Título original: Leones en invierno.
Año: 2026.
Duración: 117 min.
País: España.
Director: Albert Pintó.
Guion: Juma Fodde.
Fotografía: David Acereto.
Música: Raül Refree.
Reparto: Luis Zahera, Roberto Álamo, José Manuel Poga, Inma Cuesta, Luis Callejo, Ana Wagener.
Compañías: Esto También Pasará, Bowfinger International Pictures, Glow, La Productora, RTVE, Mogambo.
Distribuidora: Sony Pictures España.
Género: Thriller. Drama | Paternidad. Crimen.
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«Leones en invierno», de Carlos Augusto Casas, es una novela negra publicada en 2024 por la editorial Cuadernos del Laberinto. La obra aborda temas como la violencia, la identidad y la justicia. Tuvo una buena acogida en el ámbito de la novela negra española, fue finalista del Premio Ciudad de Santa Cruz de Tenerife de Novela Criminal 2025.
A raíz de esta buena acogida nos llega su versión cinematográfica, que cuenta como una chica es atropellada y el conductor se da a la fuga. El padre de la víctima, un antiguo «ultrasur», investiga por su cuenta, chocando con su pasado. Las ansías de encontrar la verdad, y de hacer justicia a su manera, le llevarán a un mundo de corrupción, poder y crimen organizado. Mientras el responsable de la muerte de su hija lucha por ocultar la verdad, el padre de la víctima irá cruzando líneas rojas, adentrándose en un camino que no tiene retorno. Porque hay algo más peligroso que un padre defendiendo a sus hijos, y es un padre que ya no tiene hijos a los que defender.
“Leones en invierno” es un thriller de venganza con dos pares de cojones. Una película violenta, sucia, oscura y profundamente triste, que se toma su tiempo para construir la historia y meterte poco a poco en un mundo lleno de rabia, dolor y personajes rotos. No tiene ninguna prisa por llegar a donde quiere, y eso juega a su favor, porque cuando llegan los momentos más potentes, estos tienen un peso y una fuerza brutales. Las interpretaciones están a un nivel espectacular, especialmente la de Luis Zahera, que es una auténtica bestia en este papel y consigue transmitir muchísimo con cada gesto y cada mirada. En general, una gran película para los amantes del género, de esas que te dejan un regusto amargo cuando aparecen los créditos.
Mi único problema está en un tercer acto que, para mí, se tambalea un poco en comparación con todo lo que la película había ido construyendo hasta ese momento. Hay una decisión que se siente demasiado fantástica y poco creíble, y que termina restándole algo de fuerza a una historia que, hasta entonces, había conseguido mantener muy bien los pies en la tierra. Aun así, no creo que llegue a arruinar la experiencia ni mucho menos. Sus virtudes pesan bastante más que ese tropiezo final y, pese a ese pequeño bajón, me parece una propuesta muy recomendable que demuestra que el cine de venganza todavía puede ser crudo, incómodo y emocionalmente demoledor.



