Título original: Star Wars: The Mandalorian and Grogu
Año: 2026
Duración: 132 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Jon Favreau
Guion: Jon Favreau, Dave Filoni, Noah Kloor.
Reparto: Pedro Pascal, Jeremy Allen White, Sigourney Weaver, Steve Blum, Martin Scorsese, Jonny Coyne, Brendan Wayne, Lateef Crowder Dos Santos
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: David Klein
Compañías: Lucasfilm, Golem Creations, Ian Bryce Productions.
Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Ciencia ficción. Acción. Star Wars
Crítica en Letterboxd
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Siete años han pasado desde el último estreno de Star Wars en una pantalla de cine. Hemos vivido una pandemia, un volcán, Trump (again), genocidios y muchas tramas corruptas para que volviese a sonar la tan famosa sintonía. Procedo a cantarla: “TAN, TAN TATATATAAANTAN TATATATAN”. Esa misma. Y volvemos de nuevo, aunque no con una idea original, ya que eso sería ilegal en el mundo Disney. Esta vez volvemos a las aventuras del Mandaloriano, que tiene nombre de villano de Mortadelo y Filemón, y que sigue tan misterioso como siempre.
A ver, la peli no es tanta peli como querríamos. Lo que han hecho ha sido grabar ocho episodios y en la sala de montaje los han juntado uno detrás de otro como si de un Scalextric se tratase. Más dinero, más explosiones y más chistes sobre Grogu (‘Baby Yoda’ para todo el mundo). De hecho, en un primer momento estaba concebida una 4ª temporada de la serie pero el señor Walt Disney-criogenizado desde hace años-pidió como último deseo que se hiciese una película del Mandaloriano. Así que aquí está.
En realidad, no deja de ser más de lo mismo y menos de algo nuevo. Esta vez está por ahí Martin Scorsese poniéndole voz a un alienígena muy cuñado, pero con el mismo sistema que utilizaban anteriormente. Si la serie de la que sale esta película te gustó, entonces seguramente te gustará, no te volará el cerebro, pero te gustará.
En este caso, nuestro querido Pedro Pascal (que en realidad es él el 3% del tiempo) se pasea por la galaxia con Grogu para una misión. Pero no una gran misión, y quizás ese sea el gran acierto de la peli. Esta vez no hay Estrella de la Muerte que destruir, Darth Vader que matar, o sistema solar que proteger. No. Más sencillo que eso. En esta ocasión, el objetivo del Mandaloriano (y repito tanto su nombre porque me hace gracia escribirlo) tiene que rescatar a un alienígena bien baboso al que pone voz Jeremy Allen White (Springsteen: Deliver me from nowhere). Si, el mismo que hace unos meses cantaba Born in the U.S.A ahora es una puñetera babosa. Más guapa que las demás, pero una babosa. O babosa alienígena, por diferenciar. Rotta el Hutt se llama. Nombre de luchador de la WWE. Mola.
Es que en realidad The Mandalorian and Grogu no se puede escribir de forma hiper culta y correcta. Tiene que ser así, un poco de cachondeo por aquí y un poco de opinión por allá. Tiene que reflejar el sentimiento aventurero que el propio Jon Favreau quería darle. Ese airecillo lúdico y divertido que hace que no te puedas aburrir en la butaca. Que yo cada vez que veo al ‘Baby Yoda’ construido a mano y notándose claramente que es un animatrónico me derrito. Y el Mandaloriano pegando manguerazos siempre mola. Pero cuando se intercala con momentos digitaloides acaba por quedarte un pastiche bien plastiquero.
En el preestreno le pude hacer una pregunta a Favreau. Cuando se me acercó se me cruzaron por el cerebelo 700 opciones. ¿Es verdad que Pedro Pascal huele tan bien? ¿Por qué carallo le seguís llamando Grogu? ¿Habrá un spin off del personaje de Scorsese? y un largo etcétera. Pero al final le miré a los ojos y le dije: Jon, que la fuerza te acompañe.
PD: Es mentira, le hice una pregunta normal, como todo el mundo. ¿Pero y lo bien que habría quedado?



