Insaciable, el body horror contra la obsesión por la delgadez.

 

 

Título Original: Saccharine 

Año: 2026

Duración: 112 min

País: Australia

Dirección: Natalie Erika James 

Guion: Natalie Erika James 

Reparto: Midori Francis, Danielle Macdonald, Madeleine Madden, Robert Taylor, Annie Shepero.

Música: Hannah Peel

Fotografía: Charlie Sarroff

Compañías: Carver Films, Thrum Films

Género: Terror (bodyhorror). Drama.

Crítica en Letterboxd

Después de su paso por el festival de Berlin, el pasado viernes 24 se estrenó Insaciable, la nueva película dirigida por Natalie Erika James, conocida por otras películas como Relic o Apartament 7A. En un momento actual del auge de la delgadez extrema y el Ozempic, esta película se vuelve muy necesaria, sumándose a otros films del estilo como son “La sustancia” de Coralie Fargeat  y “Raw” de Julia Ducournau, de las cuales podemos ver grandes referencias. 

Insaciable - crítica
Fotograma de «Insaciable»

En el centro de esta historia se encuentra Hana (interpretada por Midori Francis) , una estudiante de medicina obsesionada con adelgazar, es cuando empieza a tomar pastillas para esto que comienza a sufrir alucinaciones. Poco a poco, Hana empieza a adentrarse en un espiral de terror y obsesión con su cuerpo y sus deseos más ocultos. En este film, el “fantasma” solo cobra vida en los reflejos, sin exteriorizarse de su mente en ningún momento, lo  que hace que el terror en esta película no viene de grandes sustos, aunque sí que hay algún que otro jumpscare destacable, sino de una prolongación inquietante de las pesadillas de la propia protagonista, lo que hace que te mantengas todo el rato en alerta por si esas pesadillas en algún momento atacan o no.

Estamos presenciando la vuelta del body horror en nuestras pantallas. Desde la época de Cronenberg que el body horror no cogía tanta fuerza como lo está haciendo ahora, con la única diferencia de que ahora las protagonistas son ellas; estamos cansadas de la presión estética que se nos impone y eso se está trasladando a las pantallas. James se suma a la lista de directoras como Ducournau, Coralie Fargeat, Emilie Blichfeldt o las hermanas Soska, que utilizan el cuerpo de las protagonistas como espacio de reivindicación, saliendo del papel de mujer delicada y abrazando la locura femenina que se ve incrementada por la necesidad actual de la sociedad de determinar qué cuerpos son bonitos y cuáles no.

James abraza algo muy característico del body horror, como el asco y el deseo conviven de la mano y la línea de separación es muy fina.  La protagonista siente asco, pero a la vez deseo por la comida, haciendo del personaje algo contradictorio, pero a la vez humano y real. Está claro que este film no ha inventado nada nuevo ni se ha contado algo que no se haya contado antes, pero lo hace de una forma que evita caer en la redundancia y que te impide apartar la mirada de la televisión. La actuación de Francis es impecable, haciendo un gran trabajo de contención cuando es necesario y de explosión en otros. La cámara es capaz de, con movimientos sencillos y tranquilos, crear un ambiente de tensión, sobre todo en las escenas de la protagonista en la casa, donde, sin la necesidad de que salga el fantasma en primer plano, ya tienes que medio cerrar los ojos porque sabes que en cualquier momento puede pasar algo, y Charlie Sarroff, el director de fotografía (conocido además por otras películas del género como Smile), es capaz de mantener esta sensación durante toda la película. Pero algo que destacaría sin duda es el diseño de sonido, que te mantiene dentro de esa atmósfera todo el rato. El fantasma pocas veces aparece directamente delante de la protagonista cobrando vida; en cambio, se le escucha y le notas presente en muchas escenas. 

En las dos horas que dura la película, el ritmo es lento, pero no pesado; el terror se desarrolla de una forma cautelosa y con contención, pero con grandes escenas propias del body horror de sangre, heridas o entrañas, que, aunque te da repulsión, no puedes apartar la mirada de la pantalla. Sí que es verdad que este ritmo hace que en el medio de la película varias de las escenas nocturnas de la casa se hagan algo repetitivas y quizás ya hacia el final previsibles, pero esto lo soluciona con un final por lo alto que te acaba de catalogar la película como propia del subgénero y que eleva la película, dejándote con ganas de ver más.

Insaciable, o “Saccharine”, es una película perturbadora que te mantiene pegado a la pantalla con un mensaje muy necesario en la época que estamos viviendo.

 

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El diseño de sonido
Varias de las escenas nocturnas de la casa se hagan algo repetitivas
8