PREGUNTA: ¿En qué momento nace la idea de hacer Los Resucitados? ¿Por qué elegir la Semana Santa como escenario para un relato de terror?
ESTEBAN DIBA: Básicamente a mí siempre me ha gustado mucho hacer historias muy universales. Por así decirlo, hollywoodienses. De zombis, de terror clásico,…pero siempre desde nuestro punto de vista. Nosotros no estamos en Texas, somos de Córdoba. Y queríamos transmitir también, de formas que nunca se hayan visto, nuestra propia cultura.
Sí que se ha visto la Semana Santa en alguna que otra película y en series, pero creo que nunca con esta ambientación de terror, con zombis en una procesión. Yo cuando voy a una procesión obviamente no pienso eso, pero sí en que es un escenario muy cinematográfico que se presta mucho a hacer una escena épica con tanta gente, con el humo, con la banda… Y claro, pues pensando en eso digo «¿Qué pasaría si se originase un apocalipsis zombi en una procesión de Semana Santa?»

P: ¿Qué referentes has tenido en mente a la hora de construir Los resucitados?
ED: Referentes tengo muchísimos. A mí me gusta mucho Paco Plaza, Álex de la Iglesia… Y si nos vamos fuera de España, pues Guillermo del Toro. Tengo muchos referentes que ven el terror desde una perspectiva única. Siempre se habla de lo que uno sabe, ¿no? Recuerdo una charla de David Sainz (Luger), él decía: en la que decía, «Escribe de lo que sabes, de lo que has vivido». Y claro, yo llevo en Córdoba toda la vida. He estado viendo las procesiones y, más o menos, es una cosa que conozco bien, te guste o no. Entonces es eso, expresar mi perspectiva.
Cuando pensamos en la idea de contar esta historia siempre tuvimos en mente hacerlo con respeto, porque sabemos que aquí hay mucha gente para la que las imágenes son muy importantes para ellos y queríamos respetar todo eso. Aunque mezclásemos dos mundos totalmente diferentes, los zombis y la Semana Santa, siempre lo hicimos desde el entendimiento de qué significa para los cofrades y para la gente que de verdad cree. Quisimos llevarlo al máximo exponente de la fe. Al final, lo que queríamos representar en Los resucitados es la misma penitencia que están haciendo en la procesión, pero llevándola al ‘mundo real’, entre comillas. O sea, están viviendo lo mismo que están representando en la procesión.
P: ¿Qué herramientas de inteligencia artificial utilizaste durante la creación de Los resucitados y cómo se integran con el rodaje de planos reales?
ED: Nosotros tenemos una empresa que se llama Uveox donde hacemos desde hace mucho tiempo audiovisual con inteligencia artificial. En la mayoría de los casos, casi todo es 100% IA, es decir, no hay actores. Pero yo siempre he tenido en la cabeza que el futuro realmente no es todo 100% IA, sino que va a ser una mezcla. Una mezcla entre live action, entre trabajar con actores, con equipo humano de verdad y herramientas de inteligencia artificial. Y por muchos motivos porque abarata los costes, porque te deja ser mucho más imaginativo y porque es todo mucho más controlado.
Imagínate que tuviésemos que haber cortado una calle de Sevilla o de Córdoba, que hubiéramos tenido que poner ahí toda la procesión, añadir todo el vestuario… se nos habría ido muchísimo de las manos. Lo que hicimos fue rodar en una nave diáfana, al igual que graban Avatar o muchas películas que realmente lo que necesitan son elementos de atrezzo simple para tener referencias en postproducción, y un espacio donde los actores se puedan mover. Entonces queríamos trabajar y explorar esa vertiente de mezcla entre live action e IA, siempre dándole mucho valor a los actores.
