seminci 2026

SEMINCI 2026: Críticas

Valladolid se vuelca con la 71.ª edición de la Semana Internacional de Cine (SEMINCI), que arrancó el pasado 23 de octubre. Durante el fin de semana inaugural, cines y teatros de toda la ciudad han acogido diversas proyecciones, tanto estrenos como títulos ya conocidos que ya han pasado por otros festivales.

Desde 35 Milímetros, Noel Castro y Andrea Pol repasan a continuación algunas de las películas que han marcado los primeros días del certamen a través de sus críticas, organizadas en cuatro apartados: Cortometrajes, Sección Oficial, Proyecciones Especiales y Seminci Joven.

Sección Oficial Internacional de Cortos

  • Las Damas (Camille Zéhenne)

Pretencioso como un falso poema de amor, Las Damas fue el único, repito: el único cortometraje que no recibió un solo aplauso de un Teatro Zorrilla lleno hasta la bandera, lo cual es ilustrativo de la calidad del mismo. Bajo la premisa de una reflexión acerca de la homosexualidad, introduce la escultura de la Dama de Elche como un elemento supuestamente vehicular narrativamente, pero que en la práctica nadie sabe qué hace ahí.

Si algo se puede remarcar para bien de este cortometraje es su apartado técnico y visual. Son planos muy cuidados y bien compuestos que al principio generan un interés que la propia narración se encarga de eliminar minutos después. Su principal problema es el de pretender ser rompedora sin poner nada de su parte, dejándolo todo en manos de un espectador al que tampoco se encarga de cautivar y para más inri, encima te deja caer que si no lo has entendido… Hay que leer más a Freud.

Nota: 1/10

  • TMWYH (Helen Esther Aschauer)

Un sólido cortometraje muy bien estructurado y contado. La premisa es presumiblemente sencilla: una mujer sale de noche y en su trayecto a casa se siente acechada por alguien o algo que, como hizo Spielberg en Tiburón, no vemos pero nos aterroriza. El miedo va in crescendo y vamos viendo como esas sombras que la persiguen cristalizan en un señor calvo y degenerado que, por desgracia, coincide con ella en un solitario vagón de metro. Tras una huida un tanto agónica, se cruza con otra mujer por la calle y de un momento a otro, la cámara cambia de objetivo y ahora seguimos a esta otra chica. Es un movimiento brillante. Toda la tensión que había creado con una, la traslada a la otra con un simple movimiento de cámara.

Sin embargo, cuando todos esperamos que a esta chica le suceda lo peor, llega a casa sana y salva, dejando en el aire cual es el destino de la que había sido nuestra primera protagonista. Es un concepto un tanto manido que la directora logra refrescar con un giro muy inteligente al final; sin embargo, si tuviera algo que criticar –y lo tengo– es el casting de la mujer acechada. Volviendo al ejemplo de Tiburón –que lo tenemos más a mano–Spielberg no crea la imagen de un tiburón tintorera acechando a un hombre adulto; no, crea la de un tiburón blanco de cuatro metros que depreda niños pequeños y de esta forma consigue que el espectador sienta incluso más miedo si cabe.

Cuando en el cortometraje nos presentan a la presunta víctima y al presunto agresor, hay una diferencia de altura notable favorable a la víctima, algo que a la vista es extrañísimo. He oído gente que dice que puede ser porque la directora quiere representar que todos los tipos de mujer pueden sentir miedo volviendo a casa. Puede ser, no digo que no, pero a mí no me convence en absoluto.

Nota: 6/10

  • The end (Niki Lindroth von Bahr)

Fascinante cortometraje de animación con un punto satírico muy acertado. De repente, nos vemos encerrados en un mundo fantástico con insectos que hablan y animales que trabajan, en una fábula muy acertada sobre el consumo desmesurado y la alienación en torno a los móviles y el entretenimiento rápido.

La técnica de animación es apabullante y el gran punto fuerte del cortometraje son los detalles, tan bien cuidados que provocan ese tipo de risas en las que el labio sube solo. No obstante, llega un momento en el que los detalles se comen la narración y esta no avanza. Sí, te ríes con la babosa que habla y baila tres o cuatro veces, pero a la octava ya estás esperando que la historia avance. De un momento a otro, todo evoluciona en una secuencia fugaz y… es el fin del mundo. ¿Queda concluido? Sí, pero de forma tan atropellada que te quedas con la sensación de no haber entendido muy bien el porqué.

