Título original: L’affaire Bojarski
Año: 2025
Duración: 128 min.
País: Francia
Dirección: Jean-Paul Salomé
Guión: Bastien Daret, Jean-Paul Salomé, Delphine Gleize,
Idea: Marie-Pierre Huster
Música: Mathieu Lamboley
Fotografía: Julien Hirsch
Compañías: Coproducción Francia-Bélgica; Le Bureau, Les Compagnons du Cinéma, Artemis Productions, Cactus Prod, France 2 Cinema, Proximus, BE TV, France TV, RTBF(Télévision Belge)
Género: Drama. Thriller
Crítica en Letterboxd
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El film nos sitúa en la Francia de los años cincuenta para contarnos la historia de Jan Bojarski: un refugiado polaco que consiguió convertirse en uno de los falsificadores de billetes más buscados del país. Durante años pondrá contra las cuerdas al peculiar comisario André Mattei, dando lugar a una batalla intelectual en la que ambos acabarán pagando un precio muy alto.
Lo que más me ha gustado de la película es la manera en la que muestra a su protagonista. Jan Bojarski no se ve a sí mismo como un delincuente, sino como un artista. Eso sí, un artista anónimo que no puede recibir reconocimiento del público. Y eso le come por dentro. Evidentemente, no busca únicamente fabricar dinero; busca crear la copia perfecta. Además, el hecho de que todo esté basado en hechos reales hace que la historia resulte aún más sorprendente.
Reda Kateb firma una interpretación muy contenida durante prácticamente todo el metraje, aunque cuando la historia le exige romper esa calma responde con la fuerza adecuada. El guión acierta al mostrar el enorme desgaste que le provoca al protagonista su obsesión respecto a falsificar billetes. Hay que destacar que el matrimonio de Bojarski se deteriora progresivamente. Apenas puede disfrutar ni de su esposa ni de sus hijos con lo que acaba sacrificando su vida personal por completo. Todo por una pasión criminal que termina absorbiéndolo del todo.
Frente a él aparece un comisario igual de obsesionado con darle caza. Es el típico juego del gato y el ratón que funciona muy bien porque ninguno de los dos abandona su objetivo. En el fondo, perseguidor y perseguido terminan pareciéndose mucho más de lo que ambos estarían dispuestos a reconocer.
El director Jean-Paul Salomé apuesta por una puesta en escena elegante, sin grandes artificios. Evita en todo momento convertir la historia en un thriller de acción convencional. La fotografía, con tonos apagados y una ambientación muy cuidada, ayuda a trasladarnos a esa Francia de posguerra y refuerza el aire melancólico que acompaña a buena parte del relato.
En definitiva, La copia perfecta es una película correcta. No inventa la pólvora pero es entretenida. Tiene algunos momentos de tensión bien resueltos y una historia que engancha desde el principio. Su fuerte es que consigue despertar la curiosidad del espectador por un personaje insólito y fascinante a la vez. No obstante, no todo es positivo. La película se alarga más de la cuenta (128 excesivos minutos para la historia que cuenta) y acaba transmitiendo la sensación de que con un montaje algo más ajustado habría ganado agilidad. También cabe destacar que, si no hemos investigado nada al respecto, su final es bastante previsible. No obstante, huelga decir que este tramo final tiene una curiosidad que me encantó: aquellos billetes falsificados acabaron siendo piezas de coleccionista con un enorme precio en las subastas. Y eso es algo que, de alguna manera, convierte a Jan Bojarski en el artista que siempre quiso ser. No en vano, muchos le apodaron el “Cézanne de la falsificación”. Chapeau.



