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¿Hawaii o Kawaii? Capítulo 1: Your Name y Nolan

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Que nadie se altere, se perfectamente que Christopher Nolan ni siquiera se ha pasado a saludar durante la realización de esta película. Y si así hubiera sido, ya nos habríamos enterado por Twitter. Además, no es menester quitarle ni un ápice de mérito a Makoto Shinkai por el peliculón que se ha sacado de la manga. Pero, antes de nada, toca presentar este artículo hablando un poco de mi situación.

Desde hace bastante tiempo, he tenido esa espinita por no acercarme al anime. Siempre estaba ahí la idea, pero nunca se daba. Hasta que, firme en mi postura, me dispuse a sentarme en mi sofá favorito (el único que tengo), puse esta película en el televisor y me maravillé.

Bueno, vamos a ser sinceros. Previamente ya había disfrutado de la increíble Wolf Children, pero creo que era necesario empezar con Your Name. ¿La razón? Ninguna en particular. Más bien es un sentimiento, algo de lo que rebosa este largometraje. Y algo que le falta al director que le acompaña en este titular.

La relación del escritor de este artículo con el director británico ha sido cuanto menos extraña. De considerarlo un maestro del séptimo arte a denostarlo por completo ante su estilo hiper trillado, su última película consiguió reconciliarme en cierto modo con su cine. A Nolan le gusta hablar mucho sobre las personas o, al menos, sobre lo que el considera que son las personas. Todos sus personajes están marcados por una serie de problemas con algún allegado. No obstante, más que un planteamiento sobre emociones, en multitud de ocasiones sus películas parecen más un ensayo sobre el comportamiento del ser humano en según que situaciones, todas trazadas desde un filtro similar, carente de sentimiento. La excepción se sitúa en Interstellar, donde realmente Nolan abre un poco su corazoncito y nos permite explorar la verdadera condición de la relación entre sus personajes. Previamente, lo máximo que teníamos era un Leonardo DiCaprio que nos quería hacernos creer que todo lo del Titanic era un sueño, manipulando la mente de Marion Cotillard.

Pero como todos ya sabemos, porque Nolan es de todos, existe otro elemento capital en la filmografía de este director: el tiempo. Su tratamiento ha sido sumamente interesante. Sus películas han tratado de situarlo desde diversos puntos de vista. En Memento, Origen e Interstellar forma parte fundamental del argumento, mientras que en Dunrkerque su uso es mucho más sutil y al mismo tiempo, bastante más potente. Es algo que se puede apreciar incluso en la duración de sus películas, donde el tiempo pasa a complicar la trama. Sin embargo, en su último largometraje la duración disminuye y el sentimiento de angustia está mucho más concentrado.

La trilogía del Caballero Oscuro probablemente marque la excepción con todo lo que comentó. Para empezar, la idea del tiempo queda supeditada a ciertos momentos puntuales en la saga en los que se convierte en elemento de peligro. Por otro lado, todo lo concerniente al aspecto del ser humano tiene su particularidad. Y es que en esta ocasión todo depende de la tradición que posee el personaje. Con esta trilogía, Nolan trato de acercarse al Batman más oscuro, por lo que mucha parte de su cosmovisión a la hora de crear personajes quedo a un lado. Con ello consiguió crear lo más cercano a personas reales que ha logrado en toda su filmografía (si, lo sé, Interstellar) y aun así siguen faltando mucho recorrido, merced de lo que proponen los cómics del personaje.

¿Y que tiene que ver todo esto con Your Name? Bueno, al fin y al cabo, sus dos temas esenciales son el tiempo y el amor. Ambos han aparecido en la trayectoria de Nolan, pero su visión es muy diferente. Y es algo cuanto menos curioso. Un director cuya obra se ha caracterizado temáticamente por trazar una percepción sobre los seres humanos en la que se pierde considerablemente uno de los aspectos más importantes: su corazón. Todos estos personajes están vistos desde muy lejos, mientras que en Your Name lo principal es la conexión, no sólo entre los protagonistas, sino con el espectador. Creo que es de las pocas veces que he deseado que todo acabará bien en la película, que ambos acabarán juntos a pesar de las dificultades que han vivido.

Y esto se extiende también al tiempo. Mientras que para Nolan es una manera de complicar la trama con nuevos giros argumentales, para Shinkai es una herramienta muy original de reforzar su premisa inicial. La película pasa por diversas fases pero nunca abandona el amor como punto principal, cocinando a fuego lento pero sin pausa una historia inicial llena de sentimiento. Se que me repito mucho con esta palabra, pero es que creo que no hay mejor manera de describir Your Name. Es una película con una de esas escenas que tendré por siempre en mi memoria, por la sonrisa que me saco, por las lágrimas que tuve que contener y por el nudo en la garganta que me dejó.

Con todo esto, no quiero decir que no me guste nuestro querido amigo Nolan. Disfruto mucho sus películas, me entretienen y me encantan sus bandas sonoras. Pero siempre me falta algo para conectar con todo lo que plantea porque parece que, aunque detrás de todas esas capas de espectacularidad me esté hablando como ser humano, esos personajes no se parecen en nada a lo que yo siento o sentiría. Por otro lado, a Makoto Shinkai solo le ha hecho falta situarme en diversas situaciones en las que me reconozco como individuo, plantearme anhelos que mantengo durante mi vida y desear que ese desenlace tan mágico acabé cumpliéndose.

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