fabricado en toda Texas. Duane es solo el escalón que le permitirá subir a la planta alta. Además, si gana experiencia con Duane, podrá sorprender a Bobby y él se dará cuenta de que la mejor oferta es pasar el resto de su vida con Jacy. 

Al acabar, esta vez de manera exitosa, Duane se muestra muy contento y orgulloso. Jacy, para demostrarle que ya no siente nada por él y acabar de humillarlo, le dice: «De todos modos, no creo que lo hayas hecho tan bien».

Análisis

RUTH Y LA GRADUACIÓN DE SONNY

Ruth, desde la ventana, ve que Sonny ha llegado. Su sonrisa abarca toda su cara y, al verle, le abraza con un cariño indescriptible. Luego, le coge la mano. Otra vez, en el guion dan importancia a que se cogen de la mano. Es un elemento esencial en la relación entre Ruth y Sonny. Los guionistas quieren dejarlo claro.

Al llegar a la habitación, que ya está renovada al gusto de Sonny, Ruth le regala una cartera de cuero con el nombre de Sonny bordado. El pueblo le niega su nombre; ella se lo ha dejado tejido. Se ha graduado. Él, sorprendido, le dice: «Nunca había visto una tan bonita». Se besan. Ruth no puede ser más feliz y nunca se había sentido tan querida y guapa. Con Sonny se siente reconocida. Hay unos ojos que la miran a ella. Jacy quiere todas las miradas. Ruth, solo una: la de Sonny.

Análisis

DUANE SE VA DEL PUEBLO

Después de haber perdido la virginidad juntos, Duane lleva un tiempo sin ver a Jacy. Por eso, decide llamarla. Ella, al descolgar el teléfono, le pregunta: «¿Qué hay en tu débil mente, Duane?». Le habla desde la superioridad. Se cree mejor que él. Duane le pide una cita. Jacy le rechaza con mucha mala fe: «No, no… ¿Por qué no te vuelves a México? Supongo que las chicas son más fáciles de complacer allí».

Jacy se muestra como una mujer que es difícil de enamorar y, aún más, de llevarla a la cama. No es cierto. Ahora se está vendiendo como un producto complicado de conseguir y que está fuera del alcance de muchos compradores. Está reservada para un grupo reducido y exclusivo, como Bobby. Las mexicanas, por el contrario, son unos bienes muy baratos. A esos sí que puede aspirar Duane. 

Duane le suplica que se vuelvan a ver, al menos una vez. Jacy sigue altiva y le remata: «Busca a otra persona a quien molestar. Tengo un nuevo novio. No puedo hablar contigo (…) Desde luego que no. Supongo que siempre he querido ir con él (Bobby Sheen); no me había dado cuenta. Quizás nos veamos en Wichita algún día».

Duane se ha convertido en una molestia para ella, porque ya no le necesita. Ya ha jugado bastante con él. Su relación ha cambiado muchísimo.

Al principio, a su madre le dijo que apostaba todo por Duane y que no le importaba el dinero. Luego, al ir a la fiesta con Lester, decidió comprobar cómo sería su vida si fuera millonaria. En esa fiesta conoció a Bobby y su reloj se paró. Su amor por Duane se acabó. Desde ese momento, solo ha querido estar con él para poder perder la virginidad e irse con Bobby. Finalmente, Jacy lo desprecia y ya no quiere saber nada de él, ni de su pobreza, ni de su poca experiencia sexual. Ella cree que ya pertenece a otro mundo. 

Tras su conversación con Jacy, Duane decide irse del pueblo para trabajar en las refinerías de petróleo de otro municipio. Ya no tiene ninguna razón para quedarse. Lo último que le dice a Sonny es: «Si escuchas que se separaron, dímelo».

Análisis

Como era de esperar, Duane huye. Otra vez. No lucha, corre. Es un cobarde. Ha estado muy bien construido. Ante cualquier problema (Billy, México, Jacy), él decide irse. Y, obviamente, sin Jacy ya no le queda nada. Pero, si ella vuelve a estar soltera… volvería. Es todo su mundo, como ya ha quedado claro durante todo el largometraje. El único momento en el que se ha peleado ha sido con Lester por ella. En el campo de futbol americano no es agresivo; sin embargo, por ella lo ha sido.

