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‘Madre’, la arriesgada apuesta de Rodrigo Sorogoyen

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Título original: Madre

Año: 2019

Duración: 129 min.

País: España

Dirección: Rodrigo Sorogoyen

Guion: Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña

Música: Olivier Arson

Fotografía: Álex de Pablo

Reparto: Marta Nieto, Àlex Brendemühl, Anne Consigny, Frédéric Pierrot, Jules Porier, Raúl Prieto, Álvaro Balas, Blanca Apilánez

Productora: Coproducción España-Francia; Amalur Pictures / Arcadia Motion Pictures / Caballo Films / Malvalanda / Noodles Production / Le Pacte / TVE / Movistar+ / Canal+

Género: Drama

Ficha en Sensacine

Cuando acabó la proyección de Madre en el Festival de Venecia me pasaron dos cosas: me quedé inmóvil y sin palabras (dos atributos con los que nadie, nunca, me describiría). La proyección a la que habíamos asistido todos los presentes era tan imponente que mi cuerpo no supo reaccionar más que para deshacerme en aplausos. Delante mío su director, Rodrigo Sorogoyen acompañado de los principales protagonistas Marta Nieto, Jules Porier y Àlex Brendemühl, aguantaban sonrientes los más de cinco minutos de ovación que hubo en la Sala Dársena de la Biennale.

Y yo, que no dejaba de preguntarme “¿pero cómo es posible haber sentido emociones tan diferentes en tan poco tiempo?”, me di cuenta más tarde que si es posible. Y reafirmé mi convicción que Rodrigo Sorogoyen es todo un maestro en este control de las emociones. Tanto en sus personajes, como en las historias que nos presenta. Que nos lleva -emocionalmente hablando- donde quiere, cuando quiere. A lugares que nunca pensábamos que llegaríamos. Y que él se atreve a desafiar y arriesgar, para ofrecer una experiencia tan única, tan nueva y tan sorprendente, que cuesta describirla con palabras.

Fotograma de “Madre”

Pero cuidado, porque Madre no es una película fácil. Sorogoyen pone toda la carne en el asador y arriesga de una manera que muy pocos se atreverían. Y es que después del éxito cosechado con el corto homónimo, Rodrigo Sorogoyen retoma la historia de Elena (Marta Nieto) 10 años después de la desaparición de su hijo, Iván. Ahora, Elena vive en una playa de Francia, trabaja en un bar y tiene pareja (Àlex Brendemühl). Sin embargo, se ha pasado todo este tiempo anclada en un pasado doloroso, desconcertante y desesperante. Pero la vida de Elena dará un giro inesperado cuando, casi por casualidad, conoce a Jean (Jules Porier), un joven que se parece peligrosamente a su hijo perdido. Y, de repente, Sorogoyen convierte el dolor (tan difícil de expresar) de una madre ante la pérdida repentina de su hijo, en una historia sobre amor, en todos los niveles que supone esta palabra. Todo un desafío para el espectador que, de ninguna manera, puede esperar todo lo que pasa en la pantalla durante 2 horas.

Rodada con extrema precisión y sin dejar nada al azar, cada plano, cada movimiento de cámara y cada sutil gesto de sus personajes te mete de lleno en una historia que, por momentos, te estremece los sentidos. Marta Nieto (extraordinaria en su papel) se mimetiza con esa playa fría, solitaria -aunque siempre tenga gente en su arena-, llena de furia marina. Y es que Nieto nos regala la que es, sin duda, una de las grandes actuaciones españolas del año. La mejor, me atrevo a decir. Así lo creyó también el jurado de la Biennale, que le concedió el León de Oro a mejor actuación femenina en la sección Horizontes.

El reparto que completa la película formado, entre otros, por Jules Porier y Àlex Brendemühl también consiguen unas actuaciones muy remarcables, que ayudan al buen funcionamiento del film. La química entre todos ellos es palpable en cada escena y consiguen que el espectador se emocione, se ría e incluso sufra con ellos. Rodrigo Sorogoyen demuestra, una vez más, ser un excelente director de actores, además de un excelente guionista (siempre acompañado de su magnífica compañera Isabel Peña).

Fotograma de ‘Madre’

De nuevo, como al finalizar la proyección en Venecia, me quedo sin palabras para describir este increíble ejercicio de cine en estado puro llamado Madre. Abrid vuestras mentes cuando os sentéis a verla. Despojaros de todas las ideas que corren por vuestra mente sobre cómo habrá seguido el director madrileño, esa tensa historia que nos presentaba en forma de plano secuencia hace dos años. Madre no es El Reino, ni Stockholm, ni Que dios nos perdone. Es algo completamente distinto a lo que estamos acostumbrados. Dejaros sorprender por unos personajes atormentados por la vida y el amor. Dejad que esta arriesgada historia se cuele por todos vuestros sentidos y os despierte emociones que no creíais que ibais a sentir jamás. Madre es una experiencia cinematográfica para ser disfrutada aunque salgas con un regusto amargo de la sala de cine. Aunque sientas que tu cuerpo no sabe demasiado bien cómo procesar lo que acaba de presenciar. Porque, al fin y al cabo, Madre es una historia de amor y todos sabemos que, muchas veces, las historias de amor dejan un sabor amargo en el cuerpo.

A partir del 15 de Noviembre, podéis disfrutar de esta desgarradora historia en cines que, os aseguro, no os dejará indiferentes.

Lo mejor: La cantidad de emociones que te evocan todos los planos y cada línea del guión. Y Marta Nieto. Sin duda, Marta Nieto.

Lo peor: Que la película acabara.

Nota: 10/10

 

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