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‘El Señor de los Anillos’: los tres retos (y oportunidades) del faraónico proyecto de Amazon  

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La sorpresa fue mayúscula para todos. En mitad de verano, agosto, con nuestras cabezas en cualquier sitio menos en la Tierra Media. Y la publican: la primera imagen de la que será la serie más cara de la historia, ‘El Señor de los Anillos’, abanderada por Amazon Prime Video. La foto, fríamente calculada para ser el primer teaser de este faraónico proyecto, respalda a gritos lo que han sido más de 460 millones de euros de inversión solo para la primera temporada (a lo que se suman los 250 de derechos abonados a The Tolkien Estate, últimos propietarios de la obra de J.R.R Tolkien).

Es más que evidente que para embarcarse en este proyecto, Amazon Prime no va a ciegas. Si se ha tirado a la piscina, se ha asegurado antes de llenarla de agua. Más allá de lo que será el producto final, adaptar el resto de las obras de Tolkien es algo tremendamente costoso, tanto a nivel creativo como de inversión. Un auténtico berenjenal. Entre otras cosas, porque tendrá por delante tres importantes retos, que con la maña necesaria, pueden convertirse en grandes oportunidades:

  1. Seducir a un “nuevo” público masivo

Es cierto que no empiezan desde cero y hay mucho ya construido. Con la intención de conectar con lo ya conocido, se ha optado muy deliberadamente por llamar a la serie ‘El Señor de los Anillos’, a pesar de que en los textos y la obra que adaptarán la acción transcurre miles de años antes de lo acontecido tanto en El Hobbit como en El Señor de los Anillos. Las relaciones con las trilogías de Peter Jackson serán – a priori – puntuales, aunque ya en las mismas había referencias directas a lo que se podrá ver en esta serie – el auge y caída de Sauron, la forja de los anillos de poder…

Sin embargo, los elementos más reconocibles por el público general de estas películas serán más escasos. Es decir, en principio no se espera que puedan tirar de cameos como el de Legolas (aunque la aparición de Orlando Bloom en las cintas de ‘El Hobbit’ fuera mucho más que testimonial), ni de ninguno de los personajes principales de la saga cinematográfica.

De hecho, el reparto anunciado hasta la fecha está compuesto en su gran mayoría por caras desconocidas. Esto último también será un gran desafío que, con algo de fortuna, puede convertirse en uno de sus mayores aciertos: pocos eran conocidos en el reparto inicial de Juego de Tronos y ahora son de los actores más populares a nivel mundial. Partir de cero en tu elenco te permite evitar prejuicios que distraigan al espectador. Con un poco de carisma y talento, El Señor de los Anillos puede crear toda una generación de intérpretes que produzcan oro con su simple pestañeo y hacer que les sea imposible pasear por la calle sin ser canibalizados a selfies.

Por ello, aunque no estemos hablando de una historia completamente nueva, es cierto que es de las producciones hasta la fecha que más se va a separar de lo conocido por el gran público en cuanto a Tolkien: aparecerán nuevos personajes, escenarios y conceptos que requerirán de pericia de guion para no perder a un espectador despistado. Las historias que pretende adaptar Amazon con su El Señor de los Anillos eran, hasta ahora, parte de un público relativamente de nicho.

  1. Convencer a los más cafeteros

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Como se ha dicho, la serie adaptará, al menos en su primera temporada, lo acontecido en la Tierra Media durante su Segunda Edad. Esto es algo más complicado de lo que parece. No fue casualidad que El Señor de los Anillos y El Hobbit fueran las primeras (y hasta ahora, también las únicas) obras adaptadas del Profesor. Ambas presentaban estructuras cohesionadas, continuas y que, en muchos momentos, podían compartir los ritmos y tempos exigibles en el cine. Sus adaptaciones, a pesar de no ser nada sencillas, eran asumibles.

Por lo demás, Tolkien no tuvo la oportunidad de ordenar sus escritos y publicarlos de una forma cerrada. Tras su fallecimiento, fue su hijo, Christopher Tolkien, quien dedicó su vida a recopilar, estructurar, revisar y editar el inmenso legado de su padre. Publicar el resto de la obra de Tolkien ha supuesto una tarea hercúlea. Adaptarla a serie, será otra.

Es de esperar que la fidelidad al material original escrito por Tolkien sea cuanto menos ambigua. Exigir una traslación idéntica a la pantalla de estos relatos sería, para empezar, injusto e inasumible, y, para terminar, se llegar a ser posible, tedioso. Es evidente que Tolkien no escribió pensando en una futura traducción a lenguaje cinematográfico de sus relatos. Éstos estaban mucho más orientados al estilo de romance y de epopeya de sus admirados mitos y leyendas latinas, griegas y nórdicas. Sus escritos no presentan una exposición, ni estructura o ritmo, ni tan siquiera argumento, como para contarlos de forma íntegra en una serie en 2022. Nunca antes ha sido tan necesario saber diferenciar entre libro y adaptación.

Esto puede ser toda una oportunidad para dar rienda suelta a una libertad creativa voraz, mientras se mantiene el espíritu de su obra. Ir a donde Tolkien no pudo llegar, construir sobre sus ideas y conceptos es un reto fascinante. Nunca es buena señal que la creatividad quede maniatada por algo que ya ha sido contado.

Amazon deberá tener en cuenta, y esperar, que los fans más acérrimos de Tolkien echen chispas por los no pocos cambios (necesarios) que se introducirán en este regreso a la Tierra Media. Aquí el reto es doble: por un lado, convencerles de que la nueva historia tiene su propio valor independiente a lo dejado por el Profesor. Por otro, no dejar que esa esperable furia rompa sus esquemas como pasó con la última trilogía de Star Wars de Disney.

  1. Dejar huella

El rival a batir es más que evidente: Juego de Tronos, la serie que lo cambió todo. Tras su marcha, la pugna se abrió para ocupar su trono. Cada plataforma sacó su baraja de cartas, para tener su propia “Juego de Tronos”. Unas se quedaron a medio camino, como The Witcher en Netflix. Otras están rozando su nivel: con The Mandalorian Disney+ siguió su estela de culminar ese proceso por el cual las producciones de cine y televisión dejaban de diferenciarse en cuanto a valor de producción.

Aunque merezca una discusión aparte analizar si es posible, con la fragmentación de mercado actual, lograr lo que hizo Juego de Tronos, lo que no tiene debate es que ahora, Amazon Prime ha puesto sus mejores cartas sobre la mesa. Unas cartas en forma de relatos mitológicos, mundos y reinos olvidados y tintes de tragedia griega, escritos por uno de los autores más influyentes del siglo XX. Tienen una buena baraja. ¿Será suficiente?

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