Título original: Viva
Año: 2026
Duración: 112 min.
País: España
Dirección: Aina Clotet
Guion: Valentina Viso, Aina Clotet
Reparto: Aina Clotet, Marc Soler, Naby Dakhli, Lloll Bertran, Guillermo Toledo
Música: Clara Aguilar
Fotografía: Nilo Mur
Compañías: Ikiru Films, Funicular Films, Movistar Plus+, 3Cat, Caramel Films
Género: Drama | Comedia. Romance | Enfermedad. Cambio Climático.
Crítica en Letterboxd
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Aina Clotet se estrena como directora y guionista en Viva, un debut brillante que le ha valido el Premio Revelación en la Semana de la Crítica de Cannes. Con un tono divertido y original, Clotet relata la historia de Nora, una mujer de cuarenta años que debe retomar su vida después de haber superado un cáncer de mama. En un mundo al borde de la sequía extrema, los planes de Nora cambiarán por completo al iniciar una relación con Max, un joven de veintitrés años.
La película es una especie de tragicomedia difícil de encasillar que, sobre todo, consigue no tomarse a sí misma demasiado en serio sin dejar de tocar con maestría temas como la vida, el amor o la muerte. La historia se fundamenta en un motivo que se repite constantemente: la consciencia de la propia mortalidad.
Nora, con el fantasma del cáncer todavía vivo, se revuelve contra su propio miedo y la sensación de asfixia que le producen su pareja y su hogar —su vida de antes—. Su mejor amiga, embarazada, lidia con el miedo a sufrir un segundo aborto proyectándose en esa pérdida y viendo vídeos sobre la superación del duelo. La abuela de Nora, una mujer muy mayor, pasa su vida en una residencia donde la muerte es el pan de cada día. La película es una huida desesperada de la muerte, que persigue constantemente a los personajes.

Clotet logra imprimir un estilo distintivo a cada plano y a cada escena. Maneja muy bien los ritmos y ha conseguido encontrar un equilibrio entre el drama inherente de la trama y los momentos cómicos. Y lo ha hecho todo tanto detrás como delante de la cámara porque también ha interpretado a la protagonista. El reparto ofrece unas actuaciones excelentes, lideradas por la propia Aina Clotet y por Marc Soler (Max), que está genial como ese joven que se desvive por sus propios deseos. Lloll Bertrán, en el papel de la madre de Nora, tiene unas intervenciones brillantes que dan ligereza al filme y logran sonsacar alguna que otra carcajada.
A la singularidad de la película contribuye la música de Clara Aguilar, con toques de electrónica que acompañan perfectamente el tono tragicómico del largometraje. También ayuda a situar la acción en un futuro que parece tan probable que asusta. La música de Aguilar actúa como una especie de ancla que hace que los pocos elementos que proyectan al espectador a ese futuro de sequía no resulten tan alejados del presente.
Por supuesto, no es accidental que la película ocurra en un contexto de sequía extrema justo cuando las temperaturas globales están alcanzando récords históricos. El comentario climático es evidente, pero en la historia es sólo una manifestación más de la omnipresencia de la muerte que, en el futuro que plantea Clotet, es algo casi tangible, algo de lo que hay que huir. La ecoansiedad, ese término que es cada vez más popular en redes sociales, está por las nubes y la solución de muchos es medicarse. La madre de Nora, psiquiatra, da alguno de los momentos más cómicos de la película con su constante prescripción de ansiolíticos y pastillas para dormir, que ofrece sin reparo alguno a casi cualquier persona, incluidas su hija y su nuera — y no hay que olvidar que España es uno de los países donde más se consumen los tranquilizantes —.
Si muchos escogen los ansiolíticos como válvula de escape para su ansiedad, Nora opta por huir de su miedo a través del deseo. Su relación con Max se convierte en una manera de sentirse plenamente viva tras su roce con la muerte. Si bien esta relación es crucial para el desarrollo de la protagonista, Clotet se excede ligeramente en el tiempo que dedica a resolverla, con unas idas y venidas que resultan algo tediosas.
No obstante, es raro que una película muestre con tanta franqueza el cuerpo, el deseo, de una mujer de más de treinta años y Clotet no se esconde en absoluto de la cámara. La naturalidad con la que retrata la sexualidad de Nora, que además ha pasado por una mastectomía, es un soplo de aire fresco.
Viva es una espiral constante, casi ridícula en el mejor de los sentidos, en el que los personajes intentan escapar del miedo a la muerte como mejor pueden. La película no se cansa de recordar lo frágiles que somos, lo rápido que se puede acabar todo y, sin embargo, lo hace con un tono esperanzador. A través de Nora, Clotet anima al espectador a revolverse contra su propio miedo, a seguir adelante, porque estar vivos significa aceptar que nos vamos a morir, temer esa muerte y seguir viviendo igualmente.