JACY Y ABILENE

Es sábado por la noche y Jacy está sola en su casa viendo la televisión (antes escuchaba la radio), mientras sus padres se han ido al club. Como hacía su madre en el primer acto, ya se ha sentado a matar su aburrimiento, estando pendiente de la tele. En el salón de su casa entra Abilene y se queda sorprendido por verla. Jacy se justifica diciendo: «Bobby Sheen huyó y se casó con Annie-Annie». Abilene le dice que se va al billar. Jacy quiere ir con él, pero sabe que las chicas no pueden entrar al salón. Él la tranquiliza al asegurarle que tiene su propia llave. Los dos se van.

Toda su esperanza se ha ido al traste: Bobby se ha casado. Normal. Annie-Annie ya no era virgen y podían hacer todas las locuras sexuales que quisieran. Tú (Jacy) eras virgen y no podías optar a ningún hombre millonario mientras lo fueras. Ahora estás viendo la tele un sábado por la noche en tu casa. Ese es el precio a pagar por haberla perdido tarde. Aburrida y atada a la rutina. Imagínate si encima te casaras con Duane. Vaya retrato han hecho los guionistas. Sexo y depravación como entrada a la clase social alta.

Análisis

Al llegar, Abilene comienza a seducirla. Él es famoso por ser el mejor jugador de billar del pueblo y gana mucho dinero venciendo a todos en las partidas. Este salón es su lugar. Nunca pierde cuando está aquí.

Pone su taco de billar, con el que siempre derrota a sus contrincantes, detrás de la espalda de Jacy y la acerca a su cuerpo. A continuación, se besan y él la tumba en la mesa. Ahí la esposa con las troneras y empiezan a besarse. Él la domina y consuman la relación íntima sobre el tapete. Esta vez no hay bolas de billar, porque el juego (para Abilene) es Jacy.

Es tremendo: el amante de su madre está haciéndolo con su hija. Pero, siguiendo el guion, tiene mucho sentido. En la primera escena, Abilene ha ganado dinero por no apostar por su pueblo. ¿Qué más le da mantener relaciones con la hija de su amante?

Ahora que Sam ha muerto, el hombre más cínico y amoral de todo el pueblo está dispuesto a profanar el templo de los valores. Es la muestra última de que el bien ya no existe en Anarene. El pasado está enterrado y el futuro no le guarda ni luto ni respeto. Abilene, y lo que él representa, es el reflejo de lo que es Estados Unidos. 

Análisis

Abilene lleva a Jacy a casa y ella se muestra muy contenta. Ha sido una noche especial, una que ella nunca imaginó que tendría. Pensando en el futuro, ha ganado experiencia sexual para poder impresionar a los ricos. Le ha gustado y cree que estaría bien verse más con Abilene. Él le puede enseñar mucho y, además, es el que más dinero en efectivo tiene del pueblo. Ella subirá de valor y costará más pagar su precio. Si salen más veces, ella buscará a Bobby y conseguirá que rompa con Annie-Annie. Ya tiene un nuevo plan.

Jacy se lanza a darle un beso; no obstante, Abilene le quita la cara y le anima a bajarse del coche. Jacy, hundida, acata la orden. Con las sandalias en su mano vuelve a casa. Se siente humillada… y su plan ha durado muy poco. Es un producto que se ha quedado sin pujador.

Jacy, date cuenta de que Abilene no quiere saber nada y pasa de ti. Para él eres una más. Igual que si hubieras estado con Bobby. Te entraron prisas por formar parte de la élite y te olvidaste de lo que era el amor. Derribaste a Duane y lo utilizaste como un peaje.

Queriendo entrar a formar parte del sistema, has sido devorada por el propio sistema. Te creíste que valías demasiado… y la realidad es que no vales nada. ¿Qué ofreces tú que no pueda tener otra mujer? ¿Una bonita boca? Hay miles. No eres más que un producto repetido y poco demandado.

Ahora, sabes que no podrás estar con Bobby y has sentido lo que es ser utilizada por un hombre para pasar el rato. Por elegir la riqueza, te traicionaste. Deberías haber seguido apostando por Duane y la rutina que te habría dado. Esta monotonía ya la sufres, pues estás viendo la televisión un sábado. Tú, la guapa del pueblo, no tienes con quién salir. Y lo sabes.

