Sola

‘Sola’, una promesa incumplida

Título original:  Sola

Año: 2023

Duración: 93 minutos

País: España

Dirección: José Manuel Rebollo

Guion: José Manuel Rebollo

Reparto: María Andrómeda, Mabel Carrión, Asencio Salas

Fotografía: Javier Santos García

Compañías: Paracon Producciones

Género: Drama | Terror

Ficha completa en FilmAffinity

solo, la. I. ADJ.  2. Que está sin otra cosa o que se mira separado de ella. Tengo una sola mano libre.  3. Dicho de una persona: Sin compañía.

Sola, del gaditano José Manuel Rebollo, rodada en una casa de la localidad del Puerto de Santa María, cuenta con profesionales importantes del audiovisual andaluz. Pese a la corta experiencia de su realizador, esta película ha conseguido salir adelante en una de las provincias españolas con menos tejido audiovisual y con una propuesta estética armoniosa y encantadora.

La película narra la historia de Marta (María Andrómeda), que tras recibir una grave noticia sobre su estado de salud, se enclaustra en la casa de su fallecida madre. Además, nada más llegar del hospital después de conocer el diagnóstico, su novio corta con ella por teléfono. Marta se obliga a pasar sus lutos en soledad, con la ausencia por compañía y rodeada de fantasmas internos y externos que en algunas ocasiones tomarán el protagonismo. Se centra en sus pasiones: escribe una suerte de diario personal que trata hacer funcionar como terapia, pero su compañía no es suficiente.

Las paredes ahogan a Marta; la falta de contacto exterior se hace patente y su cabeza empieza a erigir molinos a su alrededor. Resuenan los ecos del confinamiento del año 2020 provocado por la crisis sanitaria; de hecho, la grabación de la película se produjo en plena pandemia mundial justo un año después.

Sola
María Andrómeda como Marta en ‘Sola’

Sola tiene todos los boletos para erigirse como ganadora: un director novel prometedor, unos realizadores de nivel, unos actores comprometidos y una localización fantástica, en todos los sentidos, pero fracasa desde la premisa. Rodar en un mismo espacio, con solo un personaje, es uno de los mayores pecados de una historia. La narración se hunde por todas partes, y ni los esfuerzos por achicar el agua ni las señales de socorro impiden que se hunda el barco.

Conforme pasan los minutos, el ritmo lento y paulatino ahoga las ganas de seguir viendo la película. Ni el talento de las actrices puede reflotar la intriga. Tine un conflicto tan interno que ninguno de los elementos que se inventa el guionista en forma de fantasmas terroríficos pueden subsanar un error tan primordial.

La mayor parte de las veces donde un personaje ocupa el 90% de la acción, la historia se hunde. Sin embargo, existen ejemplos de buenas películas con estas condiciones: la goyarizada Buried (2010), del inteligentísimo Rodrigo Cortés se atrevió a meter durante hora y media a Ryan Reynolds en una caja de madera. En esta última, hay dos elementos que hacen que la narración funcione: un contrarreloj certero porque el ataúd se hunda o se agote el oxígeno, lo cual mantiene la atención durante todo el tiempo que nos sentamos en la butaca, y las llamadas que permiten al personaje de Reynolds comunicarse con el exterior.

Ni una cosa ni la otra incluye Sola. Resulta triste pensar cómo hubiera sido la película si el planteamiento hubiese sido distinto, o el desarrollo hubiera sido otro. Sin embargo, valorar la audacia y el arrojo del equipo por intentar levantar una película de estas características en unas condiciones tan desfavorables, aunque como artefacto narrativo deje que desear.

Lo mejor: el trabajo de puesta en escena y de ambientación de la casa.

Lo peor: un guion sin pulso que falla desde la premisa y se ahoga en la soledad de la protagonista.

Nota: 5/10