Título original: Street Fighter.
Año: 2026.
Duración: 119 min.
País: Estados Unidos.
Director: Kitao Sakurai.
Guion: Kitao Sakurai, T.J. Fixman.
Fotografía: Ken Seng.
Música: Leo Birenberg, Zach Robinson.
Reparto: Noah Centineo, Andrew Koji, Callina Liang, David Dastmalchian, Jason Momoa, Joe Anoa’i, Andrew Schulz.
Compañías: Legendary Pictures, Capcom, Paramount Pictures.
Distribuidora: Paramount Pictures.
Género: Acción. Fantástico. Comedia | Artes marciales. Videojuego.
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Street Fighter nació en 1987, creado por la compañía japonesa Capcom, como un videojuego de lucha en el que los jugadores podían controlar a diferentes luchadores y enfrentarse a rivales de todo el mundo. Sin embargo, fue Street Fighter II, lanzado en 1991, el que convirtió la saga en un fenómeno internacional. El éxito de la saga permitió que sus personajes llegaran también al cine y la televisión. En 1994 se estrenaron dos adaptaciones muy conocidas: la película de animación Street Fighter II: The Animated Movie y la película de acción real Street Fighter, protagonizada por Jean-Claude Van Damme. Posteriormente, en 2009, llegó Street Fighter: La leyenda de Chun-Li, centrada en la historia de este personaje, y en 2014 se estrenó Street Fighter: Assassin ‘s Fist. Estas producciones tuvieron una acogida desigual: mientras algunas adaptaciones animadas fueron apreciadas por los aficionados, las películas de acción real recibieron críticas por sus cambios en la historia y por no representar fielmente la esencia del videojuego.
Y ahora en 2026 nos llega una nueva versión cinematográfica, con el título Street Fighter, ambientada en 1993, los alejados Street Fighters Ryu y Ken Masters son lanzados de nuevo al combate cuando la misteriosa Chun-Li los recluta para el próximo Torneo Mundial de Guerreros: un brutal choque de puños, destino y furia. Pero detrás de esta batalla se esconde una conspiración mortal que los obliga a enfrentarse entre ellos y a los demonios de sus pasados. Y si no lo hacen… ¡fin de la partida!
Street Fighter es, sin duda, una película hecha por y para los fans del videojuego. Desde el primer momento queda claro que no pretende tomarse demasiado en serio a sí misma, apostando por un tono exagerado, bastante gamberro y que en ocasiones llega a rozar lo infantil. Sin embargo, también tiene muchísima personalidad y, sobre todo, un enorme respeto por el material original. Los personajes están muy bien trasladados a la gran pantalla, respetando sus diseños, su esencia y todo aquello que los ha convertido en iconos de los videojuegos. La mitología, los escenarios, las frases más reconocibles y los movimientos característicos están ahí, y se nota que hay un interés real por trasladar ese universo al cine. En ese sentido, la película es una auténtica gozada y un regalo para quienes hayan crecido jugando a Street Fighter.

Más allá de todas esas referencias, creo que uno de sus puntos más interesantes está en la propia historia que intenta que conozcamos a los personajes más allá de sus habilidades en combate, dándoles un trasfondo con el que poder empatizar y haciendo que sus conflictos tengan algo más de peso. El problema es que, precisamente, parece querer abarcar demasiado. Hay tantas cosas sucediendo al mismo tiempo y tantas subtramas que desarrollar que, en determinados momentos, la narración acaba volviéndose bastante enrevesada y termina poniéndose trabas a sí misma. Algunas ideas funcionan mejor que otras y da la sensación de que ciertas historias no llegan a desarrollarse todo lo que deberían.
Por suerte, todo esto se compensa en buena medida con unas escenas de acción muy disfrutables y unos visuales bastante potentes. La película sabe aprovechar el potencial del videojuego para trasladar sus combates a la gran pantalla, a eso se suma un montaje dinámico y un repertorio musical que acompaña muy bien el tono de la propuesta, haciendo que la experiencia sea entretenida incluso cuando el guion no termina de funcionar del todo. Es una película que entiende que parte de su atractivo está en el espectáculo y que, cuando se centra en ofrecerlo, consigue ser tremendamente disfrutable. Eso sí, el humor no siempre funciona, hay chistes y situaciones que encajan perfectamente con el tono desenfadado de la película, pero otros resultan demasiado forzados y llegan a hacer que algunas escenas parezcan más tontas o infantiles de lo necesario.
Por otro lado, aunque me parece que la película respeta muy bien la mitología del videojuego, creo que algunos de sus personajes secundarios están bastante desaprovechados. Hay mucho potencial en ellos y me habría gustado que tuvieran más tiempo para desarrollarse, que pudiéramos conocer mejor sus motivaciones y que no se quedaran simplemente en ser caras conocidas para los seguidores de la saga. Especialmente en el caso del villano, al que siento que le falta bastante profundidad para llegar a tener un verdadero impacto. Está presente y cumple su función dentro de la historia, pero no consigue transmitirme demasiado ni convertirse en una figura realmente memorable. Es una pena, porque creo que trabajar un poco más estos personajes habría ayudado a que la película tuviera más peso narrativo y no dependiera tanto de sus escenas de acción.
En definitiva, Street Fighter es un auténtico regalo para los fans del videojuego y una adaptación que, pese a tomarse ciertas licencias, demuestra un cariño evidente por el material original. No es una película perfecta, tiene problemas de ritmo, algunas subtramas se le van de las manos y su humor no siempre está a la altura, pero sabe ofrecer espectáculo, diversión y momentos que harán las delicias de quienes conozcan bien este universo. Ahora solo queda esperar para ver si finalmente tendremos una secuela que consiga desarrollar todo ese potencial que aquí se queda a medio camino. El tiempo y la recaudación en taquilla dirán si volvemos a ver a estos personajes en el futuro.



