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Los técnicos de Hollywood votan sí a la huelga

Equipo técnico en el rodaje de una película

Tras meses de infructuosas negociaciones en busca de unas mejores condiciones laborales, el sindicato de técnicos audiovisuales convocó una votación para decidir ir o no a la huelga.

El escalafón más bajo dentro de las producciones audiovisuales norteamericanas ha dicho basta. Los abusos laborales que denunciaban desde hace meses y las numerosas e ineficaces negociaciones con la AMPTP (Alliance of Motion Picture and Television Producers), han llevado a que el 98.68 % de los técnicos audiovisuales voten a favor de la huelga. Estaban llamados a votar cerca de 60.000 trabajadores y la participación ha superado los 53.000.

Aunque la mayor parte de los técnicos estadounidenses trabajan en Hollywood o en Nueva York, siendo alrededor de 43.000 profesionales, también estuvieron llamados a las urnas otros 17.000 que trabajan en lugares como Georgia o Nueva Orleans.

La votación se convocó por el sindicato exclusivo de los técnicos, la IATSE (International Alliance of Tecnical Staff Employee), el pasado 20 de septiembre. Los afiliados empezaron a emitir sus votos de manera telemática el primer día del mes de octubre y hasta hoy no se han publicado los resultados de la que será la mayor huelga del sector desde la Segunda Guerra Mundial.

Una de las denuncias más sonoras de la IATSE es la falta de conciliación laboral que tienen los técnicos de muchas producciones audiovisuales.

Colby Bachiller, coordinadora de guion, manifestó al Hollywood Reporter que “incluso antes de la pandemia, éramos conscientes de cómo los tiempos y horarios eran insostenibles y enfermizos, pero ahora ya son crueles”. Los trabajadores también alzaron la voz de forma anónima desde la cuenta de Instagram IA Stories y se quejaban de jornadas laborales de más de 12 horas.

Theresa Corvino, atrecista, aseguró a The Hollywood Reporter “ver jornadas laborales de 14-16 horas cuando la promesa eran 10”. El mezclador de sonido Victor P. Bouzi asevera que en algunos trabajos se exige incluso entre 14 y 20 horas diarias, sobre todo después del COVID e incitado por las nuevas plataformas de streaming.

También existen quejas de los llamados “Fraturdays”, jornadas que comienzan los viernes por la noche y terminan los sábados por la mañana. Esto no es una excepción dentro de muchos rodajes, sino que es una norma y se repite cada fin de semana.

El sindicato reclama jornadas de 10 horas que aseguren el descanso de los trabajadores técnicos y el tiempo que tengan que pasar en el viaje desde o hacía sus hogares. Además, pide que los fines de semana sean unos días donde verdaderamente se pueda descansar, aunque todavía están negociando sobre losFraturdays”. El principal problema con estos días de rodaje es que es una situación casi irremediable.

Otra queja son los parones para almorzar, los cuales muchas veces no existen o son retrasados durante horas, como comenta Theresa Corvino. Incluso cuando sí hay un tiempo para comer, algunos trabajadores optan por descansar durante ese tiempo debido a las abusivas horas de trabajo.

Existen en las producciones unas penalizaciones por no respetar los parones para el almuerzo, sin embargo estas son tan baratas que las productoras han introducido un apartado específico en los presupuestos para pagarlas. Salvo en algunas producciones de muy bajo presupuesto, estas no suponen apenas ningún problema económico para las productoras.

Para evitar los parones, algunas productoras han instaurado los llamados “rolling lunches”, por los que los trabajadores se van turnando para comer mientras les sustituye otro. Tampoco esto es del agrado de todos, ya que hay algunos miembros del equipo que no pueden ser reemplazados por otros, como los operadores de cámara.

Ante esto, la IATSE exige que haya siempre establecido un parón para el almuerzo y, en el caso de que no se respeten, unas sanciones que de verdad disuadan a las productoras.

Internet y las plataformas de streaming eran en 2009 un mercado bastante nuevo y no se sabía cómo iba a evolucionar económicamente. Ante esto, se permitió que en algunas de estas producciones del llamado “New Mediano hubiese una escala salarial específica o una pensión de jubilación. Entendían desde la IATSE que “una mayor flexibilidad en cuanto a los términos y condiciones de empleabilidad” eran “beneficiosas para ambas partes”.

Sin embargo, actualmente estas condiciones, según el sindicato, no pueden seguir, ya que “los New Media son ahora el estandarte de la industria cinematográfica y están creciendo exponencialmente”. Han argumentado que los ingresos del New Media ya suponen el 43.5% del total de la industria cinematográfica estadounidense. De este modo, reclaman que se equiparen ya a las productoras tradicionales en términos laborales.

El 11 de junio de este año, tras cuatro semanas de conversaciones entre la patronal y el sindicato, se rompieron las negociaciones. La propuesta del sindicato era un acuerdo de tres años que contemplase las medidas ya expuestas con anterioridad.

A pesar de un primer intento fallido, se propuso una nueva fecha en agosto para intentar llegar a un entendimiento entre ambas partes. Sin embargo, la AITSE manifestó que su última propuesta no fue ni respondida por la AMPTP. A la vista que la patronal no estaba dispuesta a solucionar los problemas de mayor calado que aquejan los profesionales, el sindicato anunció el 20 de septiembre que se celebraría una votación para decidir si ir a la huelga.

No han sido pocos los profesionales del mundo del audiovisual norteamericano que han apoyado la huelga. Officers of the American Guild of American West -sindicato de guionistas- se han mostrado a favor de esta, al igual que otras agrupaciones sindicales. También actores de renombre como Seth Rogen, Jane Fonda, Susan Sarandon o Joseph Gordon-Lewitt, entre otros.

También congresistas y abogados federales han pedido a la AMPTP que se abra a negociar un convenio justo con el que se asegure el bienestar y los derechos de los trabajadores.

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