Título original: 500 Miles
Año: 2026
Duración: 102 min.
País: Reino Unido
Dirección: Morgan Matthews
Reparto: Clare Dunne, Bill Nighy, Maisie Williams, Roman Griffin, Michael Socha
Música: Jaime Duffy, Atli Örvarsson
Compañías: Minnow Films, Origin Pictures, Port Pictures, Sampsonic Media
Género: Drama. Aventuras | Road Movie. Familia
Crítica en Letterboxd
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Dos niños se escapan de casa para reencontrarse con su abuelo en un pueblo de Irlanda. Viajan por tierra y por mar a lo largo de 500 millas con la esperanza de que su abuelo pueda volver a unir a sus padres, al borde de la separación. Esa es la premisa que presenta Morgan Matthews en A 500 millas de casa, una película aparentemente simple que esconde un final doloroso y sanador.
Es una roadmovie en toda regla, un filme centrado en un viaje que es a la vez real y metafórico, y que lleva al protagonista, Finn (Roman Griffin Davis), de la negación a la aceptación. Es un viaje que también emprende el espectador en un intento de entender el dolor que se intuye detrás de esa premisa tan sencilla. ¿Por qué está esa familia tan destruida?, ¿qué se esconde detrás de las llamadas bloqueadas del abuelo y de las ojeras de esos padres?
El giro final que, finalmente, desvela la razón de ser de ese viaje, de la película, es desgarrador, o, por lo menos, intenta serlo. La gran debilidad del guion es la superficialidad con la que describe el momento más importante del filme. La escena crucial carece de fuerza narrativa y, en consecuencia, ese giro narrativo se convierte más en una explicación débil que en el sentimiento de sorpresa y tristeza que pretende evocar. En cambio, las últimas escenas sí que logran despertar esa emoción en el espectador, en gran parte gracias a los actores.
Bill Nighy está estupendo en ese papel del abuelo que carga con la culpa de la tragedia y que se pregunta a sí mismo si merece ser perdonado. Sus escenas con Roman Griffin demuestran la química entre los dos actores, que logran transmitir esa relación única entre abuelos y nietos con sólo unas miradas. No se quedan atrás los padres de Finn, interpretados por Clare Dunne y Michael Socha, que protagonizan una de las escenas más desgarradoras de todo el largometraje. La manera en la que estos dos actores transmiten el dolor indescriptible de la pérdida y cómo logra alejarnos de las personas que más queremos, cómo transforma para siempre quiénes somos.
Hay un último personaje, Kait, interpretado por Maisie Williams, que se revuelve durante todo el filme contra la insignificancia emocional que ha reservado para ella el guion de Malcolm Campbell. Kait es una música callejera que ayuda a Finn en su viaje hasta Irlanda, en parte para huir de sus propios problemas. Es un personaje con mucho potencial, al que da vida una actriz que ya ha demostrado su capacidad para actuar, pero su peso en la historia es ínfimo.
Campbell intenta que este personaje sea un reflejo de la audiencia, alguien externo a la familia que tampoco conoce las circunstancias que han llevado a Finn a escaparse de casa. Pero, un personaje no puede limitarse a ser el espejo de la audiencia, tiene que tener algo que contar, algo que transmitir. Y, si bien queda claro que Kait tiene una historia que contar, esa narración sólo se queda en un esbozo sin fuerza que desperdicia el potencial tanto del personaje como de la actriz.
A 500 millas de casa es una historia entretenida, con un guion flojito que se engrandece gracias a las actuaciones de sus personajes. Es, sobre todo, una película sobre la culpa y el duelo, sobre una familia que intenta recomponerse después de una tragedia desgarradora y un adolescente que no tiene más remedio que huir para aceptar la pérdida, para dejar ir el recuerdo y seguir viviendo.



