Inicio Opinión ‘Miranda’ como autobiografía en tono de comedia

‘Miranda’ como autobiografía en tono de comedia

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Miranda, es una serie creada y protagonizada por Miranda Hart en 2009 para la BBC. La serie tiene tres temporadas y un especial como cierre de esta historia.

En esta serie, se nos presenta a Miranda, una mujer cuya altura no suele ser la corriente, al igual que su comportamiento en sociedad. A través de una historia, prácticamente, autobiográfica, Miranda nos cuenta cómo debe lidiar con su madre, sus amigas, muy diferentes a ella, y un amor prácticamente imposible con su mejor amigo. Visto así, su vida no es tan diferente a la del resto de los mortales, ahora bien, si hacemos incidencia en sus tramas, veremos qué es lo que la hace interesante:

Para empezar tenemos a su madre, Penny (Patricia Hodge), que es la típica señora británica que ha planificado la vida de su hija desde que le estaba dando el pecho. ¿Qué pasa? Que como siempre, cuando uno planea mucho las cosas… Se acaban yendo de madre. Primero, su hija no sale tan barbie como ella esperaba, más bien, según ella, un poco lo contrario. Además, socialmente, su hija es un poco torpe y tiende a liarla, mucho, haciendo el ridículo constantemente. Además de su función como madre, Penny trabaja de Celestina constantemente con su hija, está obsesionada con que se le está pasando el arroz… Como si no fuese poco, tampoco le gusta donde trabaja Miranda. De hecho se avergüenza, y está constantemente buscándole un trabajo alternativo.

Miranda
Miranda disfrutándolo como una chiquilla.

A pesar de las opiniones de Penny, Miranda está muy contenta con su profesión, le gusta, es divertida y le sirve para sobrevivir. Y es que, ¿a quién no le gustaría trabajar en una  tienda de artículos de broma? Eso sí, otra clave para que te guste tu trabajo, es tener buena compañía y eso es algo que, afortunadamente, tiene nuestra adorable protagonista. Con Stevie (Sarah Hadland) a su lado como confidente y compañera, están listas para comerse el mundo de los artículos de broma. Aunque bueno, como todo en esta vida, de vez en cuando tendrán sus “peleillas” y, sobre todo, si estas están relacionadas con clientes guapos.

Siguiendo con la línea de amistades, tenemos a Tilly (Sally Philips), que es la típica pija profunda que sirve para darle un poco de contraste y competitividad a las tramas. Miranda, por culpa de su madre, tiende a intentar ponerse a la altura de ella, demostrando que no es así. Lo bueno de esta relación competitiva, es que luego salen unas escenas tronchantes y unos gags muy divertidos.

Y como toda buena serie debe tener, nos falta hablar del romance y el interés romántico de Miranda. En este caso, hablamos de Gary (Tom Ellis). Qué decir del sexy y lindo chef, que en sus ratos libres se dedica a hacer labores de Lucifer… Que sí, que en esa serie el muchacho está de toma pan y moja, pero si eres fan de Miranda, vas a preferir el Ellis versión Gary. Él es igual de sexy y atractivo que Lucifer, y encima, tienes como añadido que, siendo Gary, es un pastelito adorable. Y para colmo, es tan mono, que estás constantemente queriendo que acabe con Miranda, porque en el fondo, como empatizas con ella, es como si estuviese saliendo contigo.

Miranda
Momento de tensión entre Miranda y Gary.

Ya habiendo mencionado un poco las tramas y el contenido, vamos a destacar su forma de narrar, que es lo que potencia toda esta comedia: la ruptura de la cuarta pared. A diferencia de series como Fleabag, que también es de la misma cadena y utiliza el formato, aquí se utiliza primero para poner en situación al espectador de lo que va a pasar y para ridiculizarse a sí misma, haciendo un contraste entre lo que mentalmente desea hacer y cómo termina ocurriendo todo lo contrario.

Como resumen, cabe decir que esta serie no requiere de mucho análisis, no es muy profunda que digamos. Pero esto no quiere decir que no disfrutes cada momento y cada chiste que hay. Además, cabe destacar que el humor de esta serie, a pesar de tener pinceladas del típico humor inglés, fusiona muy bien las situaciones ridículas y los personajes estereotípicos. Su humor, prácticamente no ofende a minorías. Y, en el caso de encontrar algo conflictivo, es más por el contexto socio-cultural del año que fue creada más que por el hecho de querer hacer humor negro.

Y es cierto que la la serie no tuvo mucho gancho en el extranjero, sí. Aun así, en mi opinión, Miranda Hart hizo un maravilloso trabajo creando esta historia, con esta entrañable protagonista. Tiene historias divertidísimas, con las que olvidarte de tus problemas, aunque sea por media hora. Así que si buscas una serie que sea divertida, entretenida y con la que puedas descansar tu cerebro, Miranda es la respuesta.

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