Nota: 7/10

  • But you weren’t there (Eric Dirnes)

Mentiría si dijera que este cortometraje me dejó buen sabor de boca. El director, Eric Dirnes, nos sitúa en la típica casa aislada, en el típico bosque nevado, donde dos típicas parejas de jóvenes disfrutan de unas vacaciones mientras juegan a los típicos juegos de mesa. El cortometraje aborda la sensación de ser ignorada y lo hace a través de una de las integrantes de la casa quien, después de que su novio confiese un sueño érotico donde aparecen todos menos ella, trata de llamar la atención humillándole a través del psicoanálisis de su sueño. Una forma un tanto atípica, si me preguntas.

De nuevo, un apartado técnico excelso y con una gran fotografía pero una historia que no consigue su propósito. La mínima tensión generada en el corto es entorpecida –aún más si cabe– por unas secuencias oníricas que no sabes muy bien qué hacen ahí. No hay un desarrollo de personajes bien estructurado y los vas conociendo de forma atropellada y precoz. “¿Ah, pero tu sabes algo de psicología?” si no se conocen prácticamente entre ellos, imagínate la conexión que pueden generar con el público. Además, las relaciones entre los propios personajes son poco orgánicas, algo artificiales. Parece ser el único hombre en el mundo que le pregunta a su novia qué le pasa y cuándo esta responde “nada” se lo cree y sigue adelante como si no estuviera iracunda.

Nota: 4/10

Esta producción hispano-francesa propone una reflexión sobre la maternidad. Tras un parto traumático donde sufre un desgarro vaginal y la desatención de los médicos, Bruna Cusí da vida a una mujer desesperada que sufre los efectos de un parto que le impedirá disfrutar de su bebé de forma óptima durante sus primeros meses de vida, aportando una visión de la maternidad crudo y realista, alejado del cuento de hadas que se idealiza muchas veces.

La premisa es impactante como anécdota, sin embargo, 20 minutos dándole vueltas a la misma idea acaba siendo tedioso. La magnífica interpretación de Bruna realza algunas partes que son verdaderamente sobrecogedoras, no obstante, en conjunto se hace bola.

El corto es autoconsciente de ello y los últimos cinco minutos transcurren en una fiesta popular –con una madre ya en óptimas condiciones– que tratan de manifestar su liberación final; sin embargo, no termina por concluir del todo. La idea se capta al vuelo, no veo necesaria una secuencia con planos de la madre con el bebé en brazos.

Nota: 5/10

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Sección Oficial

  • Queen at Sea (Lance Hammer)

Queen at Sea explora el Alzhéimer desde una dimensión inédita, planteando un debate sobre a quién le pertenece el consentimiento de una persona que ha perdido cualquier autonomía. Esta exploración sobre el deseo sexual en la tercera edad personificada en Leslie –una anciana con demencia avanzada– que instiga a una profunda reflexión con una historia llena de matices y contradicciones tremendamente humanas y de una verdad tan potente –gracias a la magistral interpretación de Anna Calder-Marshall–que a veces te llegas a preguntar si no estás viendo un documental.

Precisamente por lo acertado de este debate, la historia debería haber permanecido en él durante una hora y media. No obstante, se pretende ir más allá y se introduce una trama paralela protagonizada por la nieta de Leslie, Sara –a quien da vida la joven Florence Hunt– que pretende ser un recurso para contrastar la juventud con el deterioro mental en el que se encuentra su abuela. Sin embargo, se dificulta conectar y empatizar con su historia, que pierde fuerza en comparación con la de su abuela, y uno se encuentra deseando que terminen sus secuencias para regresar a la trama inicial.

Por otro lado, la película termina cayendo en lo morboso, terminando de una forma tan abrupta que deja con un mal sabor de boca innecesario tras una obra tan sobrecogedora.

Nota: 7,5/10

Sección Proyecciones Especiales

  • Los rivales de Amziah King (Andrew Patterson)

Cómo diría en buena lid nuestro querido Nino Bravo «¡América, es América!». Tiros, evangélicos, camionetas, sombreros de cowboy, banjos… huele a barbacoa que echa para atrás.

Un Matthew McConaughey en modo superestrella, encarna a un peculiar apicultor en paz con el mundo al que el destino no para de poner palos en las ruedas, creando un intrincado drama aventurero que por momentos parece una parodia de los clichés que incluye. La película se compone de dos partes claramente diferenciadas y muy poco equilibradas. Una primera parte espectacular, dinámica y sin descanso, da lugar a una segunda mucho más densa que pretende seguir el ritmo de su predecesora sin la gracia y el carisma que la hacía funcionar. Es tal la diferencia, que da la sensación de que la productora se quedó sin presupuesto.

