El cineasta ha comparecido este jueves 1 de octubre para presentar su nueva película, todavía sin título, que comenzará a grabarse en unos días en la capital
Woody Allen (90 años), cabizbajo, un tanto apesadumbrado y algo tímido en sus gestos, como siempre, ha comparecido hoy ante los medios sobre las tablas del Teatro del Canal. El cineasta ha revelado poco —por no decir más bien nada— de la que se convertirá en su película número 51, que se comenzará a grabar en Madrid el próximo 5 de octubre.
La película es una comedia, el género con el que Allen se siente más cómodo. De la trama se ha dicho muy poco. El protagonista, Peter Vives (Mil cosas que haría por tí) interpretará a un diplomático y Alexei Wasser (Girls) dará vida a la esposa de este. Comedia, infidelidad y romance son los elementos que componen esta nueva historia. “Todos los ingredientes necesarios para una gran película”, ha dicho el director que no ha compartido más detalles.
Allen dice haberse pasado los últimos días dando vueltas por Madrid en un coche, buscando localizaciones entre los rincones del centro, y tal vez de Aranjuez, la otra ciudad de la Comunidad que será escenario del filme. Sin embargo, el director de Annie Hall (1977) y Manhattan (1979) no ha querido revelar ninguna de ellas.
Una cuestión económica: 1,5 millones de financiación autonómica
Se ha referido también de forma muy elogiosa a Madrid en varios momentos a lo largo de la convocatoria. “[Madrid] encaja perfectamente con esta historia en particular”, ha destacado Allen en más de una ocasión. La “atmósfera diplomática” de la ciudad parece haber sido uno de los factores determinantes en la elección de la ciudad. Sin embargo, es más probable que la cuestión económica haya terminado de inclinar la balanza en favor de la capital. En la rueda de prensa se encontraba también Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, institución que aportará 1,5 millones de euros para la realización del proyecto.
El cineasta ha admitido que Madrid no fue la primera opción para llevar a cabo esta historia, que estaba en su mesa de trabajo desde antes de recibir la oferta para grabar en la ciudad. Con todo, ha expresado su profunda admiración por Madrid y su arquitectura. Si bien esta será su primera película grabada en la capital, no será su primera visita. Allen actuó en 2019 con su banda de jazz en Las Noches del Botánico. Experiencia que le hizo enamorarse de la ciudad.
“Me he vuelto perezoso con los años”
El director ha dedicado también unas palabras a la evolución de su estilo, que dice haberse vuelto “más sencillo” con el paso del tiempo. “Cuando era más joven era mucho más profesional, más dedicado”, ha dicho el director, que admite que en los últimos años ha preferido un estilo más informal, con tomas más largas y menos repeticiones de las mismas escenas. “Los actores lo agradecen”, ha añadido antes de dejar claro que, a pesar de esto, no suele analizar demasiado su estilo.
Por su parte, Wasser y Vives han permanecido en silencio durante la mayor parte de la rueda de prensa. Cuando han hablado, lo han hecho con términos más que elogiosos hacia el director. “No creía que esto fuese a hacerse realidad”, ha dicho Vives que confesó que no podía creérselo cuando le contactaron para leer el guión, mucho menos cuando le dijeron que le habían dado el papel. Ambos actores se han deshecho en halagos ante un Allen poco receptivo.
La crisis de la vivienda se cuela en la rueda de prensa
En varias ocasiones, los periodistas han intentado en vano que el director se pronunciase sobre la acampada por la vivienda que está teniendo lugar estos días en la Puerta del Sol. “Creo que le estás preguntando a la persona equivocada”, ha respondido Allen en hasta dos ocasiones a los que solicitaban conocer su opinión sobre el tema.
Sí que se ha pronunciado sobre el auge del fascismo en Europa, cuestión, que ha dicho preocuparle “siempre”. “Estoy fuertemente en contra de cualquier forma de fascismo”, ha sentenciado el cineasta, que, por lo demás, ha dejado claro una vez que no es “un director político”.


