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‘Fleabag’ y la ruptura de la cuarta pared

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El recurso de la ruptura de la cuarta pared, que es hablar directamente al espectador o a la cámara, no es algo pionero de Fleabag, creada por Phoebe Waller-Bridge (Crashing, Killing Eve). Muchas otras series y películas utilizan este formato. Solo tienes que ‘googlearlo’ para que te salga una larga lista de títulos. Pero, a mi parecer, ninguno de estos títulos se aproximan a lo que Phoebe Waller-Bridge nos quiere contar con este formato.

Entonces, ¿qué es lo que hace diferente a Fleabag dentro de este uso de la ruptura de la cuarta pared? Esta serie reinventa el concepto, a su manera, ya no es hacer de narrador, como puede ser por ejemplo Deadpool, tampoco es “voy a comentar este suceso” como en series de formato documental como Modern Family.  O el híbrido de “os voy a narrar mi vida a la vez que os miro para hacer hincapié en lo ya mencionado”, como en Miranda.

Es cierto que a veces Fleabag peca del uso de estas rupturas ya mencionadas, pero todo se hace desde la perspectiva de “¿qué es lo que le está pasando a este personaje por la cabeza?”. Este recurso es una especie de catalizador de la psicología del personaje, donde la única forma de expresar quien es, es a través de esta ruptura.

Cabe decir, que esta es una adaptación a serie de un monólogo, por lo que esta ruptura se hace también para mantener la conexión y complicidad con el espectador. Aun así, vamos a profundizar en la influencia narrativa y de construcción de personaje que tiene esta ruptura.

A partir de este punto, se van a hablar de momentos de la serie y, por tanto, spoilers, en el caso de no haberla visto para aquí para evitar que te destripe puntos importantes. Y  si no la has visto, ya estás tardando.

Para definir bien la magia de esta ruptura, hay que responder a una pregunta: ¿Quién es Fleabag? Es una mujer llena de dolor, que oculta sus traumas tras unos escudos: la adicción al sexo y el uso recurrente del humor, incluso cuando el contexto no es el adecuado. Todo este dolor viene, de que las dos personas que más ha querido, su madre y su mejor amiga Boo (Jenny Rainsford), han fallecido, de hecho, esta última por culpa de Fleabag. Es por ello que por tal de evitar ese sentimiento de culpa y de vacío, este personaje se comunicará con un ente, nosotros, que le hará separarse de su realidad y centrarse aún más en esos escudos mencionados.

Fleabag
Fleabag y su mejor amiga Boo.

En vista de los acontecimientos de la primera temporada: discusión con su hermana Claire (Sian Clifford), distanciamiento con su padre, no encontrar ninguna relación que vaya más allá de lo físico, culpabilidad de la muerte de Boo… Podemos ver como nosotros somos su bote salvavidas, nos habla para que sepamos por qué es así y por qué no puede abrirse a los que les rodea. Y es evidente que esto, cuando Boo vivía, no pasaba, porque en los ‘flashbacks’ en los que estaba con ella, en ningún momento necesita hablarle al público, porque ahí tiene a quien le escuche. Y es por ello, que se martiriza aún más por lo que le pasó a ella.

Este concepto de ruptura de la cuarta pared, como método para tener alguien que le escuche durante sus momentos más bajos, sufre una pequeña variante con llegada de la segunda temporada y esto se debe al famoso personaje del cura (Andrew Scott).

Esta temporada, empieza con Fleabag, retirándose sangre de la cara, anunciando que va a contar una historia de amor. Dicho esto, a modo de flashback, vemos el origen de esas heridas, y de camino, nos enteramos que ha pasado aproximadamente un año desde los acontecimientos de la primera temporada. Explica, que durante este periodo, en el que no se ha comunicado con nosotros, ha conseguido desligarse de su familia, de su obsesión por el sexo y se ha centrado en su salud y en su trabajo.