“Una mesa con comida preparada, qué más se puede pedir” y “Tenía el 98% de la arteria taponada” son dos frases que se entienden mejor juntas y no pueden ser más acertadas para representar a Estados Unidos, esa potencia tan contradictoria que rige el mundo con una tasa de obesidad del 40%. Como producto deja un sabor agridulce, sin embargo, es un ejemplo fascinante de la psique estadounidense y el patriotismo comunitario que emana en cada frase y cada acción.

Sección Seminci Joven

  • El ladrón de la noche (G. Hernández)

Se dice que “quien mucho abarca poco aprieta”, sin embargo, El ladrón de la noche, hace todo lo contrario. El rapero Elio Toffana se abre en canal y muestra la cruda realidad de conjugar su aparatosa vida de artista con el cuidado de su abuela Tina, que sufre de demencia avanzada. Desde el primer momento se siente un proyecto muy personal, que busca mostrar una verdad íntima sustentada en un núcleo de amigos que ejerce como una familia sincera, con sus momentos dulces y no tan dulces.

Las interacciones, las localizaciones y las reflexiones se sienten genuinas pero a veces el documental peca de forzar un naturalismo que entorpece la comunicación, me explico: yo soy de aquellos que piensan que la simple colocación de una cámara provoca actuar o falsear un personaje. Si bien, eso se puede mitigar a través de una buena actuación y buen guion –que lo hace– la interacción nunca va a ser igual que si la cámara no estuviera ahí. En el documental, se trata de luchar contra esta idea y se crean diálogos –en ocasiones demasiado informales– que acaban siendo un revuelto de brothers,

¿sabes?, hermanos y en plan… donde o todo está guapo o todo es una movida, tronco. Nadie habla como Lope de Vega en confianza con sus amigos, pero en un producto audiovisual, un exceso de argot rapero, se puede hacer bola.

La premisa puede parecer un documental para un nicho específico de jóvenes familiarizados con el rapero; no obstante, el documental es capaz de crear un retrato emotivo y transversal en el que cualquiera se puede sentir apelado.

Nota: 9/10

Sección Punto de Encuentro

  • The Golden Age (Bérenger Thouin)

En esta especie de Barry Lyndon a la remanguillé –y nunca mejor dicho– Bérenger Thouin, viaja al tortuoso periodo de principios de siglo XX en una Francia disparatada donde coinciden las abruptas novedades de la 2ª Revolución Industrial y el incipiente movimiento obrero. Nos cuenta la historia de Jeanne Lavaur, la oportunista hija de unos carniceros de pueblo que tendrá que luchar contra su circunstancia para salir adelante en un mundo tan injusto como opresivo, donde el orden tradicional impuesto por la burguesía, se deshace a marchas forzadas.

Es una película muy consecuente consigo misma. Su principal punto fuerte es el gran trabajo de documentación, consiguiendo integrar en la propia narración, imágenes restauradas del magnate del cine del siglo XX, Émile Pathé. Además, estéticamente, la película es muy potente, tanto en el blanco y negro como en el color; sin embargo, es autoconsciente de ello y adolece de querer permutar entre ambos estilos sin un motivo de peso.

Las contradicciones y la carga antiburguesa marcan la película de principio a fin; no obstante, a veces se pierde tratando de incluir demasiados frentes abiertos que se pisan entre ellos y desvían el foco de lo que, en origen, es una gran historia.

Nota: 8/10

  • The Shout (Jerzy Skolimowski)

No sé ni que decir acerca de The Shout. Una peli setentera independiente, que destaca por su sonido y cuya premisa reza: “un ‘majarón’ que ha aprendido magia aborigen tiene la capacidad de matar a cualquiera con su perfeccionado grito”. La verdad que viéndolo escrito, el plan no suena tan bien. La película transcurre en un centro psiquiátrico en el que Crossley, un interno del propio centro, le cuenta a un joven Tim Curry sus batallitas como psicópata-brujo asesino que se dedica a destruir un matrimonio feliz. Es un torbellino de sin sentidos que sin darte cuenta te va dibujando, poco a poco, una divertida mueca entre el desconcierto y la grima.

Técnicamente es una buena película pero es una historia tan escabrosa, que se lo lleva todo por delante. Te ha noqueado mentalmente y siguen pasando cosas que no eres capaz de enlazar por ningún lado: música, gritos, muertes, bicicletas, sexo, riñones, magia… Sin duda unos buenos ingredientes para meter en la Thermomix. Por intentar unirlo a algo, supongo que tiene algo de El gabinete del doctor Caligari en el sentido de que no sabes lo que estás viendo es la realidad o el sueño de un enfermo mental. La verdad es que con esta película no lo sé.

Nota: 1,5/10