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Crítica – La Casa de Papel (T3)

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Papel

Título original: La casa de papel (TV Series)

Año: 2017

Duración: 70 min.

País: España

Dirección: Álex Pina, Jesús Colmenar, Miguel Ángel Vivas, Alex Rodrigo, Alejandro Bazzano, Javier Quintas

Guion: Álex Pina, Esther Martínez Lobato, David Barrocal, Pablo Roa, Fernando Sancristóval, Javier Gómez Santander, Esther Morales

Música: Iván Martínez Lacámara, Manel Santisteban

Fotografía: Miguel Ángel Amoedo

Reparto: Álvaro Morte, Úrsula Corberó, Itziar Ituño, Paco Tous, Pedro Alonso, Miguel Herrán, Alba Flores, Jaime Lorente, Esther Acebo, Najwa Nimri, Hovik Keuchkerian, Rodrigo de la Serna, Fernando Cayo, Darko Peric, Fernando Soto, Enrique Arce, Kiti Manver, Juan Fernández, Anna Gras, Fran Morcillo, Miguel García Borda, Roberto García Ruiz, Mario de la Rosa, Pep Munné, Clara Alvarado, Susi Sánchez, José Manuel Poga, Belén Cuesta

Productora: Netflix, Vancouver Media

Género: Serie de TV. Thriller

 

Una de las series más esperadas de 2019 ha llegado arrasando con todo. No es de extrañar ya que La Casa de Papel se ha convertido en una verdadera sensación a nivel internacional. Casi podría parecer que el mensaje que trasladan el Profesor y su grupo ha logrado calar como símbolo para su público, como si la historia de la serie se trasladará a nuestra realidad. Vivimos tiempos combulsos, por lo que las llamadas a la rebelión van a tener la atención desde el minuto uno, aunque después estás deben tener una resolución consecuente. La Casa de Papel, a priori, entrega un entretenimiento considerable que se regodea demasiado en su supuesta habilidad en el guion.

La introducción deja muchísimo que desear. No sólo por los primeros minutos que son un verdadero chiste sino por la premisa que da movimiento a los personajes. La concatenación de eventos que llevan al grupo a reunirse de nuevo para llevar un plan aún más alocado es, sencillamente, absurda. Cabe recordar que en la misma ficción han pasado dos años desde el exitoso golpe llevado a cabo por la banda en los que la precaución en cada movimiento ha sido milimetríca (o, al menos, eso parece darse a entender). Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, los dos personajes más “impulsivos” de la serie dan al traste con esta idea.

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Es imposible negar la capacidad que tiene la serie para hacer que el público consiga engancharse. Los guionistas realizan un importante énfasis en los personajes y les sitúan en momentos de empoderamiento (nunca mejor dicho, Nairobi molas mucho) para que la identificación sea máxima. Pero antes de llegar a todo eso es necesario pasar por una serie de sinsentidos y concesiones para que la trama avance. Es una base argumental muy inestable por la enorme cantidad de huecos que posee en un primer momento y que luego se acaban rellenando como buenamente se puede. Esto conlleva que los personajes hagan un parón en lo que sea que estén haciendo, ya sea llevar un paso más allá su arco o en un momento de catarsis, para que el sarao montado en el robo pueda seguir su curso. De hecho, ¿cuál es la finalidad del atraco de esta temporada? ¿Un pulso al sistema? ¿Salvar a un miembro de la banda? Se trazan demasiadas preguntas que la serie cree responder, pero que en realidad son parches.

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El más grande de todos ellos es el regreso de Berlín. No hay que desmerecer el enorme desempeño que realiza Pedro Alonso en la serie, pero la justificación está cogida con demasiadas pinzas. No sólo porque la motivación principal aparece de la nada ya que en ninguna de las anteriores temporadas se hace una mínima mención al respecto, sino por el regreso constante a temas y relaciones más que trilladas a partir de flashbacks sobre flashbacks. Sin embargo, los nuevos personajes aportan una luz muy brillante al desarrollo. Destacan un desatado Rodrigo de la Serna como supuesto jefe del atraco que lo deja todo en la serie y una Najwa Nimri que roba cada segundo que aparece en pantalla y que deja con ganas de mucho más.

Más allá de todo lo comentado y de las objeciones que se puedan hacer al guion, hay que reconocerle un gran mérito a La Casa de Papel. La acción ha mejorado considerablemente y con el paso de los capítulos, la trama adquiere un cariz muy interesante, consiguiendo envolver a los personajes de forma eficiente. Tanto es así que el final alcanza un clímax sobresaliente que, incluso con los problemas que pueda conllevar el desarrollo, deja con ganas de más. Y eso, en una sobrepoblación de series como la que vivimos, es muy difícil. Bella ciao.

Nota: 7,5/10

Lo mejor: los nuevos personajes, con Najwa Nimri y Rodrigo de la Serna en lo más alto. La acción que logra crear a partir de un desarrollo que mejora considerablemente. El clímax final, tensión en estado puro.

Lo peor: el inicio, sumamente desastroso. La premisa inicial, como si de una comedia se tratase. Los huecos que necesita rellenar para justificar adiciones innecesarias.

 

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