Inicio Críticas ‘Andor’, la galaxia a la conquista de un tono

‘Andor’, la galaxia a la conquista de un tono

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Título original: Andor

Año: 2022

Duración: 40 min (12 episodios)

País: Estados Unidos

Director: Tony Gilroy (Creador), Toby Haynes, Benjamin Caron, Susanna White

Guion: Tony Gilroy, Stephen Schiff, Dan Gilroy, Beau Willimon. Obra: George Lucas

Música: Nicholas Britell

Fotografía: Adriano Goldman, Frank Lamm, Damián García, Mark Patten

Reparto: Diego Luna, Alan Tudyk, Adria Arjona, Genevieve O’Reilly, Stellan Skarsgård, Kyle Soller, Denise Gough, Anton Saunders, Fiona Shaw, Alex Lawther, Robert Emms, Harry Anton, Cairon Pearson, Karen Sampford

Productora: Lucasfilm

Distribuidora: Disney+

Género: Serie de TV. Ciencia ficción. Aventuras. Acción | Precuela. Star Wars

Ficha en Filmaffinity

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Sonaba extraño al principio. A priori, hacer una serie sobre un personaje de Rogue One (Edwards, 2016), quizá la película más desconocida de la saga Star Wars, parecía  obedecer más a un motivo industrial, el de mantener la plataforma del ratón llena de contenido, que a uno genuinamente sincero o artístico. Luego, además, decepciones mastodónticas como El Libro de Boba Fett (Favreau, 2021) o Obi-Wan Kenobi (Chow, 2022) añadían leña al fuego de la sospecha, ya que nada bueno podría salir de ahí, ¿no?

No obstante, la inesperada y brillante -y recién terminada- Andor, una obra cuyos presupuestos narrativos y discursivos trascienden con mucho cualquier concesión barata a la nostalgia, ha dado un mazazo megalítico sobre la mesa, ofreciendo unos resultados cualitativos que la posicionan como una de las grandes series del año. 

Así, en una evidente estructura por pequeños arcos narrativos, esta serie nos narra los orígenes de Cassian Andor (Diego Luna), uno de los rebeldes que consiguió los planos de la Estrella de la Muerte en la cinta de 2016. Años antes de sus peripecias como espía experimentado, se nos muestra la vida de un hombre que, como sus vecinos del planeta Ferrix, vive totalmente aplastado por el Imperio Galáctico. 

Y es que Andor, realmente, también relata los propios orígenes de la rebelión. Y lo hace retratando de forma brutal los abusos endémicos de ese poder tiránico y abusivo que domina el universo. Un poder que, como toda acción, convoca una reacción igual y opuesta: la insurrección popular que se subleva contra él, bien sea a través de la ciudadanía de los mundos, bien a través de personajes tan magnéticos y espectaculares como Mon Mothma (Genevieve O’Reilly), senadora venida a menos, o Luthen Rael, uno de los primeros y maquiavélicos líderes insurrectos, interpretado por un enorme Stellan Skarsgård.

Mon Mothma y Luthen Rael accedieron al Olimpo de personajes de Star Wars. Fuente: Disney+

En contraposición, los imperialistas Syril Karn (Kyle Soller) o Kino Loy (descomunal Andy Serkis) o la oficial Dedra Meero (Denise Gough) nos muestran la perspectiva del otro lado de la balanza, pergeñando sus planes o mostrando hasta qué punto puede someter el imperio a las personas. Disponiendo de paso, sobre el tablero, el conglomerado de piezas necesarias para gestar ese nacimiento de la rebelión.

La afilada escritura de Andor, que ahonda en los motivos de los personajes, propone así un tono mucho más oscuro y adulto que, además de suscitar debates -un tanto inertes- en redes, ofrece una aproximación a la galaxia de George Lucas que destaca por innovadora y por valiente. Por hacer, al fin, algo distinto. El caso es que lejos de caer en la impostura, Andor es una evidencia de que, en el fondo, se puede llegar a una determinada complejidad, a la creación de múltiples capas de entendimiento, con elegancia y sutileza, sin necesidad de excederse o ponerse violento.

O dicho de otra manera: es Star Wars tratando de conquistar otro tono; una búsqueda de esencia. Y consiguiendolo. Súmale a la ecuación las ya comentadas excelentes interpretaciones, un diseño de producción que luce el músculo financiero de Disney, su gran banda sonora o una puesta en escena que, como ocurre con el guion, mejora a la de prácticamente cualquier obra anterior de la saga, y nos damos de bruces con uno de los productos más sorpresivos pero también más contundentes de este año.

Hasta el punto de que algunos capítulos, como el número 3 y 6, Venganza y El ojo, respectivamente, el final de temporada, La calle Rix, o mi favorito, el número 10, Una salida, entendidos como episodios-cápsula, como mini-películas independientes, se colocarían a la altura de lo mejor de este universo. 

Sin mucho que envidiar, vaya, a El Imperio Contraataca (Kershner, 1980), Los Últimos Jedi (Johnson, 2017) o los grandes momentos de The Clone Wars (Filoni, 2008-2020) y Rebels (Filoni, 2014-2018). Series, estas últimas, a las que, si no supera, cuanto menos empata. Todo ello, mientras disecciona y analiza con acierto los aspectos políticos y sociales de este universo. Qué triunfo, joder. Me cuesta pensar, de hecho, que las futuras series de Disney+, sean de Star Wars o de cualquier otra franquicia, puedan alcanzar este nivel. Pero solo el tiempo dirá. Hasta entonces, que la Fuerza nos acompañe.

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Lo mejor: no solo es la mejor serie live action de Star Wars, sino que es una de las mejores series, a secas, de 2022.

Lo peor: realmente, nada, aunque supongo que si lo único que esperas es acción y disparos no es la mejor opción.

Nota: 9/10

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