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‘Vaiana’ (2026), el arte de hacer la misma película pero sin alma

 

Título original: Moana

Año: 2026

Duración: 115 min

País: Estados Unidos

Directora: Thomas Kail 

Guion: Jared Bush, Dana Ledoux Miller 

Fotografía: Óscar Faura 

Música: Mark Mancina 

Reparto: Catherine Laga’aia, Dwayne Johnson, John Tui, Frankie Adams, Rena Owen, Jemaine Clement.

Compañías: Seven Bucks Productions, Walt Disney Pictures, FPC Production. 

Distribuidora: Walt Disney Pictures 

Género: Aventuras. Fantástico

Crítica en Letterboxd

Vaiana (conocida internacionalmente como Moana) se ha consolidado como una de las películas más importantes de la animación moderna de Disney. Estrenada en 2016, su primera entrega se convirtió rápidamente en uno de los mayores éxitos del estudio en los últimos años. El viaje de Vaiana y Maui era un ejemplo sobre la valentía y el crecimiento personal, por eso no es de sorpresa que en 2024 se estrenara Vaiana 2, que originalmente estaba concebida como una serie para Disney +, pero es que un año antes se confirmaba la versión live action de la primera entrega, y tres años después la tenemos como uno de los grandes estrenos del verano.

La película cuenta la historia de Vaiana (Catherine Laga’aia), la cual responde a la llamada del océano y, por primera vez, viaja más allá del arrecife de su isla de Motunui con el semidiós Maui (Dwayne Johnson) en un viaje inolvidable para devolver la prosperidad a su pueblo. 

Los live action de Disney siempre han generado bastante debate. Por un lado, resulta emocionante volver a ver en imagen real aquellas películas que marcaron nuestra infancia. Existe una curiosidad inevitable por descubrir cómo adaptarán escenarios, personajes y momentos que, gracias a la animación, se convirtieron en auténticos clásicos. Cuando el trabajo está hecho con cariño y existe una intención de aportar algo diferente, el resultado puede ser muy positivo. Películas como El libro de la selva, Cenicienta, Aladdín o Peter y el dragón consiguieron encontrar un equilibrio entre el respeto por la obra original y una nueva visión que justificaba su existencia.

Sin embargo, el problema aparece cuando estos remakes parecen existir únicamente porque el título ya es conocido. En esos casos, la sensación es la de estar viendo una copia casi idéntica, pero con menos personalidad y menos magia. Si una nueva versión no aporta una mirada distinta, un desarrollo más profundo de los personajes o una mejora visual que realmente sorprenda, es inevitable preguntarse cuál era la necesidad de volver a contar la misma historia. Producciones como Blancanieves, La sirenita o Pinocho han sido ejemplos de ello para muchos espectadores, dejando la impresión de que se han limitado a reproducir la película original sin conseguir capturar la esencia que la hizo especial.

Por desgracia, el live action de Vaiana entra de lleno en este segundo grupo y, probablemente, sea una de las adaptaciones más decepcionantes que Disney ha estrenado en los últimos años. Lo más triste no es que cambie algunos aspectos de la historia, sino que pierde aquello que convirtió a la película animada en algo tan memorable. La versión de 2016 no solo era un espectáculo visual lleno de color y vida, sino que transmitía emoción, aventura y un fuerte mensaje sobre la identidad, la familia y el valor de perseguir el propio destino. Era una película con alma.

En cambio, esta nueva adaptación se siente sorprendentemente vacía. Visualmente está muy lejos del nivel que uno espera de una producción de Disney. Muchos escenarios carecen de personalidad, los efectos especiales resultan irregulares y, en varios momentos, transmiten una sensación artificial. En lugar de aprovechar las posibilidades del formato de imagen real para enriquecer el universo de Vaiana, la película termina ofreciendo una experiencia mucho más plana y menos impactante que la original. Pero el mayor problema no está en el apartado técnico, sino en la narrativa.

La historia avanza prácticamente siguiendo el mismo camino que la versión animada, pero sin la misma fuerza emocional. Los personajes pierden parte de su carisma y muchas escenas que antes emocionaban o transmitían una sensación de aventura ahora pasan sin dejar apenas huella. Todo parece ejecutado de forma correcta, pero sin pasión, como si la película estuviera más preocupada por reproducir cada momento conocido que por construir una identidad propia.

Eso no significa que todo sea negativo. La película es entretenida y se deja ver sin hacerse pesada. El reparto cumple con su papel y consigue dar vida a los personajes de manera convincente. Además, las canciones siguen funcionando muy bien; divertidas, pegadizas, emotivas y uno de los grandes puntos fuertes de la historia. Sin embargo, ese mérito pertenece, en gran parte, a la obra original. La banda sonora sigue emocionando porque ya era excelente hace diez años, no porque esta nueva versión consiga elevarla o darle un significado diferente.

En definitiva, Vaiana es otro ejemplo de que no todos los clásicos necesitan un live action. Cuando una película original sigue siendo tan reciente, tan querida y tan bien realizada, resulta muy difícil justificar un remake que apenas aporta novedades y que, además, pierde parte de la magia que hizo especial a la historia. Más que mejorar o reinterpretar el clásico, esta versión termina recordándonos lo buena que era la película de animación. Y quizá ese sea su mayor problema: al terminar de verla, lo único que realmente apetece es volver a poner la original.

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Dwayne Johnson vuelve a interpretar a Maui en la versión life action de Vaiana (Imagen: Walt Disney Pictures)
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LO MEJOR: VOLVER A PODER ESCUCHAR LAS CANCIONES EN PANTALLA GRANDE.
LO PEOR: VER COMO ARRUINAN GRAN PARTE DE LO QUE HIZO GRANDE A LA PELÍCULA ORIGINAL.
3.5