Un actor es único. Aunque la IA avance muchísimo y pueda actuar muy bien, nunca va a ser tan perfecta y tan pura como un actor que ha vivido su vida, que ese día puede estar muy inspirado o tener un mal día, y eso también se refleja en cámara. Puede transmitir muchísimo más que lo que va a ser una IA. A nosotros nos gusta incluso improvisar en algunas ocasiones y trabajar muy de tú a tú con los actores. Como ya estábamos trabajando mucho con inteligencia artificial, teníamos muy claro desde antes de empezar cómo lo íbamos a hacer en postproducción. Utilizamos herramientas como Freepik Spaces, Flux…También Nano Banana, que es una herramienta de Google para generar imágenes. Seedance 2 y Kling para vídeo; Magnific para el escalado y mejora de calidad; y Suno para la música. En general, usamos muchísimas herramientas.

P: Dentro de todo el proceso, ¿qué fue lo más complejo de resolver: la grabación, la generación de imágenes, el montaje,…?
ED: En la Semana Santa de mi pueblo, Monturque, he salido de nazareno y llevando incienso. Pero, por ejemplo, la parte del costalero, cómo funciona realmente un paso por dentro, cómo es la estructura, me costó entenderla. Y también me costó mucho encontrar imágenes en Internet. Al final, aunque la procesión no quería ubicarla exactamente en ningún sitio, sí estaba inspirada en las procesiones de Málaga, porque allí los costaleros van por fuera. Yo quería que la cara de los costaleros fuera siempre visible, así que me inspiré en los pasos de Málaga. Pero justo sobre la estructura de esos pasos hay muy poca información, curiosamente. Hay muy pocas fotos limpias, sin miles de personas alrededor. Entonces, para estudiarlo, tuve que entenderlo por mi cuenta. Y claro, la inteligencia artificial, al final, es una base de datos. Se notaba que también tenía muy pocos datos sobre cómo funciona la Semana Santa.
Si yo no le daba definiciones muy precisas, a lo mejor me ponía a los costaleros andando hacia atrás. No entendía bien cómo funciona un costalero ni cómo deben llevar el paso. Y como yo tampoco dominaba del todo algunos aspectos, me costó bastante explicarle correctamente cómo funcionaban ciertas cosas. También tuve que entrenar modelos propios, por ejemplo para la música. Porque si se lo pedía directamente a Suno, no sabía crear bandas de cornetas y tambores ni nada del estilo. Me generaba cosas que sonaban más a circo o a algo que no correspondía, así que tuve que entrenar mi propio modelo.
Otra cosa importante es que, como he trabajado con muchos modelos abiertos, hay limitaciones a nivel de censura. Aunque en Los resucitados no hay gore, con temas religiosos si había problemas. En cuanto detectaban un nazareno, una virgen o algo similar, algunas herramientas bloqueaban el contenido y no me dejaban trabajar. Así que tuve que ser ingenioso para sortear esas limitaciones: usar máscaras, combinar técnicas… y tirar también de mis conocimientos de efectos especiales tradicionales, con herramientas como After Effects o DaVinci, para solucionar ciertos problemas. Pero, en general, fue bastante más fácil trabajar así que hacerlo 100% con inteligencia artificial.
Al final ya teníamos a los actores, teníamos todos los planos grabados y los movimientos de cámara definidos. Lo único que había que hacer era reinterpretarlo con IA, que es mucho más sencillo que construir todo desde cero. Lo más complicado quizá fue ubicar el escenario, porque era ficticio. Habría sido mucho más fácil usar referencias reales, pero queríamos que todo fuera sintético. Ahí sí que tanto la IA como nosotros tuvimos que esforzarnos para entender bien los espacios. Pero, por lo demás, como digo, fue bastante más sencillo que otros proyectos.

P: ¿Crees que la inteligencia artificial está dando lugar a un nuevo lenguaje cinematográfico o es una evolución de las herramientas existentes?
ED: Bueno, no diría que se esté creando un nuevo lenguaje cinematográfico como tal. Puede que las redes sociales, como TikTok, estén acelerando mucho la forma de contar historias. Lo que está haciendo la inteligencia artificial es abrir la puerta a nuevos artistas que tienen historias muy interesantes que contar, pero que antes no tenían los medios para hacerlo. Es decir, si nosotros hubiéramos tenido esta idea hace seis años, no habríamos podido llevarla a cabo sin un presupuesto bastante amplio.