Tenías razón cuando le dijiste a tu madre que el dinero te hace ser miserable. Bogdanovich y McMurtry lo han retratado perfectamente. 

JACY ENCUENTRA UN NUEVO OBJETIVO

Al entrar a casa, Jacy va a la cocina y no puede aguantar las lágrimas. Lois, que está viendo aburrida la televisión, escucha el sonido del coche de Abilene. Su matrimonio es una farsa. Se levanta y va a la cocina para encontrarse con él. Sin embargo, en vez de a su amante, ve a Jacy. Enseguida sabe que ha tenido relaciones sexuales con Abilene. En el vacío de Anarene, madre e hija terminan compitiendo por el consumo del mismo hombre amoral. El mercado, desde luego, es muy retorcido. Sin embargo, al comprobar que su hija está hundida, le sale el carácter materno y trata de consolarla.

Al verla, Jacy le pregunta: «¡Ay, qué horrible es, mamá! ¿Por qué tonteas con él? Papá es mucho mejor hombre, ¿verdad?». Jacy está hundida y siente que se va a quedar sola y así se lo hace saber a su madre: «No sé qué voy a hacer, mamá. Bobby era el más guapo. Seré una solterona». Jacy, por primera vez, se siente rechazada por el mercado. Es un material con el que no se puede construir nada verdadero y puro.

Análisis

Lois, tras plantearse si ha tomado las mejores decisiones para educar a su hija, sostiene: «Ahora mismo supongo que Ruth Popper
tiene una situación más buena que cualquiera». Jacy se sorprende de lo que acaba de decir su madre. Su sorpresa es mayor cuando se entera de que Ruth Popper está teniendo una aventura con Sonny. De hecho, le dice a su madre: «¡Vaya, eso es lo más tonto que he oído en mi vida! Tiene cuarenta años». Jacy no comprende que él pueda estar con una cuarentona fea y que la elija por encima de ella. ¿Quién, en su sano juicio, ve a Ruth como un bien deseable? 

Por eso, se dice a ella misma: «Sonny siempre había querido salir conmigo». Ya ha encontrado a una nueva víctima. Jacy tiene otro objetivo: conseguir que Sonny salga con ella y deje a Ruth. Por puro ego, por volver a sentirse la protagonista y por recuperar su rol de la guapa del pueblo.

Ahora mismo, Jacy está «fuera del mercado». Y, para volver a entrar, tiene que empezar con un comprador sin estatus (Sonny) para así sentirse deseada de nuevo. Quien algo quiere, algo le cuesta. Tendrá que rebajarse a seducir a un pobre de Anarene. Él es una inversión segura. Sin fallo.

JOE BOB ES ACUSADO DE PEDERASTIA

A la sala de billares entra corriendo un policía y le avisa al sheriff que una niña ha sido raptada y que ha sido vista con el hijo del predicador: Joe Bob. Él es el pringado de clase, el que no sabe correr, el que mueve los brazos como un ganso y el menos hombre. Al final, la encuentran y arrestan a Joe. La madre de la niña se lanza sobre él. Quiere matarlo. Sin embargo, la policía consigue que Joe entre al vehículo patrulla sin que ocurra nada grave entre la madre y él. La niña está en el interior del coche comiendo una piruleta y sin las bragas puestas.

Joe Bob lo ha hecho porque tiene una profunda crisis: quiere mantener su castidad, pero no se siente capaz. Sabe que va a fallarle a Dios. Entre el impulso sexual o la religión, Joe ha caído en la tentación de escoger lo primero. Si ha cogido a una niña es porque es consciente de que ninguna mujer quiere estar con él. Quiere saciar sus necesidades sexuales, pero no tiene con quién.

Este personaje sirve para mostrar que la nueva juventud norteamericana carece de fe. El matiz que se le da es interesante: la religión, que da valores, aquí está simbolizada en un chico que no los tiene. Es más, ya no es un refugio moral. Todo lo contrario. La doctrina es vista como una fuerza represora que impone una serie de normas que el ser humano no se siente capaz de cumplir. Ahora, todo es material y no hay rastro de la espiritualidad sobre la que el credo predica. Dios, al menos en Anarene, ha muerto. Y Sam, también.

Con esto, llego a la mitad del segundo acto. En el siguiente artículo continúo el análisis. Esta vez, hablo sobre la segunda parte del segundo acto.