‘Clayface’, un lavado de cara para el universo DC

 

Título original: Clayface.

Año: 2026.

Duración: 108 min.

País: Estados Unidos.

Director: James Watkins.

Guion: Mike Flanagan, Hossein Amini.

Fotografía: Rob Hardy.

Música: Volker Bertelmann.

Reparto: Tom Rhys Harries, Naomi Ackie, David Dencik, Max Minghella, Eddie Marsan.

Compañías: DC Studios, Warner Bros, The Safran Company, Warner Bros. Studios.  

Distribuidora: Warner Bros.

Género: Terror. Thriller | Cómic. DC Comics. Monstruos. Venganza. Body Horror. 

Crítica en Letterboxd

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Clayface es un villano de DC Comics, enemigo de Batman, creado por Bill Finger y Bob Kane; apareció por primera vez en Detective Comics #40 en 1940. A lo largo de los años, Clayface evolucionó hasta convertirse en un personaje trágico, capaz de imitar rostros y cuerpos, y con diferentes historias y personalidades. 

Ahora casi cien años después de su creación llega a cines su propia película, que cuenta como el meteórico ascenso de Matt Hagen, desde chico de la calle en Gotham hasta protagonista de Hollywood, se ve trágicamente truncado cuando las acciones de un jefe del crimen local lo dejan horriblemente desfigurado. Abandonado por su equipo y sin nada que perder, Matt busca un tratamiento de vanguardia que, milagrosamente, le devuelve su aspecto anterior… pero que también afecta inesperadamente su percepción de la realidad, sumiéndolo en una espiral destructiva de venganza que lo consume por completo.  

«Clayface» es la nueva película del universo DC y, sin duda, supone un golpe sobre la mesa para esta nueva etapa. Un body horror fresco e interesante que aporta un soplo de aire nuevo al cine de superhéroes. Por fin tenemos una película centrada en un supervillano que apuesta por una historia oscura, sin tapujos y con bastantes capas, alejándose de las fórmulas más habituales del género. Asimilándose más a estilos como «Joker» o «The Batman» que al propio universo que estaba creando James Gunn, y no me parece algo malo, de hecho todo lo contrario, está bien que en un mismo universo pueda haber diferentes visiones, estilos y formas de contar historias, en este caso de la mano del cineasta James Watkins («Eden Lake», «Speak no evil») el cual se le ve esa libertad para desarrollar esta historia tan trágica como tremendamente triste.

La película aborda temas como el perdón, el arrepentimiento, las consecuencias de nuestros actos y, sobre todo, las apariencias. Todo ello se cuenta a través de una fotografía exquisita y una puesta en escena callejera, sucia y muy acorde con el tono de la historia. Esa estética consigue crear una atmósfera bastante particular, que encaja a la perfección con la naturaleza del personaje y con el tipo de relato que se quiere construir. El propio Clayface resulta un personaje de lo más atractivo, y la película sabe jugar muy bien sus cartas a la hora de presentárnoslo y desarrollar su historia. Además, los personajes secundarios cumplen perfectamente con su función y aportan lo necesario para que la trama avance sin que el protagonista pierda el foco. Los efectos prácticos también son una auténtica maravilla y ayudan a que el body horror funcione especialmente bien, aunque es una pena que en algunos momentos se note demasiado el presupuesto limitado. Aun así, la película consigue resolver muchas de estas situaciones con bastante ingenio.

Mis únicos problemas vienen por uno de los detalles que se utilizan para explicar la creación del propio personaje, una decisión que no termina de convencerme del todo, y por la sensación de que la película acaba justo cuando más ganas tienes de seguir explorando este universo y en general al villano. Creo que algunas ideas podrían haberse desarrollado un poco más y que la historia necesitaba algo más de recorrido para terminar de redondear todo lo que propone. A pesar de ello, estamos ante una propuesta muy interesante, con personalidad propia y que demuestra que todavía se pueden contar historias diferentes dentro del cine de superhéroes.

Como conclusión, «Clayface» me parece una gran película de terror y una apuesta diferente e interesante dentro del universo DC. Una propuesta que no tiene miedo de mostrar su lado más grotesco, con buenos momentos gore, escenas tensas y situaciones realmente desagradables que encajan a la perfección con el tono de la película. Todo ello acompañado de un protagonista con mucho potencial y un apartado visual que destaca por su personalidad y por cómo consigue construir una atmósfera tan turbia. Pese a sus pequeños tropiezos, creo que es una película que merece la pena y que deja con ganas de ver mucho más de este personaje en el futuro.

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LO MEJOR: EL BODY HORROR QUE PRESENTA Y SU APARTADO VISUAL CON MOMENTOS MUY GROTESCOS.
LO PEOR: SU LIMITACIONES PRESUPUESTARIAS Y UN FINAL QUE TE DEJA CON LA MIEL EN LOS LABIOS.
8