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Crítica – “Cien años de perdón”

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Título: Cien años de perdón

País: España

Año: 2016

Género: Thriller

Dirección: Daniel Calparsoro

Guión: Jorge Guerricaecheverría

Reparto: Luis Tosar, Raúl Arévalo, Rodrigo De La Serna, José Coronado, Patricia Vico, Marian Álvarez, Joaquín Furriel, Luciano Cáceres.

Fotografía: Josu Inchaustegui

Música: Julio de la Rosa

Producción: Vaca Films, Morena Films, Telecinco Cinema

Estreno: 4 marzo 2016

 El director español Daniel Calasparoso (“Ausentes” 2005), se une a la inagotable pluma del guionista Jorge Guerricaecheverría (“El día de la bestia” 1995), para traer una producción que se adentra en el tema que siempre ha fascinado al cine: El atraco a un banco.

ICULT película CIEN AÑOS DE PERDON

El Uruguayo (Rodrigo De La Serna) y El Gallego (Luis Tosar), son los cabecillas de un grupo de ladrones que asaltan un céntrico banco de Valencia, con el que parecía el plan perfecto. En una mañana tormentosa, todo se complica y la salida que prepararon con precisión, se vuelve una auténtica ratonera, que les hará cambiar de planes mientras la policía ve como la política empieza a enredarse en una compleja trama social.

Calasparoso vuelve a la acción con un thriller que trata temas más allá del delito, con un mensaje social que deja al público decidir quién es el malo de la película, nunca mejor dicho. En una producción oscura, con la fotografía de Josu Inchaustegui, se mezcla el sentido del humor de Guerricaecheverría, que consigue momentos divertidos de la mano de los atracadores.

Luis Tosar vuelve a encarnar a un delincuente como ya lo hizo en “Celda 211” (2009) y con la misma esencia de un hombre llevado a la delincuencia por sus propias circunstancias, algo que le acerca al espectador como ya ocurrió con su fantástico “Malamadre”. Ciertos detalles consiguen empatizar con el público, ayudado también por la interpretación natural de Rodrigo De La Serna, con el que forma una pareja equilibrada. Una unión acertada que resulta ser lo mejor de la película.

En el otro lado de la moneda está Ferrán (Raúl Arévalo), la mano derecha de un gobierno que no desea de ninguna manera que los ladrones se lleven cierta información que guardan en el banco. Con un personaje serio y opaco como un bloque de mármol, la interpretación no parece venirle muy bien al actor, al que cuesta ver en un personaje tan plano después de haber ofrecido actuaciones tan memorables como por ejemplo en “Los girasoles ciegos” (2008), entre otros. La intervención de José Coronado, aunque breve, deja claro que siempre hay un pez más gordo, con más poder. Lo fugaz de su interpretación no deja apreciar su trabajo dando vida a un miembro del CNI.

Uno de los aspectos más interesantes de la película es la ambigüedad de los personajes, en la que los ladrones, la policía y los políticos son líneas muy borrosas que se dejan definir por el público. Nada es blanco y nada es negro, como en la vida real, los matices son los que definen el bien y el mal. Una buena manera de hacer una crítica social y reflejar el momento de confusión que vive el país, sin saber si sus figuras de autoridad son dignas de confianza.

maxresdefault (2)Por otro lado, la ambigüedad de la que hace alarde la película, es un arma de doble filo, que provoca que el final de la cinta no sea tan potente como se podría esperar. Las líneas borrosas no se definen y el desenlace llega de una forma tan natural, que deja algo indiferente.

Un thriller actual, con las preocupaciones sociales en primera línea de fuego, pero que se queda lejos de ser un ejemplo de las muy conocidas películas que cuentan con el atraco como núcleo argumental.

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