Título original: Cold Storage
Año: 2026
Duración: 99 min.
País: Estados Unidos, Francia, Reino Unido
Dirección: Jonny Campbell
Guion: David Koepp
Reparto: Joe Keery, Georgina Campbell, Liam Neeson, Lesley Manville, Vanessa Redgrave
Música: Mathieu Lamboley
Fotografía: Tony Slater Ling
Productoras: Pariah Films, Studiocanal, HunkyDory Films, Ciné+OCS.
Distribuidora: Deaplaneta
Género: Comedia de terror
Crítica en Letterbox
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El 14 de mayo de 1973, la NASA puso en órbita su primera estación espacial no tripulada, la malograda Skylab, un laboratorio que tenía como objetivo investigar la viabilidad de la vida (humana) en el espacio. Ese mismo año, Gianni Rodari publicaba Gramática de la fantasía, su obra más conocida y manual de técnicas para crear historias nuevas a partir de la modificación o introducción de elementos a la historia original. Una de las técnicas que propone Rodari es la de la ‘hipótesis fantástica’, que parte de la pregunta ¿Qué hubiera pasado si…? (Caperucita hubiera vestido de amarillo en vez de rojo, por ejemplo).
En 2019, David Koepp (Jurassic Park, Spider-Man, Black Bag) publica la novela Bajo cero, en donde genera un nuevo mundo, derivado del real, alternativo y posible, partiendo del supuesto de ¿Qué hubiera pasado si en el accidente de la Skylab de 1979 se hubiera liberado un hongo mutante, altamente contagioso y mortal? Y en la que se recogían la mayoría de tópicos de los films de creature feature, body horror y en general todos los elementos de las películas de terror de serie B de los ochenta que le influyeron de adolescente.
Ya en época post Covid y con un guion adaptado por el mismo Koepp al estilo de las producciones de las plataformas de streaming actuales (aunque no guarde relación comercial con ninguna de ellas), a la idea original de Bajo cero se le suman las preguntas ¿Qué pasaría si convertimos una historia de terror científico en una comedia-thriller o comedia de terror? ¿Y si quien tiene que salvar el mundo nada sabe de ciencia ni de hongos? ¿Y qué si, además, todo lo que pudiera explotar, efectivamente, explotara?
Pues que el resultado es un cóctel divertido, caótico e imperfecto que ofrece todo aquello que promete: una comedia de terror frenética, llena de animales hechos con un CGI regulero, humor de gusto dudoso, diálogos a menudo redundantes, explosiones por doquier y vísceras y fluidos a mansalva.
Turno de noche nos cuenta como dos vigilantes de seguridad de una empresa de alquiler de trasteros, Travis ‘Teacake’ (Joe Keery) y Naomi Williams (Georgina Campbell), serán los encargados junto con los agentes de bioterrorismo retirados, Robert Quinn (Liam Neeson) y Trini Romano (Lesley Manville), de salvar al mundo de un apocalipsis zombi provocado por un hongo letal y altamente contagioso proveniente del espacio.
La película, dirigida por Jonny Campbell (Drácula, Ashes to Ashes), empieza con un aviso a navegantes: ‘toda esta mierda es real’. Bueno, Campbell, calma, lo de la caída de la nave Skylab en el oeste de Australia sí es real, lo demás es el catálogo de todas las filias ochenteras de Koepp y las tuyas, cosa que me parece magnífico porque el resultado es una película bastante sólida, sin más pretensiones que ser un divertimento palomitero de viernes noche, que no aporta nada nuevo a la ciencia ficción, pero tampoco resta.
En definitiva, Turno de noche nos ofrece un Liam Neeson muy cómodo en la parodia de si mismo, aunque a veces veamos más al actor que al personaje, convertido en el garante con lumbalgia de la seguridad mundial, serio y pragmático, mientras que Keery (Stranger things), un poco irritante por su verborrea y sus pocas luces, se convierte en el héroe accidental, entrañable y atractivo, incluso llevando el peor peinado del mundo. Pero quién realmente luce a lo largo de toda la película es Georgina Campbell (Barbarian), la más convincente en su papel de heroína inteligente y resolutiva, quien da consistencia a la trama y la única realmente capacitada para salvar a los humanos del hongo que ha acabado con Mr. Scroggins.
Campbell y Koepp consiguen, pues, con un presupuesto de unos 10 millones de dólares —que da para rodar un par de escenas de exterior, las explosiones justas para captar la atención y poder contar con Neeson, Keery, Campbell y Redgrave en el reparto—, divertir y entretener durante la hora y media que dura la película.



