oppenheimer

‘Oppenheimer’, el anhelo por ser una obra maestra

Título original: Oppenheimer

Año: 2023

Duración: 180 min.

País: Estados Unidos

Director: Christopher Nolan

Guion: Christopher Nolan. Libro: Kai Bird, Martin J. Sherwin

Fotografía: Hoyte van Hoytema

Música: Ludwig Göransson

Montaje: Jennifer Lame

Reparto: Cillian Murphy, Emily Blunt, Robert Downey Jr., Matt Damon, Florence Pugh, Kenneth Branagh, Ben Safdie, Rami Malek, Casey Affleck, Josh Hartnett, Dane DeHaan, Jason Clarke, Jack Quaid, Alden Ehrenreich, David Krumholtz, Matthew Modine, Tom Conti, Dylan Arnold, Emma Dumont, Gary Oldman

Compañías: Universal Pictures, Atlas Entertainment, Syncopy Production, Gadget Films

Distribuidora: Universal Pictures

Género: Drama. Biográfico.

Ficha en Filmaffinitty

Christopher Nolan debutó con Following (1998), un film de escaso presupuesto, rodado en 16 mm y bajo el desconocimiento del neófito que aún no es consciente de su potencial. Solamente dos años después, Memento (2000) consiguió catapultarlo directo al top de los mejores directores de principio del siglo XXI. Y valga la redundancia, el guion contenía una frase inolvidable de Leonard, el protagonista interpretado por Guy Pearce, que decía algo así como: «No recuerdo haberte olvidado». El resto de su filmografía es historia y memoria del cine posmoderno.

Nolan redescubrió a Batman, y Batman descubrió a Nolan. El director y guionista iba aumentado una astucia inaudita para contar historias intrincadas, enrevesadas y de miradas humanizadas en mundos enigmáticos hasta que en 2014 irrumpió con Interstellar, una obra maestra tan ingeniosa como pretenciosa de la ciencia ficción actual. Porque si algo es irrebatible es que Nolan ha logrado convertirse en uno de los pocos creadores capaces de fraternizar a crítica y público en un entretenimiento que nunca deja de lado la profundización de sus personajes. Siempre obviando ciertos detractores agotados de tantas explicaciones para dummiesque adolecen algunos de sus guiones más metafísicos.

Si con Dunquerque (2017) comprobó que el género de cine bélico tampoco se le resistía, era de esperar que la ambición de Nolan continuaría hasta conseguir la obra maestra definitiva. ¿Es el libro Prometeo americano: El triunfo y la tragedia de J. Robert Oppenheimer, Premio Pulitzer de biografía en 2006, la llave que ha abierto por completo la puerta de su máxima genialidad? Definitivamente, no. Pero tranquilicémonos, porque seguimos teniendo a ese director descrito en los primeros párrafos dejándose la piel para que su adaptación esté muy lejos del fracaso y cerca de las expectativas que reclama su público con cada estreno. Pero Oppenheimer no es la llave a esa puerta, quizá será una futura, o quizá ya una pasada.

Con la pipa en los labios, saborear los pormenores de una vida tan intensa como la del físico teórico J. Robert Oppenheimer, creador de la bomba atómica, es el punto de partida perfecto para cualquier director de mirada inteligente. No ya por su complejidad a la hora de abarcar temas que se escapan de nuestra comprensión, sino por el hecho de convertir una clase de física en un blockbuster de 180 minutos de duración en la que ningún espectador sentirá la necesidad de mirar el reloj para realizar su propia cuenta atrás. Y Nolan, apoyándose es su propio Oppenheimer interpretado por Cillian Murphy, lo sabe hacer con la exquisitez del buen alumno aventajado que es.

El rostro de Murphy, de mirada repleta de matices, intercalándose con imágenes asombrosamente elegidas y con una mezcla de sonido que hace templar las butacas crea una atmósfera que ya en sí misma es una experiencia que ha de ser vivida en una sala de cine. Y antes de entrar en materia, puntualizar que aunque no firme las partituras Hans Zimmer, el trabajo de Ludwig Göransson nuevamente es de quitarse el sombrero.

La historia se adentra sin muchos miramientos en el Proyecto Manhattan que es lo que el público reclama. Únicamente una manzana, una amante y algún que otro destello  dramático sirven para mostrar la curiosa y, hasta en momentos, ambivalente personalidad de Oppenheimer. El film no necesariamente se desarrolla en una temporalidad lineal, pero transcurre en forma y contenido con el pulso firme y seguro del que sabe hacer su trabajo jugando con el blanco y negro de manera sublime.

Es curioso que ante del ir y venir de estrellas como si se tratase de una película de Wes Anderson, tres intérpretes son los que elevan, e incluso sustentan, la notable interpretación de Murphy. Emily Blunt está sobresaliente en la piel de su mujer Kitty, Matt Damon ejecuta una perfecta réplica como el general Leslie Groves, director del Proyecto Manhattan, y Robert Downey Jr. ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera poniéndose en la piel de Lewis Strauss como si se tratase de un traje hecho a su medida.

Y el tiempo transcurre, y el tiempo termina, pero el resultado final no ha alcanzado del todo su único propósito: Oppenheimer pisa sin dejar huella porque tal cantidad de artefacto ha hecho que en la última parte del film el interés se diluya entre tanta declaración de intenciones. Aún así las siguientes escenas, por orden de incontestable calidad, llegan casi a inmortalizar dicho propósito: la escalofriante escena sexual de Florence Pugh, ante los atónitos ojos de Blunt, componen unos de los minutos más magistrales de la filmografía de Nolan; la tensión que ocurre previamente a la explosión es puro cine; y finalmente la forma en que Nolan muestra el arrepentimiento de Oppenheimer tras el éxito del proyecto exhibiendo dos realidades en un mismo escenario dejarán al espectador sin palabras.

¿Podría ser Oppenheimer un mejor biopic si se centrase menos en su ambición? Sí, pero no olvidemos que Nolan es un experto entertainer

Nolan, seguro que mañana tiendes mejor la ropa. No tengas prisa, probablemente quien realiza las críticas también sea ambicioso.

Lo mejor: La mirada entre Florence Pugh y Emily Blunt en la escena más dura y perspicaz que se ha visto, la parte técnica y la interpretación de Robert Downey Jr.

Lo peor: El personaje de la amante, Jean Tatlock, está tristemente muy desaprovechado.

Nota: 7/10