Inicio El Filmeconomista Series que son un buen negocio (IV): ‘Devils’, tiburones en la Eurozona

Series que son un buen negocio (IV): ‘Devils’, tiburones en la Eurozona

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Patrick Dempsey y Alessandro Borghi, duelo de tiburones financieros

Devils (Nick Hurran, 2020) es una gran producción de Sky y actualmente disponible en Movistar, perfecta para devorar en un fin de semana o durante las fiestas venideras, ya que se esperan en régimen de semirreclusión…

Está basada en el libro éxito de ventas del escritor y financiero italiano Guido Mario Brera y titulado ‘I Diavoli‘ (‘Los diablos’). Es una magnífica y didáctica miniserie de diez capítulos que aborda una interesantísima intriga de altos vuelos en el mundo de las Finanzas. Además de ser un estupendo repaso, breve pero cargado de detalles, de lo que es la Historia de la Economía Financiera de este siglo XXI. Porque en ese sentido es magistral, tan entretenida como adictiva, permite darse uno de esos atracones maratonianos de serie que tanto apetece a menudo.

Aunque a priori parezca estar en la línea de otras series sobre la ‘City’ londinense como podría ser el caso de la reciente y ya comentada Industry (Lena Dunham,T1 2020), esta miniserie va más allá ofreciendo una visión más ceñida a lo puramente económico y financiero. No divaga en detalles personales ni sexuales de los personajes que no aportan nada a la trama.

El duelo interpretativo aquí recuerda al de otras ficciones del subgénero. Por un lado, tenemos al pérfido financiero de las altas esferas que ejerce de mentor. Por el otro, a un advenedizo de estrato social bajo, protegido e instruido ex profeso para los fines maquiavélicos por y para el primero. Ese influyente financiero es Patrick Dempsey, un clásico de las series como Anatomía de Grey (Shonda Rhimes, 2005 – actualidad) y de alguna miniserie interesante como La verdad sobre el caso Harry Quebert (Jean-Jacques Annaud, 2018), también adaptación de una exitosa novela superventas.

Posiblemente Patrick Dempsey no resulte del todo creíble en su papel de todopoderoso y cínico financiero. Un tal Dominic Morgan, director general de un gran banco de inversión en Londres (NYL). Desde luego no recuerda mucho al yuppie agresivo de Gordon Gekko (Michael Douglas) de Wall Street (Oliver Stone, 1987) en cuanto a su empuje y determinación. Ni tan siquiera tiene ese punto de soberbia de Bretton James (Josh Brolin) en la secuela de Wall Street II: El dinero nunca duerme (Oliver Stone, 2010). No obstante, el tipo se las trae y urde conspiraciones a todos los niveles. Quizá demasiado sibilino y poco dramático.

Y es que el trasfondo de esta miniserie es sobre cómo los poderes financieros son capaces de manipular la economía y los medios de comunicación. El fin es pervertir el sistema financiero, llevando incluso a la quiebra a países de primer nivel y destruir el Euro.

Ya advertía Gordon Gekko en ‘su’ segunda película que él únicamente especulaba con empresas para generar rentabilidad y beneficios. Mientras que sus contemporáneos podían ir mucho más allá y destruir el sistema bancario y economías enteras. Como lo sucedido con la caída de Lehman Brothers y otras grandes en la tormenta perfecta que generó esa crisis de 2008.

Aun así este Dominic Morgan (Patrick Dempsey) deja una buena colección de perlas. A pesar de su falta de malicia para ser el villano (¡el Diablo!) de la serie, deja contundentes afirmaciones que caen como una losa: «la única manera de predecir los mercados, es manipulándolos» o «la banca es un delito legalizado». Toda una declaración de (malas) intenciones.

Por fortuna tenemos a ese arribista y advenedizo en el italiano Alessandro Broghi, que en realidad es el verdadero protagonista. Interpreta a un prominente agente de Bolsa bajo el sonoro nombre de Massimo Ruggero, y que se deja agasajar para alcanzar una ansiada exitosa carrera profesional. Muestra una ambición desmedida e intensidad en la intriga, y pese a sus orígenes humildes consigue codearse con los nuevos dioses. Seguramente tan experto y ducho en corruptelas y conspiraciones como el que más tras su experiencia en Suburra (Daniele Cesarano, 2017). Como anécdota, con un papel secundario aunque nada menor, tenemos la presencia de la actriz española Laia Costa de activista contra la especulación financiera.

Alessandro Borghi es el director de inversiones Massimo Ruggero

La trayectoria vital de los personajes principales viene muy unida a los grandes hitos de las Finanzas de las últimas dos décadas. Y es así como arranca la miniserie, que no concede tregua alguna ni divaga en aspectos menores, esbozando siempre muy buenas pinceladas acerca de la importancia de las Altas Finanzas en la Economía real.

El corralito de Argentina en 2001, la crisis de las ‘subprime‘ en 2008, y sobre todo las crisis de deuda en el ámbito de la Eurozona (el Grexit y otros casos) son el gran desencadenante de todas las relaciones de los personajes con las intrigas que se van urdiendo a lo largo de esos diez capítulos. Capítulos que se hacen muy cortos por intensidad y entretenimiento. Intercalándose ficción con extractos de noticias reales y manifestaciones de economistas y políticos para mayor realismo a modo introductorio y explicativo. Todo ello sitúa en contexto perfectamente al espectador.

Sin duda el hecho de que se trate de una adaptación de una novela escrita por un financiero, e italiano para más inri, aporta una gran fidelidad a la realidad de esos grandes acontecimientos financieros de este siglo XXI. De ahí ese marcado antagonismo entre un Patrick Dempsey norteño y anglosajón que con desdén y sin miramiento alguno conspira contra los países sureños del que Alessandro Borghi será su abanderado defensor. Ese grupo PIIGS (los ‘cerdos’ de Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) objeto de ataques mediáticos y especulativos. El clásico prejuicio y complejo de superioridad de anglosajones con respecto de los mediterráneos. Algo que Brera debe haber vivido en carnes propias en su etapa profesional y que tan bien expone en esos ataques contra esas economías.

La intriga es puramente financiera y está más que bien detallada, poniendo de manifiesto el gran peligro que ha sufrido la Unión Europea. Es el caso de esos países con crisis de deuda como Portugal, Italia, Irlanda, España y Grecia. Mención alguna al Brexit, por cierto, que igualmente ha podido poner en jaque la viabilidad del proyecto paneuropeo.

Es ese espíritu crítico de Brera con respecto de la posición de los países del norte, más que interesante. La especulación financiera generando crisis de deuda externa y la interesada posición de alemanes y franceses en todo ello. Es una reflexión justa y necesaria. Máxime si de verdad existe voluntad de alcanzar el siguiente nivel de esa Unión Bancaria, Fiscal y Política en la Eurozona.

En definitiva, como decía al inicio, una verdadera exposición magistral de los hechos más relevantes en las Finanzas. Bien revestida de intrigas y conspiraciones que la convierten en una miniserie imprescindible para las temáticas que relacionan Economía y Cine. Asimismo todo parece indicar que está en camino una segunda temporada, con ambientación en la actual pandemia del coronavirus. Segurísimo que habrá mucha criptomoneda y más rescates financieros…

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