la-muerte-de-robin-hood

‘La muerte de Robin Hood’, trampear la imagen

Título originalThe Death of Robin Hood

Año: 2026

Duración: 123 min.

País: Estados Unidos

Dirección y Guion: Michael Sarnoski

Reparto: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Noah Jupe, Faith Delaney, Murray Bartlett, Tabitha Smyth, Elijah Ungvary

Fotografía: Patrick Scola

Compañías: Ryder Picture Company, Lyrical Media.

Distribuidora: A24

Género: Aventuras. Drama 

Crítica en Letterboxd

La manera en que Michael Sarnoski (Un lugar tranquilo: Día 1) presenta a su protagonista esconde un propósito. No sucede en el plano de apertura: uno estático sobre un arbusto frutal en mitad de un vendaval, que aguanta a la llegada de una joven viajera y acompaña su saciante parada por dicha ubicación. Este, supone un comienzo esperanzador, el de elegir una imagen combativa para con la adversidad.

Sin embargo, un par de minutos después se produce esa presentación a la que alude la primera línea del texto, y en ella Robin Hood (Hugh Jackman) aparece como una mancha en el film. Un plano general le ubica en lo alto de unas llanuras a partir de su encorvada silueta, demasiado pequeña como para acertar su identidad y demasiado oscura por la hoguera que la recorta delante de sí. Es un montaje impropio de un cineasta que busca introducir a un héroe, pero además lo único que ofrece de él durante ese plano no es otra parte que su espalda.

Esta concatenación creativa brota en el receptor (nosotros) cierta desconfianza de lo conocido por el cine en torno al nombre de Robin Hood. Adentrarse en la película desde aquella imagen esperanzadora del inicio suponía en realidad traspasar un territorio hostil, y su contenido -la viajera que compensaba con las bayas el sufrido recorrido-, por tanto, un cebo. Este se coloca también para el espectador, y gracias a esa planificación, el cazador asesta el golpe de gracia por partida doble.

Dentro de la ficción, la viajera es brutalmente asesinada por Robin Hood antes de que aparezca el rótulo del film, y fuera de ella, asumimos encontrarnos indefensos ante una propuesta que elimina de forma violenta la célebre concepción de una leyenda. La trampa de Sarnoski, aunque oculta, sirve a un propósito carente de manipulaciones, pues la sugestión viene de casa. Así, las tempranas acciones del personaje corresponden a esta nueva versión cinematográficamente antagónica llamada La muerte de Robin Hood.

Sin embargo, la violencia gráfica se abandona cuando la narración requiere el escenario de un monasterio insular. En esta nueva vía se encuentra la auténtica manipulación de Sarnoski, quien pretende redimir al sanguinario criminal mediante un viaje introspectivo. Pretende, no solo dar ejemplo con su aflicción, sino formular una poética de su violencia. La acción de disparar la flecha de un arco, mostrada explícitamente en el primer acto para atravesar el cráneo de un menor de diez años, despide la película bajo una melodía fúnebre y sobre el primer plano de Jackman. Con el último suspiro de Robin Hood, unas manos que no son las suyas lanzan la última flecha en su nombre. ¿Qué quiere decir? Según las imágenes, la violencia irreparable que he presenciado durante el metraje queda blanqueada por un mensaje propagandístico, industrial.

la-muerte-de-robin-hood
Fotograma de ‘La muerte de Robin Hood’ (Imagen:
Nota de lectores0 Votos
0
Lo mejor: la intención de establecer un nuevo camino para un personaje sobretransitado
Lo peor: recular en favor de un dispositivo canónico.
4