Creo que ahí está la clave: la inteligencia artificial abarata costes sin que se note en la calidad. Y cuando el arte se democratiza y todo el mundo puede contar historias, lo que realmente importa es la visión del autor. Es como escribir un libro: hoy en día cualquiera puede hacerlo, pero ¿por qué alguien querría leer el tuyo? ¿Qué te hace especial? Yo creo que el futuro va hacia eso: autores con una visión muy clara, que queramos ver por su forma de contar. Se va a democratizar tanto que cualquiera podrá crear una historia. En muchos casos será algo para reírte con amigos, pero si tienes una visión potente, una idea clara y sabes contar algo universal que haga sentir al espectador, entonces dará igual si está hecho con IA, animación o actores. Lo importante será el mensaje y cómo se transmite.
P: ¿Qué opinas de aquellos que ven la IA con recelo o incluso como una amenaza?
ED: A ver, por una parte lo entiendo en muchos sentidos. Es una tecnología nueva y hay mucha gente que todavía no la entiende. Por ejemplo, en el Festival de Málaga, al que vamos todos los años, recuerdo que la primera vez que hablamos de inteligencia artificial fue hace unos cuatro años. Entonces nadie se la tomaba en serio. Al año siguiente, algunos ya empezaban a mostrar cosas hechas con ella. Y este año, ya todo el mundo estaba hablando de inteligencia artificial. Todos los dossieres de películas, documentales y series estaban hechos con estas herramientas. Incluso nos llamaban a nosotros para realizar acciones con IA.
De hecho, lo que hemos hecho con Los resucitados es algo que ya nos estaban pidiendo desde el propio festival. Cada vez se va a ir asimilando más. Sí, va a haber detractores y eso va a continuar durante unos años, pero mucha gente que criticaba la IA hace tiempo ahora mismo ya la está utilizando. Y eso va a seguir pasando. Quienes hoy se quejan de la inteligencia artificial, probablemente acabarán usándola de una forma u otra en unos años.

P: ¿Qué dirías que pierde y qué gana el cine cuando entra la inteligencia artificial en el proceso?
ED: Pues a ver, va a haber mucha basura. Es decir, contenido hecho por gente sin alma creativa, por así decirlo. Muchos influencers que ya tienen muchas visitas van a poder crear “películas” sin haber estudiado cine ni saber realmente cómo contar una historia. Simplemente le dirán a la IA que genere algo, y eso lo verán miles de personas, pero será contenido vacío. Entonces sí, creo que se va a llenar de mucha basura, porque es contenido muy fácil de hacer. De hecho, ya está pasando: ahí están las ‘frutinovelas‘ en TikTok. Por eso creo que el público va a tener que ser más exigente a la hora de consumir contenido.
Habrá que aprender a encontrar las “perlas” entre una cantidad enorme de material. Nunca en la historia se ha producido tanto contenido como ahora, y eso solo va a ir a más en los próximos años. Así que tendremos que fijarnos más en los autores. Quién nos gusta, por qué nos gusta, qué tipo de historias queremos consumir. Pero, al mismo tiempo, la gran ventaja es que cualquier persona que realmente tenga algo que contar va a poder hacerlo.
Nosotros, por ejemplo, llevamos mucho tiempo intentando financiar nuestros propios proyectos, y eso puede llevar años. Y cuando por fin consigues sacarlos adelante, a lo mejor ya no tienes la misma energía ni la misma conexión con la historia que cuando la concebiste. Ahora, con la inteligencia artificial, eso cambia. Puedes contar esa historia en el momento en el que la sientes. En ese sentido, es una oportunidad enorme. Creo que hay que entender que esto no se va a detener porque la gente se queje. No se le pueden poner puertas al campo. No hace falta que todo el mundo la utilice, pero sí es importante entender qué puede hacer, qué no, y asumir que está aquí para quedarse.
