‘Lucky Strike’, un cigarrillo, una radio y todos los clichés del cine bélico

 

Título original: Lucky Strike

Año: 2026

Duración: 102 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Rod Lurie

Guion: Marc Frydman, Rod Lurie

Reparto: Scott Eastwood, Colin Hanks, Aunjanue Ellis-Taylor, Taylor John Smith

Música: Larry Groupé

Fotografía: Lorenzo Senatore, Matthias Schubert

Compañías: BondIt, Millennium Media, Perfection Hunter Productions.

Distribuidora: Roadside Attractions

Género: Bélico, cción. Drama | Basado en hechos reales. II Guerra Mundial

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Rod Lurie (The Outpost), regresa al cine bélico en su nueva propuesta, Lucky Strike, película escrita a cuatro manos por el propio Lurie y su ya dupla creativa Marc Frydman, quien también es el productor, y protagonizada por Scott Eastwood y Colin Hanks, los hijos de Clint Eastwood y Tom Hanks, respectivamente.

Scott Eastwood (Fast X) interpreta al capitán del 254ª sección de ingeniería de combate, John Castle, quién queda atrapado y solo por detrás de la línea enemiga después de que su pelotón haya sido asesinado por el ejército alemán en una emboscada.  

Como ya hizo en The Outpost, Lurie se basa en hechos reales, aunque poco. En este caso aprovecha lo ocurrido al inicio de la batalla de las Ardenas para crear un relato de supervivencia pro americano al estilo de las películas bélicas de la década de los 40 del siglo XX, más cerca de la idea recogida en Sáhara (1943) en donde el objetivo era elevar la moral de los aliados, que de películas posteriores en donde las secuelas psicológicas de la guerra son el eje vertebrador de la historia. 

Aquí, a partir del tropo del superviviente solitario, el protagonista representa el orgullo yanqui, la resistencia y el deber como símbolos morales, y queda muy claro quién es el portador de la paz al mundo ya que bastará pronunciar en cualquier rincón del planeta las palabras mágicas: “soy americano” para encontrar aliados en el camino.

No es una sorpresa que el cine bélico norteamericano esté lleno de clichés, es verdad, pero en Lucky Strike son llevados tan al extremo que rozan lo ridículo: el enemigo está totalmente deshumanizado, los alemanes son los malos malísimos – son “no son soldados, son asesinos”–  pero además son algo torpes, y eso les pierde siempre.

Lo mismo que en Malditos Bastardos te piden una cerveza con los dedos equivocados aquí se fuman un cigarrillo por el lado que no es y ya tenemos título de la película. Así pues, en Lucky Strike los buenos ganan, los malos pierden y los justos van al cielo.

A nivel visual, Lorenzo Senatore y Matthias Schubert, los directores de fotografía, logran transmitir el ambiente gélido, brumoso y hostil del invierno en Bélgica, tanto en el uso de planos generales como en su decisión de filmar con casi total ausencia de color; podemos entender el peligro inminente y la tensión del ambiente cuando, por ejemplo, colocan la cámara justo detrás de los soldados, al estilo de lo que ya hizo Roger Deakins en 1917. 

Los enfrentamientos cuerpo a cuerpo tienen una fuerza dramática y visual impactante, el uso de planos cerrados crea sensación de asfixia y, al mismo tiempo, los planos secuencia – en la escena de la granja, por ejemplo – consiguen mantener la tensión y atención del espectador. Sin embargo, tal vez sean estos los únicos puntos fuertes de la película. 

Que la secuencia inicial esté rodada en blanco y negro no tiene ninguna justificación, ni tampoco, a mi parecer, el uso de los flashback familiares -esos en tonos cálidos, claro- metidos con un calzador del tamaño de un tanque alemán. 

La propuesta de Lurie adolece de todos los males de los que puede adolecer una película del género. Entretiene, pero un guion irregular y que avanza a trompicones no consigue mantener la tensión. Es panfletaria y no es capaz de profundizar en ningún aspecto psicológico del protagonista, ni tiene arco de personaje ni se le presume; el panorama no lo mejora la actuación de Eastwood (jr.), muy discreta, por no decir que es totalmente plana, y eso es una losa cuando quién soporta todo el peso dramático de la película es él. 

No ayuda tampoco el hecho de que todas las tramas que merecerían ser desarrolladas se queden en una insinuación, cuando no son directamente una especie de MacGuffin mal utilizado. Más allá de la escena con la que arranca la película, basada en ‘la tragedia de los 11 de Wereth’, y que no desemboca en nada, la trama que cuenta la historia de la Srta. Caldwell (Aunjanue Ellis-Taylor) parece un parche para poder crear un relato circular y justificar, de algún modo, el plot coupon de la radio Motorola SCR-30; la que carga Eastwood durante toda la película como si le fuera la vida en ello (que un poco también sí, hay que decirlo todo). 

Pero el colofón de decisiones extrañas y fallidas, sobre todo a nivel narrativo, es la aparición del caballo blanco en diferentes momentos del largometraje, a modo de símbolo de bondad, pureza y señal de que todo va a salir bien pero que no se entiende muy bien qué pinta en medio de un bombardeo, así como el perro enfrente del tanque y que él solito cambia el rumbo de toda la película.

Con todo, el filme es disfrutable si no eres un espectador exigente. No aporta nada nuevo ni valioso al género. No será la película que lo revolucione y reconocerás todos los clichés si eres aficionado al cine bélico norteamericano. Comprobarás que todo lo que se cuenta se ha contado antes y de mejor manera pero llegarás al final con la sensación de que los buenos han ganado.

 

Fotograma de Lucky Strike (imagen: Vertice 360)

 

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LO MEJOR: LAS ESCENAS DE COMBATE
LO PEOR: EL CABALLO EN MEDIO DEL BOMBARDEO
5.5