Título original: Pillion
Año: 2025
Duración: 106 min.
País: Reino Unido
Dirección: Harry Lighton
Guion: Harry Lighton. Libro: Adam Mars – Jones
Reparto: Alexander Skargard, Harry Melling, Brian Martin, Zamir Mesiti, Douglas Hodge, Lesley Sharp, Anthony Welsh
Música: Oliver Coates
Fotografía: Nick Morris
Compañías: Element Pictures, BBC Film, British Film Institute(BFI)
Género: Drama, romance, homosexualidad
Este viernes 6 de marzo se estrena en las salas de cine españolas el primer largometraje del director Harry Lighton. Estamos hablando de Pillion, una película que se basa en la novela de Adam Mars – Jones y que está protagonizada por Alexander Skarsgard y Harry Melling.
Colin (Melling) es un joven gay introvertido que vive su vida entre la casa de sus padres, el pub donde canta con su grupo a capela y su trabajo de repartidor de multas. Una noche, mientras está en un bar, un atractivo motorista que se llama Ray (Skarsgard) le pasa una nota y le exige verse la noche de Navidad.
Tras una primera experiencia sexual desastrosa, Colin cree que no volverá a quedar jamás con Ray. No puede estar más equivocado. Ray invita a Colin un día a su casa y allí comienza una relación que explora los límites que existen entre la dominación (ejercida por Ray) y la sumisión (papel asumido por Colin).
A priori, se puede caer en la tentación de reducir la película a «50 sombras de Grey, pero con motos» o «Babygirl, pero entre homosexuales». Sería, para mí, un tremendo error. Pillion tiene mucho más que contar que los otros dos proyectos y permite realizar un análisis menos superficial. En esta película, la historia tiene un mayor peso y el desarrollo narrativo acompaña a todo lo que va sucediendo. En las otras dos no sentí que hubiera una trama bien contada y percibí que esta solo era una excusa para poder unir las distintas escenas de sexo. Así, por su contenido, Pillion me parece un mejor largometraje.

Hay un elemento que me parece esencial para poder comprender la relación entre los dos protagonistas. Pillion, en inglés, es el nombre que se le da al asiento secundario de una motocicleta y está destinado al pasajero; es decir, al que se deja guiar y no dirige el vehículo. Solo fijándonos en quién conduce ya nos permite hacer una radiografía de los dos personajes.
La personalidad está muy bien construida desde el guion. Ray habla poco, muy poco y suele utilizar imperativos. Por su parte, Colin habla mucho y, en presencia de Ray, se pone nervioso. Expresa sus sentimientos e intenta proponer cosas. Siempre, como no, recibe la negativa de Ray. Sin justificaciones. Ray no explica sus decisiones y Colin las acata. De esta manera, si estamos atentos a los tiempos verbales que utiliza cada uno de ellos, queda claro quién tiene la capacidad de dominar al otro… ¿Será así en toda la relación?
Una de las cosas más interesantes es el estudio que se hace del poder. Considero que, precisamente en el hecho de elegir ser el sumiso, Colin es también un personaje poderoso. Por otra parte, obviamente, Ray lo es en tanto y cuanto domina a Colin. Aunque, en general, Colin tiene una cosa de la que Ray carece: la fortaleza de no huir. Por eso, fuera del apartado sexual, veo que Colin tiene más poder que Ray. Al final, Ray está dominado por su miedo a quedarse y a comprometerse.
En cuanto a la dirección de Harry Lighton, sin duda, se aleja de la idea que Val Lewton defendía acerca del terror (más vale sugerir que mostrar). Harry pone la cámara en primer plano y enseña, sin ningún tipo de distancia, todas las relaciones sexuales y de dominación BDSM que ocurren. Quiere que lo veas, que lo sientas, que seas partícipe… No da lugar a la imaginación. Opino que, para la película que quiere hacer, su decisión de poner la cámara tan cercana es un acierto.
Concluyendo, Pillion es una película que va más allá del BDSM y la dominación sexual y que tiene una narrativa muy potente (ya sería raro que, en este caso, fuera impotente) que permite analizar la relación de poder que hay entre los dos protagonistas. Recomendada.



