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Berlinale 73. ‘Matria’ y su temperamento gallego llegan a Berlín

Hace unos años circulaba por distintos festivales un cortometraje llamado Matria. Allá por donde se proyectaba no pasaba desapercibido, pues salió laureado y premiado de certámenes como Sundance, Valladolid o Alcine. Su director Álvaro Gago, un gallego de 37 años, lo tenía claro: Francisca, la mujer protagonista del corto, debía tener una historia propia mucho más desarrollada. Ahora, Matria llega en formato largometraje a la sección Panorama de la 73ª edición del Festival de Berlín. La película es su ópera prima y su compromiso con la historia que ha perseguido años vuelve a tener su merecido reconocimiento.

«Me voy a permitir disfrutar del momento. La Berlinale fue el primer festival al que acudí cuando yo era estudiante de la London Film School hace ya 10 años. Vine como espectador y recuerdo la energía de estar rodeado de gente que ama el cine. Regresar ahora con mi primera película es algo surrealista y muy especial», comenta Álvaro de forma pausada como si quisiera saborear cada momento. Matria retrata una historia muy especial para él; en la película retoma el personaje de Francisca Iglesias, la mujer que se encargaba de cuidar de su abuelo. El relato, que en el cortometraje lo protagonizaba la misma Francisca pasa ahora a ser protagonizado por la actriz María Vázquez, la que asegura que «Francisca fue una especie de coach que me abrió su corazón y me contó muchas vivencias que fueron el motor del personaje». Y apunten la actuación, porque menudo recital.

Entre Álvaro y María aseguran que «cuando Francisca está mal no para de andar» y con inteligencia la película lo retrata de forma frenética. Esa mujer autómata que no conoce otra manera de vivir mas que la que le han impuesto sus antepasados, probablemente por esa sociedad heteropatriarcal. Una propuesta que lleva al límite la intención de sumergir al espectador en la angustiosa adrenalina de Ramona por salir adelante. «Somos indisociables de nuestro contexto y nuestro entorno vive en nosotros» asegura Gago que acertadamente recoge toda esa tradición gallega y la enmarca en el contexto de la protagonista. Francisca Iglesias, al igual que aparece en la película, también trabajó en una fábrica de conservas en las Rias Baixas.

Fotograma de ‘Matria’ (Foto: Avalon)

Matria la forman multitud de elementos propios de la vida gallega, desde el olor de la pesca hasta la aspereza de sus rostros. Todos ellos hablan de sus costumbres y de la forma de vida. Ramona trabaja, cocina, limpia y cuida de su hija. Entre tanto intenta vivir. Poco a poco te arrastra y no te suelta, te enseña y te hace sufrir. Hasta que aprendes que la vida solo se reduce a eso, a saber tirar adelante de cualquier situación. Y no es nada fácil retratar algo así. Dice el director vigués que «me considero un cineasta de calle porque me empapo de lo que veo. Salgo y hablo con la gente», pues si esa es la base de su trabajo hay que felicitarle. Ficcionar la vida es un acto de valentía por su intrascendencia, y Gago no solo es capaz de articular un discurso en base a ello sino que es capaz de construir una progresión frente al empoderamiento de la mujer.

Matria se estrenará en cines el próximo 24 de marzo.