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Crítica – ‘Midsommar’

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midsommar

Título original: Midsommar

Año: 2019

Duración: 140 min

País: Estados Unidos

Dirección: Ari Aster

Guion: Ari Aster

Música: Bobby Krlic

Fotografía: Pawel Pogorzelski

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson

Productora: B-Reel Films / Parts and Labor / A24

Género: Terror, drama, intriga

Ficha en Filmaffinity

Midsommar es la película de terror del año. Al igual que ocurrió con Hereditary, la segunda pesadilla fílmica del director Ari Aster ha sido concebida para dividir opiniones. O la amarás o la odiarás, sin término medio. De momento, el hecho de que un servidor considere esta la crítica más compleja que le ha tocado escribir jamás es un logro en sí mismo. Midsommar es inabarcable, indescriptible e inmensa.

Es uno de esos títulos que residen en ese maravilloso limbo situado entre el placer y la angustia, el caos y la cordura. Todo es tan confuso y a la vez tan reconfortante que dudas de estar viendo un paraiso, un infierno o un punto intermedio entre ambos. Disfrazar al oscuro mal de un colorido bien es una de las decisiones más inteligentes que se han tomado en el cine de terror contemporáneo. Porque nadie es más perverso que el que asesina mientras sonrie.

Midsommar
Fotograma de ‘Midsommar’

Midsommar es la perfecta simbiosis entre Saló o los 120 días de Sodoma de Passolini y el Jardín de las delicias de El Bosco. Del primer título, Aster recoge ese ansía por estudiar la maldad humana y esa capacidad de convencer al espectador de que cualquier cosa puede llegar a ocurrir. De la segunda, adapta esa maestría del pintor para utilizar el naturalismo y el ambiente festivo como vehículo para el pecado y el dolor. Aster propone una concepción tan ambigua del bien y el mal que ambos acaban siendo indiferenciables. Midsommar camufla la hostilidad en un abrazo y la hospitalidad en un grito.

Dejando de lado su enigmática pero completa narrativa, nos encontramos ante un apartado visual deslumbrante. El director presenta una propuesta que oscila entre el estático perfeccionismo de Lanthimos y el dinamismo alucinógeno de Noé. Es fácil percibir en Aster un afán por mostrar un sello de identidad visual, un anhelo por crear escuela. Será el tiempo el que decida si el estadounidense lo consigue o no. De momento, podemos confirmar que, junto a Robert Eggers (The Witch) y David Robert Mitchell (It follows), está marcando las bases de un nuevo terror promovido por la Productora A24.

Ojalá en este elevated horror encontremos esa película que cambie nuestra concepción del género para siempre. Y un servidor no tiene miedo en apostar por Ari Aster como ese futuro profeta que llevará al terror a su tierra prometida. Midsommar, aún rozarla, no alcanza la perfección. No obstante, y siguiendo la ambigüedad anteriormente nombrada, hacía muchísimo tiempo que no lo pasaba tan bien/mal en una sala de cine. Junto con Suspiria de Luca Guadagnino, lo más parecido a una pesadilla que ha pasado por nuestra cartelera en los últimos años.

Ari Aster, estás loco. Por favor, no recuperes nunca la cordura.

Lo mejor: Darse cuenta de que probablemente no volvamos a vivir nada igual

Lo peor: Su duración y su ritmo pueden echar a alguno/a para atrás

Nota: 9,5/10

 

 

 

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