Nombre Original: Al Sur de Ninguna Parte
Año: 2026
Duración: 63 mins
País: España
Dirección: Nico Recover
Guion: Fer Barrientos
Reparto: Dethie Sarr, Amy Thiam Ndiaye, Youssouf Touré, Sofiia Krasnozhen, Patricia Molera, Nano García
Fotografía: Manuel Lujúa
Platafomra: Prime Video
Género: Documental, Social
Crítica en Letterbox
Dethie Sarr es poeta. Viajó de Senegal a España en 2022 después de cruzar y sobrevivir la travesía del desierto de Marruecos o, como él lo llama, “el infierno”. Lo hizo montado junto a otras 18 personas en un coche de cuatro plazas durante más de siete horas.
Amy Thiam Ndiaye trabaja en hostelería en Cádiz. Mientras cruzaba las montañas marroquíes llegó a caerse y levantarse hasta tres veces. Estaba embarazada.
Youssouf Touré es monitor en el centro de acogida de Movimiento por la Paz (MPDL), también en Cádiz. Recorrió el desierto de Mali montado en una furgoneta de traficantes, procurando en todo momento que los militares no les descubrieran.
Sofiia Krasnozhen es graduada en Lenguas Extranjeras. Escapó de Odesa, en Ucrania, cuando las bombas comenzaron a caer a causa de la guerra. La primera vez que las escuchó bajó asustada al sótano, pero las siguientes ya no le sorprendieron.
Patricia Molera también trabaja en hostelería en Cádiz. Es venezolana y emigró a Colombia debido a la complicada situación que atravesaba su país. Muy pronto tuvo que volver a Venezuela por un episodio de violencia intrafamiliar, pero ni siquiera allí pudo escapar de su pareja. Así que tomó la decisión de cruzar el charco.
Nico Recover, director de Al sur de ninguna parte, debuta en el largometraje con este honesto documental. Y sí, la palabra es “honesto”. Lo es porque muestra, como un simple observador, la vida de estas cinco personas que, por diversas razones, tuvieron que escapar del lugar donde nacieron. Es honesto porque no se recrea en las miserias, no busca la lágrima fácil y no pretende construir un mecanismo emocional para que el espectador se deshaga de tristeza y dolor desde el sofá. Al contrario. Es lo que es y ellos son quienes son.
Por eso importante, y mucho, ser conscientes de que no son cifras aisladas y de que muchas veces lanzar datos al aire termina por deshumanizar lo humano. Por eso resulta tan necesario escapar de vez en cuando de los fríos números que ofrecen los periódicos y ponerles rostro a quienes se esconden detrás de ellos. Porque Dethie, Amy, Youssouf, Sofiia y Patricia son personas con un pasado, un presente y, por suerte, un futuro. Y Nico entendió muy bien lo que esto significaba: interferir lo menos posible (y no digo “no interferir”, porque eso es imposible en el medio audiovisual).
Y bien, llegaron ¿Pero qué pasa cuando consiguen llegar? No todo es tan fácil. Ni siquiera un país como España, supuestamente modernizado en cuestiones sociales, es capaz de aceptar al migrante como uno más. Se dice en el documental: “Mi condición de migrante me hacía vulnerable”. No son la falta de recursos, el hambre o las heridas lo que les hace vulnerables; es el hecho mismo de ser migrantes.
Así que aún no somos el país que debemos ser ni el que queremos ser.
Mientras tanto, organizaciones como MPDL (Movimiento por la Paz), que participa activamente en el documental, consiguen ofrecer un refugio desde el que ayudar a personas en riesgo de exclusión social. Hay un fragmento dedicado a su equipo en el que explican cómo trabajan: desde la burocracia necesaria para regularizar la situación de los migrantes hasta la enseñanza de nuestra lengua. Construyen los cimientos para que Dethie, Amy, Youssouf, Sofiia y Patricia puedan existir dentro de nuestras fronteras.
Hay gente con corbata y mucho dinero hablando en el Congreso de los diputados sobre qué hacer y qué no hacer respecto a la regularización de migrantes. Lo dicen hombres con apellidos alemanes o ingleses. Dicen cosas «maravillosas» como: Vamos a expulsar a miles de migrantes irregulares…». O : «Los migrantes de tercera generación no podrán vivir en España…» Esto no deja de ser racismo y clasismo. O mejor dicho, no deja de ser miedo.
Porque mientras unos cuantos ricos discuten desde la comodidad de su riqueza sobre qué hacer (para que al final no hagan nada) hay unos cuántos chavales, con muchas ideas y el triple de conciencia de clase haciendo proyectos como “Al sur de ninguna parte”. Proyectos que hablan de ojos y caras para que nunca nos olvidemos que detrás de un número se encuentra una vida entera. Como la tuya, como la mía y como la de todos nosotros.
Al principio de la crítica dije que Dethie era poeta, y no mentí. Para prueba de ello os deja por aquí un fragmento de un poema que él mismo recita en un momento precioso dentro del documental.
El mundo se mueve
La gente se mueve
Va y viene
Todos se buscan
De cerca, de lejos
De un horizonte a otro
De un país a otro
De un continente a otro.
“Al sur de ninguna parte” es una joya y se acaba de estrenar en Prime Video.
¡¡Corred, corred corred!!