Puede ser una herramienta aliada o una amenaza, depende de cómo la uses. Pero lo que está claro es que va a ir a más. Y, de hecho, los cortos o películas que se están haciendo ahora con IA probablemente sean lo peor que vamos a ver en comparación con lo que vendrá. A partir de aquí, solo puede mejorar.
P: Como fundador de Uveox, ¿cómo conectas este tipo de proyectos más creativos con aplicaciones reales dentro del mundo empresarial?
ED: Al final, nosotros en Uveox nos dedicamos en gran parte a la formación, sobre todo en inteligencia artificial y en la creación de contenidos con ella, ya sea cine, efectos especiales y demás. Pero si alguna empresa nos pide integraciones específicas también las hacemos. La inteligencia artificial tiene aplicaciones en prácticamente todos los sectores. Nosotros hemos formado a todo tipo de perfiles: cardiólogos, profesores, fotógrafos… y muchos más. Porque realmente encaja en cualquier ámbito.
Por ejemplo, para la gestión de almacenes en una tienda, para atención al cliente mediante callbots, que te atienden cuando llamas por teléfono, o para automatizar procesos mecánicos. La idea es que las personas puedan centrarse en tareas donde sí brillan, en lo creativo o en lo que requiere pensamiento. Un humano no brilla gestionando agendas o respondiendo correos en la mayoría de los casos; eso lo puede hacer una IA perfectamente. Por eso se puede aplicar a tantísimas cosas. Incluso en el mundo del cine.

Nosotros ahora en Uveox estamos desarrollando algo así como agentes inteligentes. Por ejemplo, una especie de asistente que se integra en Telegram y te avisa cada vez que aparece una ayuda o subvención relacionada con tu proyecto. Si estás desarrollando una película, te da toda la información, te rellena un borrador y tú solo tienes que revisarlo y enviarlo. También tenemos agentes para organizar equipos: para el departamento de arte, vestuario, guion… Incluso puedes pedirle cosas como “hazme un resumen de la reunión de ayer” o “¿qué plan hay mañana?, ¿dónde se rueda?”. Es como tener un asistente que lo sabe todo y que además puede ejecutar acciones. Se puede utilizar para muchísimas cosas, para liberar tiempo y potenciar la creatividad.
Por ejemplo, en departamentos de arte, ahora mismo estamos trabajando de forma que, si alguien dice “creo que a la actriz le pegaría un vestido rojo”, lo podemos visualizar al instante. Ya no hay que esperar días o semanas a que alguien haga un boceto. Eso agiliza muchísimo los procesos. Al final, permite probar ideas, ver qué funciona y qué no, y avanzar mucho más rápido hasta llegar al resultado que realmente buscas.
P: ¿Qué tipo de historias crees que la IA permitirá contar que hasta ahora eran inviables?
ED: Pues yo creo que prácticamente cualquier cosa. La inteligencia artificial va a abrir muchas puertas, sobre todo para contar historias que antes eran inviables. Por ejemplo, Los resucitados era una historia muy difícil de hacer sin un presupuesto elevado. Estamos hablando de zombis, multitudes, escenas de acción… Todo lo que sea fantástico va a beneficiarse muchísimo, porque ahora los autores pueden contar historias que antes no podían. Pero no solo eso. Realmente se puede aplicar a casi cualquier tipo de proyecto.
Si quieres rodar una historia en Córdoba o en Sevilla y luego transformar el escenario para que parezca Japón, ahora puedes hacerlo sin necesidad de desplazarte. Incluso puedes modificar la iluminación, el entorno… Ahora mismo, si estás estudiando cine y te juntas con tu equipo, puedes hacer cosas que antes eran impensables. Si alguien sabe de iluminación, podéis trabajar sobre ello; pero también podéis cambiar el atrezzo, el encuadre… Incluso si no tenéis grandes medios podéis mejorar la imagen, simular ópticas distintas o modificar la textura visual de la película. En definitiva, como digo, ahora mismo prácticamente no hay límites. La imaginación es el único límite.


