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Crítica – ‘Sin tiempo para morir’

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sin tiempo para morir

Título original: No time to die

Año: 2021

Género: Drama, Acción

País: Estados Unidos

Dirección: Cary Joji Fukunaga

Guion: Neal Purvis, Robert Wade, Cary Joji Fukunaga, Phoebe Waller-Bridge

Basado en los personajes de: Ian Fleming

Reparto: Daniel Craig, Léa Seydoux, Rami Malek, Lashana Lynch, Ralph Fiennes, Ben Whishaw, Naomie Harris, Rory Kinnear, Jeffrey Wright, Billy Magnussen, Chistoph Waltz, David Dencik, Ana de Armas, Dali Benssalah

Compositor: Hans Zimmer

Fotografía: Linus Sandgren

Montaje: Tom Cross, Elliot Graham

Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Universal Studios, Eon Productions, B25, Cinesite, Danjaq

Distribuidora: Universal Pictures International

Ficha en Sensacine

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La estrella de ‘Sin tiempo para morir’ al lado de Daniel Craig (Foto: Universal)

Y se acabó. Ha durado 15 años, ha superado una pandemia de las del mundo real y una ristra de retrasos aparentemente ad infinitum, pero ha llegado la hora de Sin tiempo para morir, la quinta y última entrega del James Bond interpretado por Daniel Craig. Esta vez, a las órdenes de Cary Joji Fukunaga (el de la primera temporada de True Detective y Maniac), y con un guion coescrito por Phoebe Waller-Bridge, recién salida de la segunda temporada de Fleabag.

Aunque las entregas del Bond de Craig han sido irregulares en calidad, la expectación por Sin tiempo para morir estaba por los aires. Mi impresión es que esta iteración de 007 ha caído en gracia, y aunque narrativamente el hecho de que exista una trama emocional que lo haya seguido durante las diferentes entrega puede haber lastrado un poco la libertad creativa del equipo de guionistas, al público general le ha servido para crear una conexión diferente con el personaje.

Así, cuando en una de las primeras escenas de Sin tiempo para morir Bond hace una visita a la tumba de Vesper Lynd (Eva Green en anteriores entregas), inmediatamente hay un tirón de la audiencia: “¡Eh, esa chavala me suena!” La trama de la película se mueve sin descanso desde esa visita, entre explosiones, persecuciones, y secuencias de acción espectaculares, alternando con escenas de conversación e intriga política que, seamos sinceros, nunca han sido el fuerte de la saga.

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Daniel Craig ha lucido bastante bien en el papel de Bond. (Foto: Universal)

La cosa con James Bond es que desde su mismísima concepción es una idea tremendamente ridícula, un ejercicio de defensa del imperialismo británico que, en su exageración, roza la caricatura. Otras entregas han sido abiertamente cómicas, pero desde Casino Royale (Campbell, 2006) hace ya 15 años, el 007 de Daniel Craig ha elegido un camino mucho más serio, menos autoconsciente; nunca ha estado preocupado por la verosimilitud de sus villanos o sus coches o el magnetismo de su protagonista porque son cosas que simplemente ha dado por hechas.

Sin tiempo para morir mantiene esa sensación, pero después de cuatro películas y más de una década interpretando el papel, Fukunaga y sus coguionistas han conseguido insuflar vida al personaje. Ya en su primera aparición Bond amenazaba con retirarse, buscar una vida más allá de lo que estar al servicio de Su Majestad le permitía. Pero quizás esta nueva entrega es la primera en preguntarse de verdad si un personaje como James Bond está, en 2021, obsoleto.

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Lashana Lynch interpreta a la sucesora de 007. ¿Recibirá el testigo de la saga? (Foto: Universal)

No han sido pocas las discusiones que se han tenido durante el reinado de Daniel Craig sobre este mismo tema, extendiendo el debate a si el próximo 007 debería ser una mujer, una persona racializada, o si acaso debería haber un nuevo agente Bond. Craig declaraba hace poco en el tour de promoción de la película que su sucesor no debería ser una mujer, porque Bond es un personaje cuya mitología está inherentemente ligada a un tipo concreto de masculinidad… y que lo que hay que hacer es crear papeles similares pensados desde el inicio para mujeres, con todo lo que esto puede enriquecer la creación del personaje.

En un momento de la película, el villano interpretado por Rami Malek (que no está tan terrible como os han hecho creer) explica que su plan maligno hace que James Bond (y aquí prácticamente parece que habla hacia fuera de la pantalla, refiriéndose a la saga más que al personaje) quede, después de todos estos años… obsoleto. Y no podemos refutar por completo esta teoría: es cierto que hay vientos de cambio que han afectado incluso al MI6; 007 es ahora Lashana Lynch, y aunque Daniel Craig es el alfa y el omega de Sin tiempo para morir, aquí sus aventuras se ven apoyadas en secundarios realmente estelares.

Jeffrey Wright recupera su papel como Felix Leiter, ahora acompañado de un Billy Magnussen divertidísimo que se presenta en todo momento como un gran fan de Bond; Léa Seydoux es cautivadora, si bien su personaje es algo plano. Pero aquí el oro se lo lleva Ana de Armas, que le roba el protagonismo a Craig en una secuencia en la que está divertidísima y que hará que los espectadores pasen el resto de la película esperando que reaparezca.

Ella es Ana y esas son las armas.

No tengo ningún reparo en afirmar que Sin tiempo para morir es mi favorita de esta última tanda del agente 007: sus casi tres horas vuelan, me creo lo suficiente la parte romántica y disfruto con lo ridículo de sus intrigas políticas, la dirección de Fukunaga es realmente estupenda sin alardeos ni florituras y es bastante divertida. No creo que Craig pudiera haber esperado una mejor despedida del personaje que lo ha lanzado al estrellato, seguro que en el futuro su versión de James Bond será recordada con cariño.

Lo mejor: sus casi tres horas pasan volando y sabe cerrar con nota todas las tramas de esta última saga del agente 007.

Lo peor: su trama política es realmente irrelevante.

Nota: 9/10

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Málaga, 1997. Dejé una carrera para ver películas y entré en otra para hacerlas. Seguiré viendo cine hasta que consiga que me guste 2001.

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