Entonces, ¿por qué ha vuelto a necesitar hablar con nosotros? Pues por una gran razón de peso, la han citado para una reunión familiar donde le informan que su padre y su madrina se casan. Y es ahí, en esa incómoda cena, donde Fleabag va a conocer a la persona que le va a poner del revés, la que va a ser capaz de alterar sus escudos y su método de defensa, nosotros. Esta persona es nuestro querido ‘Hot Priest’, el cura buenorro para los que no saben inglés.

Fleabag
Fleabag en la cena del primer episodio de la segunda temporada.

De hecho, gracias a él, Fleabag vuelve a su esencia, viéndose en el final de este primer episodio, como verbaliza con su hermana Claire, con la que por fin ha hecho las paces, lo bueno que está. Dicho esto, mira a cámara, con su sonrisa pícara, demostrándonos que vuelve a las andadas.

Con el regreso de nuestra querida protagonista, nos aventuramos en una historia donde el sexo ya no es tan importante, aunque lo habrá. Ahora aquí Fleabag da paso a algo que hacía mucho que no sentía, y que pensaba que ya no iba a aparecer más tras la muerte de su madre y Boo: amor y cariño. Este cura saca de su burbuja a Fleabag, tanto, que, en varias ocasiones, el cura se percata de como nuestra protagonista habla con nosotros y se lo verbaliza, dejándola aún más a cuadros.

Hay varias teorías sobre el cura percatándose de la ruptura de la cuarta pares: Unos dicen que Fleabag, de manera espiritual, habla con nosotros como si fuese su alma y es por eso que el padre puede llegar a esos niveles. Otros, que este personaje es el único que es capaz de ver a Fleabag como es en realidad, y por tanto es capaz de percatarse de su método de defensa. Y yo, personalmente, tengo la teoría de que, desde que la conocemos, Fleabag ha sido una persona a la que nadie le ha prestado verdadera atención. No la han visto con todas sus capas y sus vulnerabilidades y es por eso, que el cura, al saber valorarla y apreciarla tal y como es, se da cuenta de que hay algo que pasa con ella.

Fleabag
El cura percatándose de la existencia de “nosotros”.

Y eso no es todo, Fleabag también es consciente de que este personaje le ha trascendido, ya no es solo un guaperas con el que quiere acostarse, es alguien al que quiere de verdad y le duele demasiado que lo suyo nunca pueda ser real, porque nunca ha conectado con alguien a esos niveles. Y es por eso que es capaz de mostrarse vulnerable, donde algo tan simple como es hablar con nosotros, pueda llegar a tener consecuencias. Hablo de la escena en la que habla del precioso cuello de su amado, donde dice a cámara la respuesta al “padre” y le dice a él que tiene un precioso cuello. Ella nunca ha cometido el error de decirle a alguien lo que iba para nosotros y eso, es un claro ejemplo de cómo este hombre le ha trascendido.

Toda esta evolución personal de Fleabag no solo se percibe a través de las interacciones, también a través de los planos y la narrativa. En los inicios, al haber tantas miradas a cámara, la serie cambia continuamente de planos, tiene muchos cortes y muchos planos concretos sobre ella. Pero, cuando está con el cura, eso no es así, apenas hay cortes, los planos son mucho más simples, casi siempre enfocando a los dos. Ahí se quiere reflejar la comodidad, donde todo es fácil y natural junto a él.

Por desgracia, las limitaciones del celibato de nuestro “padre” no son compatibles con los deseos físicos y románticos de Fleabag, por lo que esa historia debe acabar ahí. Afortunadamente, nuestra querida protagonista es fuerte y se levanta tras esta batalla. Sabe que no todo está perdido, porque ha descubierto que puede salir de esa burbuja, que puede ser querida y que puede querer como lo ha hecho antes. Y es por eso, que, para cerrar la serie, mira a pantalla una última vez, dejándonos ir, demostrándose a sí misma que esta vez le va a ir bien, que no va a necesitarnos a nosotros. Y que pase lo que pase, It’ll pass.

 

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